lunes, noviembre 14, 2005

Amores a distancia

Estábamos despertándonos esta mañana cuando sonó el timbre. Nos miramos y decidimos no atender. Pero la insistencia era mucha.
- ¿quién es?, pregunté por el portero.
- Sara!!, casi gritaron.
- Pasá.
Es la hija de Amanda. Le avisé a Meli para que si quería se levantara. Para Sara fue una sorpresa encontrarla a M. acá, se alegró mucho, y M. la puso al tanto de su venida mientras yo preparaba unos mates.
La razón por esta visita tempranera, es que la niña se ha enamorado: vía chat y de una chica chilena. Casi me caigo de espaldas. Cómo ha crecido esta chica, me dije.
Cuando le pregunté cómo se pudo enamorar de alguien vía chat, las miradas de ella y la de Melisa fueron fulminantes, me hicieron sentir una especie de animal prehistórico.
- Qué preguntás eso, me dijo M., si vos me has comentado que te enamoraste por cartas, sin conocer a la persona.
- Bueno, está bien, no me maten.
Ambas se me tiraron encima para abrazarme, y me hicieron sentir toda la edad junta.
La cuestión es que Carmen (la chilena) tiene 10 años más que Sara (15), y que en las vacaciones quiere venir a conocerla personalmente. Sara está, hablando mal y pronto, cagada en las patas.
La piba tiene un blog (no le pude sacar el dato) y cuando ella dijo esa palabra me corrió un frío por la espalda, sobre todo por el comentario de M.:
- Qué cool, un blog. Yo quiero empezar uno, pero soy demasiado vaga para eso.
- Sí, es muy cool, dijo Sara. Hay algunos muy buenos, de todos los países. Si querés podemos empezar uno juntas para ver qué onda.
- Dale, dijo muy entusiasmada Melisa.
- Vos te enganchás, tía? me preguntó Sara.
- No sé, puede ser. Cuando empiecen me avisan, y vemos.
- Dale, amor, no seas aburrida.
- Me cachindié, dije, no soy aburrida. No tengo mucho tiempo, mentí mal.
- Ufa, dijeron las dos riéndose en mi propia cara de mí.

Forcé la vuelta al tema principal. Le pregunté que haría con su chica, y nos dijo que tenía miedo, que no sabía, pero que la otra piba le gustaba: ella y por dentro. Nos mostró una foto impresa en láser. Linda piba. Escribe, pinta, le interesan cosas importantes.
- Y para qué viniste, Sara, en qué querés que te ayude.
- No sé, tía, quizá vos me podías decir cómo es, qué puedo esperar de todo esto.

Me quedé en silencio, y hasta Melisa que estaba tan cómplice de mi ahijada, de golpe se quedó en silencio también y me miró profundo.
Quedamos en ir charlando esto, en volver a encontrarnos, en ver alguna peli. Yo pensé en “Cuando cae la noche”, pero no sé. La piba no anda buscando técnicas: habla del amor a través del cuerpo.

7 comentarios:

VIOLETA dijo...

que importa la edad en el amor...tu has estado con chicas menores y mi pareja tiene 11 menos que yo. y si, lo reconozco, nos conocimos en un chat. Tuve la fortuna y la increible suerte de encontrar a la mujer mas preciosa del planeta en un chat hace ya 6 años.....dale, esta nueva faceta de consejera te sentirá fenomenal. Animo!

Tu conciencia dijo...

Me ganó Violeta en contar la historia. Pero así es. Esas cosas pasan, pero hay que mantener las antenas paradas. Mira que LA vez que nos quedó la cagada, fue por el ciberespacio nuevamente... un personaje (chilena, pero que se hizo pasar por Argentina) que se entrometió en nuestras vidas...
De todas formas, se aprende en la experiencia. Y todo estará bien, si es que hay gente al lado apoyando.
SINDROME DE PRIMAVERA!

Elisa dijo...

me ha encantado tu blog, la manera en q escribes, la simpleza con q expresas situaciones tan complejas... eso, creo q te voi a seguir visitando ;)
saludos!!

Mamma Bambi dijo...

agradezco y retribuyo su visita, signorina!

Muá dijo...

Touchè... encontrar el amor en el cyber espacio... desgarradoramente placentero...

Namaste mujer... me gusta leerte

K66 dijo...

yo conoci practicamente a mi alma gemela por chat...dios, y lo adoro tanto...que cosa mas absurda. Es amar una pantalla. Una pantalla que te dice que eres lo más insoportablemente lindo que hay en la tierra.

MayTow dijo...

Me encanta tu manera de escribir... te encontré "casi sin querer, queriendo", mientras intento estar un rato más despierta penando un poco. ¡Qué alegrón!