sábado, abril 30, 2005
Tomando mates
- ¿Vos tenés equipo?
- Sí, le dije
- Buenísimo. Vos llevás el equipo y yo llevo las facturas, ¿querés?
- Encantada.
Dos horas de sol, pájaros cantando, agua golpeando en la fuente, y un cana molesto que daba vueltas y vueltas tratando de ver qué estábamos haciendo. Mierda!
viernes, abril 29, 2005
Solita
Para colmo esta tarde me tuve que bancar como media hora a Dolores por teléfono, hasta que le corté. No insistió. Creo que se dio cuenta de que ya todo terminó.
Sola. Solita. Buena música, pero hoy no me alcanza. ¿Me habré mal acostumbrado?
¿Cansancio o miedito?
Estoy aquí en la oficina, tratando de dejar todo acomodado. Y empiezo a pensar en el fin de semana y me doy cuenta de que el que se aproxima no es para nada igual al último.
En el anterior estaba como devastada, y ahora estoy como nueva, asombrada, enternecida y excitada.
Pero mi duda es... ¿ todo el fin de semana con ella? De sólo pensarlo me da un frío en la espalda. Demasiado. Estaría bueno encontrarse, pero ya me conozco... Cuando la observaba anoche cómo se movía en mi espacio, cómo iba y venía entre las cosas, cómo se paraba frente a mi biblioteca o cómo elegía la música mientras yo terminaba de cocinar. No sé es un vértigo muy grande, porque ella es tan, tan... No quiero adjetivarla ella es. Un relámpago, un eclipse, tres amaneceres juntos. Es lujuria y juego.
Hacía mucho tiempo que no me sentía tan viva en la cama. Podés acostarte las veces que quieras, pero no siempre te sentís así. Si a alguna le pasa, la envidio. Eso no pasa conmigo, pero ahora sí está sucediendo.
Una ráfaga y un remanso en mi cuerpo. Me cobija y me desnuda. Me hace danzar en fuego.
Por todo esto lo quiero pensar. El cuerpo también pide un descanso. Todo muy rápido.
En casa: arroz con camarones
Cocinando espero
Ah, la noche comenzó al poco tiempo que escribí el último post de anoche. Fui al mercado, compré algunas cosas que me faltaban, y me puse a preparar la cena.
Recomiendo tener siempre una caja de arroz Tasmin, ese que es perfumado. Tan rico que lo podés comer solo o muy bien con apenas manteca o queso.
De esa caja utilizamos sólo la mitad. Es rendidor. Pero hay que empezar con tiempo para limpiar los camarones. Prefiero los pelados. Quizá perdés ese juego de desnudarlos que mostraban en la película “Flashdance”, que están ella y él cenando y empieza un juego erótico muy bueno. Pero aquí el juego debería venir por otro lado.

Hervís agua, se la echás encima y dejá que se descongelen. Mientras podés servirte un copa de vino. Y así ves cómo se va armando el clima. A mí al menos me gusta.
Necesitás una cebolla grande o dos chicas. Las picás bien picadas y las ponés a rehogar en un wok. Si no tenés wok en una sartén de teflón está bien. Pero lo preparás así: ponés manteca (si la cebolla es abundante y se te va secando, agregale un poquito de aceite), arriba de ella un poco de curry y un poco de pimentón dulce (este es un agregado que le hago hoy). Esa masala (mezcla) no debe tapar el gusto total de la comida. Fuego despacito y eso arriba. Mientras tenés que poner otra pava a hervir.
Cuando la cebolla está casi transparente pero con el color de las especias, la ponés de fondo en la olla donde vas a cocinar todo. Sobre ese fondo le agregás el arroz y cubrís todo con agua hirviendo y lo pones a fuego suave y más, con algún tiempo de amianto que permite que todo no entre en ebullición muy enseguida.
Agregás un poco de cúrcuma y un caldito (andá probando y salá gusto). Nunca inundes el arroz. Andá agregándole agua a medida que la vaya necesitando.
La cantidad de camarones es de 360 gramos.
Cuando al arroz le está por faltar poco tiempo, le agregás los camarones.
Y voilá.
Te auguro una noche muy linda como la mía. ;-)
PD: Cocina con handicap. Si estás con otra mujer que es mimosa, o besucona, o que te busca constantemente (porque están en los comienzos de la relación) la comida puede llevar un poco más de tiempo.
jueves, abril 28, 2005
Me deshizo
En donde soy la humana de todos los días y la personaje de comic de algunas veces.
Salí temprano del trabajo con la idea, con la única idea de mi capuccino crepuscular. Ya saben, en el bar de la esquina, mirando hacia la Plaza de la Congoja.
Cuando entré la vi. Estaba allí sentada, con cara de pícara. Una especie de travesura.
La saludé sorprendida, y hasta Laura, la moza, también lo estuvo.
- Ayer dijiste, como al pasar, que saldrías más temprano del trabajo. Y como me comentaste acerca de este ritual, pensé en traerte un regalito. Esto.
