jueves, octubre 19, 2006

Desayuno con la Lectora

Fui a desayunar a “La mariposa”, hacía un tiempo que no iba y quería saber cómo andaban las cosas de los chicos, y el bar.
Estaba leyendo el diario, frente a mi capuccino, cuando sentí que una mano se posaba en mi hombro y alguien alguien me decía: “Hola, Elvira”. Reconocí enseguida la voz, pero no lo podía creer hasta que di vuelta la cabeza. Era Andrea y estaba allí sonriendo, me levanté y nos abrazamos fuerte, largo. Podía sentirle cómo le latía el corazón.
La invité a que se sentara a tomar algo, ¿volviste? le pregunté.
- Hace un par de días que estoy en Santa Lucía, y antes estuve una semana en Buenos Aires, haciendo unos trámites, me dijo.
No podía dejar de mirarla y agarrarle una de sus manos. Sentía como una pequeña fiesta en mi interior.
- ¿Te quedás más días por acá?
- Algunos, tengo que hacer cosas antes de volver a México en diciembre o fines de noviembre.
- Contame qué hiciste, cómo te fue? Ya sé, que no será para contarlo en media hora, pero quizá nos podamos ver otro día ¿qué te parece?, le dije.
- ¿Querés que nos veamos? ¿De verdad? me preguntó.
- Sí, ¿por qué no?
- Es que, no sabía, me enteré que estás en pareja...
- Y eso qué tiene que ver? ¿No podemos charlar como viejas amigas? le dije, queriendo creer en lo que le estaba diciendo.
- Bueno, podemos comer un día aquí y charlamos; ¿seguís teniendo el mismo teléfono?
- El de la oficina es el mismo, el de casa es 4-...
- No, mejor no me des el de tu casa.
- ¿Qué pasa Andrea? Si me lo decís, quizá puede comprender un poco lo reticente que estás a que nos veamos.
- Sabés qué Elvira? Para mí lo que pasó con vos fue muy fuerte, y no estoy segura, yo, de poder verte sólo “como una vieja amiga”. Si vos me ayudas, quizá pueda hacerlo.
Tragué saliva, lo menos que me esperaba era una confesión de este tipo, a esa hora de la mañana , en este mes de octubre, a casi 10 meses de haberla visto por última vez.
- Bueno, le dije, hay formas de encontrarse y poder “keeping it cool”.
Se sonrío. “Me tengo que ir, pero te llamo; o nos dejamos los mensajes con los chicos”.
Pedí otro capuccino e intenté leer el diario, pero lo único que volvía a mi cabeza era una la frase que ella había dicho recién y la escena de la última vez que nos vimos.

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9 comentarios:

Anónimo dijo...

Elvira no hagas nada que no tendrías que hacer....pensa en Renata!!!!

Crimenes_perfectos


Celeste cada día en esa tribuna me haces más feliz

Carlos Castelao dijo...

Interesantisimo Blog.
Cual es tu intencion? A mi me encanta ler experiencias ajenas... ya que me pueden ayudar a interpretar a otras personas de un modo mejor o ayudarme a aclarar una situacion.
Te mando un abrazo y contestame si podes. Me interesa.
Saludos

Anónimo dijo...

de la cotidianidad a este rayo que cruza todo, como una melisa sin lios. wow. ademas se llama como yo, ella.
el amor, es eterno: mientras dure.

l.

Unknown dijo...

Espero que no se enreden las cosas con ella. Por más uqe seas una mujer de acción creo que Renata te está haciendo bien..

Anónimo dijo...

Me parece que esto yo ya lo lei, o la escritoria vive en una rueda y nos obliga a pasar varias veces por la misma historia.

Fiamma dijo...

La lectora apareció.. y se llama Andrea !! Cuidado Elvira, te acercás a aguas profundas. Si las conoceré...

Vala Sailhin dijo...

Encontré tu blog por casi una casualidad, y ha sido un placer leerte. Eres una narradora maravillosa, quizá esa cualidad radica en la capacidad de hacer sentir a quien te lee. Estaremos leyéndonos, mucha suerte y gracias...

Anónimo dijo...

....... coincido con anonymous A. Ciencia ficción y perdí el interés.
Hay que mantener la publicidad, como sea.
Anonymous B

bullet with butterfly wings dijo...

Te empecé a leer hace una semana y ya me leí tu blog de pies a cabeza, me gusta como escribes, me haces sentirte cerca por tu modo tan íntimo de narrar... siento como si fuera una novela.
Me estoy muriendo de impaciencia por el próximo post...