martes, octubre 17, 2006

La cotidiana

A ver, cómo lo puedo decir. Sí, con Renata estamos en la cotidiana: ver quién hace qué en la casa (hablo de la mía, ya que es ella la que más se desplaza para acá), ni hemos hablado de convivir 24 horas y siete días a la semana, la que suscribe cree que no sobreviviría. Pero aquí estamos: que la que cocina no lava los platos; que quien limpia el patio; cómo hacemos con la ropa de cama y el baño; en fin, esas menudencias que denuncian una vida en común, por más limitada que esté. A veces no deja de darme un escalofrío cuando me pesco a mí misma haciendo gestos que pueden llegar a parecer los de una pareja bien conformada. No sé. Sospecho que es así la vida, pero no puedo dejar de reconocerme como una mujer de acción.

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4 comentarios:

Anónimo dijo...

Siempre sueño con esa cotidianeidad...no sé si una convivencia, pero siempre tengo esa visión de ojos abierto, de mente perdida. Siempre me despierto junto a ella que aún no sé quien es, pero que es ella, durmiendo junto a mi...con una sabana que cubre su delicado cuerpo. Y que me mira con un solo ojo, y una leve sonrisa se escapa de sus labios, indicio de una repentina felicidad. Acto seguido pur un tierno beso, que devuelve al corazón a esa noche (inocente o agitada) de amor.

Yo la espero paciente...se que llegara, y que ese sueño tan remoto se cumplira. Que sé yo vivo de esperanzas, y asi me gusta vivir...

Me encanta tu blog....sos genial!, un beso!

Fiamma dijo...

Momento: eso de compartir la organización de la casa y bla bla es un viaje de ida... ojo con lo que decís que luego no soportarías, darling, porque YA lo estás soportando.
¿No serás de esa horrible saga que luego anda con el switch on-off porque les da el julepe, verdad? Cuidado, Elvira, cuidado que se me cae una ídola!!!!!

Anónimo dijo...

La convivencia tiene muchas variables; yo no la toleraría mucho tiempo por lo obsesiva que soy.. pero es verdad que me ecantaria despertar a la mañana con ella acostada a mi lado o llegar del laburo y que me espere con unas copas de vino blanco y en bata de baño.

Anónimo dijo...

Yo puedo decirte que los segundos pueden transformarse en eterninad o en una viaje, el chiste es sólo disfrutar, que nadie quiere hablar del destino pero siempre le traemos en la memoria...