Extendió su mano y había un chocolate con un moñito alrededor. Me quedé sin palabras, seca la garganta. Y la quería comer a besos y mi otra parte, la dura, racional y metida me decía: no, no.
- Gracias linda, - apenas pude articular.
Charlamos de su día, del mío. Charlamos y nos perdimos en el tiempo.
Hum... chocolate blanco, qué rico. Dejo que cada cuadradito se disuelva en mi boca. Lo dejo allí. Me endulza y calma mi nerviosismo.
Es que entre las otras cosas, que para ella no habíamos hablado, era qué podíamos hacer esta noche.
Realmente ni lo había pensado. Las cosas habían pasado tan rápido en los dos últimos días, y en realidad había sido ella la planeadora de todo.
Fue un momento de debilidad, lo juro. Sí, lo juro. Fue cuando pronuncié: “Si querés podés venir a casa”.
Sus ojos brillaron, sus piercings parecían brillar más.
- Sí. Sara me habló de ella.
- Mirala vos.
- Es tu ahijada, ¿no?
- Sí, pero en cualquier momento dejo de serlo, si me sigo enterando de que anda contando cosas mías por ahí.
- No te enojes, la culpa la tengo yo.
- ¿Vos? En menos de una semana ya te contó vida y obra por lo que veo.
- No. No en una semana.
- ¿No? Y ¿cómo es eso señorita?
- Desde hace más de un año.
- ...
- No te pongas así. No es un servicio de inteligencia. Es que un día que vos estabas en su casa yo fui a buscar a mi hermana. Y te vi.
Estabas entre enojada y triste y le contabas con muchos ademanes a Amanda una historia tuya. Me gustaste.
- ¿Qué? (no podía decir otra cosa)
- Sí. Me gustaste. Y le pregunté a Sara quién eras. Y después que te fuiste (ni me viste entre tantas lágrimas, supongo) Amanda le contó algo a Sara.
Te quieren mucho, y estaban preocupadas.
- Sí. Con Amanda somos casi como hermanas. Pero volviendo al aquí y ahora.
- Volviendo al aquí y ahora es que a esta lesbianita le gustaba una señora lesbiana: usted. Te vi varias veces por la calle y esperé a que me reconocieras. Pero nada.
- Te juro que no te registré.
- Ya lo sé. Y cada vez que te veía le preguntaba algo a Sara. Y bueno, el domingo cuando te vi allí no podía hacer nada, nada más que jugar. Hasta que te acercaste.
Mirando a su alrededor, como para que no oigan: “Podés creer que me mojé”.
- Che!, dije yo mirando para todos lados también.
- Es que no lo podía creer. Vos ahí y tan cerca ¿Te sueno muy, demasiado pendeja, no?
Le tomé el mentón y levanté su cara: “Para nada. No me esperaba esto. Yo también debo parecerte medio pendeja”.
Re caliente
Se autollama Porota, además con mala onda: "Si vos sos La lesbiana argentina yo soy la Porota argentina".
Haber elegido ese sobrenombre delata su edad. Me dice que hago porno, que el blog es muy mal gusto, y algunas cosas más que me guardo.
Me pueden decir dónde es porno este blog. Me puso nerviosa. Me puso de mal humor.
Puede ser que se la agarre conmigo por ser lesbiana, seguro que vos Porota sos de esas tortas tapadas que son de los peor y son de lo peor con otras lesbianas, que sí al menos dejan fluir su lesbiandad en el mar de blogs.
Y si no te gusta mi blog, no lo leas. No tenés obligación de hacerlo. Y yo pienso hacer de mi blog mi teta si tengo ganas.
Joder, que arruinarme o al menos enojarme en esta linda tarde.
Como comenzando de nuevo
Ya estoy empezando a pensar que Melisa no tiene 22 años, o al menos tiene cierta sabiduría que te hace olvidar cuál es su edad.
Hubo pizza, pero no me había adelantado que era casera: buenísima; buen vino. Hubo lo que se pueden imaginar ( no entraré en detalles ya que alguien me escribió diciéndome que hago pornografía barata y para colmo soft, ¿?).
Cenamos con Carlos. Se quedo el tiempo que duran 4 porciones de pizza para él. Simpático.
Mientras terminaba de preparar la salsa me dediqué a mirar una pequeña biblioteca que tienen allí. De todo un poco. De Bukowski a Diana Bellessi, del Marqués de Sade (¿?) a Pizarnik. Algunos autores desentonaban, pero es gusto personal y no da para este post.
- ¿Sade?
- Ese es Carlos, con esas cosas.
- Claro, y vos con tus piercings nada, no?
- En todo caso una Marquesa.
miércoles, abril 27, 2005
La cita
Otro llamado: “A las 9 de la noche. Soy yo, ya sabés”.
Anoche fue mi primera vez con alguien con piercing, mi primera vez con alguien más joven, mucho más joven que yo. No quiero engancharme y bueno, más dolores.
¿Qué me dicen? ¿Qué les late? A mí un buen momento. Y quizá tenga que aprender a vivir de una serie de buenos momentos.
Ni borracha me hago un piercing
Quedé tan pero tan impresionada con los aros y pinches esos que decidí investigar un poco en internet. Impresionada no sólo por lo que pueden lograr en los pezones y en, ejem, otras partes del cuerpo, pero ni loca me pongo uno.
Aquí encontré una página muy completa. Perdón que esté en inglés, pero creo que las imágenes hablan por sí solas.
Y aquí están los instrumentales con los que se hacen los agujeros y las aplicaciones. Yo paso. Me disculpan, pero el placer que aún puedo dar, lo seguiré dando a la vieja usanza.
Mostrame tu piercing y te diré quién eres
Me preguntó si tenía tiempo, ella estaba en un lugar que creía me gustaría, con varias máquinas, me dijo.
Le dije que sí, en una hora estaría por allí.
Lo que me imaginaba: un tugurio. Lleno de humo, hard rock y muchos tipos, pero muchos tipos.
Era increíble ver con qué naturalidad se movía ella en ese océano humano.
Después de mucho tiempo jugué yo en el Dr. Who, y realmente no me fue muy bien. Melisa se reía y brindábamos con bocks.
- Tengo hambre, dijo.
- Vamos por allí para comer algo entonces. Yo tampoco cené.
No muy lejos de allí nos sentamos. Un bar más tranquilo y hasta más cálido.
Charlamos de todo un poco. Lo que estudia: diseño gráfico, que se quiere ir del país.
Por mi parte tuve que contestar más preguntas. Y cuando le dije que era lesbiana se me quedó mirando muy fijo. Melisa me había preguntado qué opinaba mi esposo de tal cosa.
-¿Esposo?
- Sí, esposo.
- ¿Quién te dijo que yo estaría casada?
- Sara.
- Ah. No, para nada. Soy lesbiana.
Mirada intensa. Contraataque:
- ¿Y tu novio? ¿qué piensa sobre tus ganas de irte?
- ¿Novio?
- Me lo dijo Amanda.
- ¿Carlos? Es un puto bárbaro. Yo le hago un favor y él otro a mí, y así nos dejan en paz: que con quién salís, y esas cosas. Mis viejos lo aman y su madre a mí.
- Es decir que...
- Lesbiana también.
Ella se tenía que levantar temprano para ir a la Facultad, yo por mi laburo.
- Podemos tomar un café en lo de Carlos, si querés. Queda a dos cuadras.
- Dale.
Mientras íbamos caminando trataba de armar todo en mi cabeza y no podía. La película iba un poco más rápido que la mano o visión de la directora.
Llegamos al típico depto. de un ambiente. Lo indispensable para poder tener un lugar de encuentro, y de “estudio” diría ella luego.
No puedo decir claramente quién empezó. Pero juraría que fue ella, tratando de hacerme cosquillas desde atrás, y apretándome la cintura, y llevándome hasta el sillón.
Me abrió despacio la camisa que llevaba. Deleitándose en esa lentitud. Y mirándome muy fijo. Hacía tiempo que no veía una mirada tan intensa.
Y se quedó allí por un tiempo ¿infinito? Jugó con mis pechos y no sé qué hizo en mis pezones con el piercing de su boca. Pero de ellos sacó lo mejor.
Besarla fue toda una experiencia con ese intruso allí.
martes, abril 26, 2005
Un toque de magia
Acabo de llegar y el mensaje es de las cinco de la tarde: “Hola, soy Melisa. La chica de la maquina del Dr. Who, ¿te acordás? Sara me dio tu número. Necesitaba hacerte una consulta. Si podés llamame al .... o bien te llamo otro día. Gracias.”
No, no me llames otro día, hacelo hoy. O mejor te llamo yo. Pero no. A este hora.
Toma cámara 1: yo yendo de un lado al otro del living con el inalámbrico en la mano.
Toma cámara 2: colilla de pucho que ya casi me quema los dedos.
Ma sí.
Toma cámara 1: dedos marcando 15.......
Nada de na’
Pero me cuesta concentrarme en el trabajo, en las cosas cotidianas. ¿Puedo hacer otra confesión? Me gusta la soledad, pero no me gusta estar sola. Sí, ya sé, puede ser difícil de comprender, pero así soy.
En realidad lo que me gustaría tener es una relación clara con alguien. Saber que es esa persona. Hasta para cuando hacés el amor viene bien que sepas con quién. Es como un juego de táctica y estrategia o bien de tántrica.
Un resto de humor para el final de un día que pintó gris por más sol. Fijate que aún estoy en la oficina, sí. Aquí estoy. No me quiero ir a mi casa, ni comer sola, ni quedarme viendo la tele un rato.
Quizá en todo eso pueda encontrar algo mágico. No sé.
lunes, abril 25, 2005
Confesiones
- Ah no. Mirá que te acostás con una pendeja y amanecés meada hasta los ovarios. Recordá el dicho.
- Me parece que no es así el dicho.
- No me vengás con esa. ¿Desde cuándo te gustan las pendejas? ¿O ya te estás poniendo vieja chota?
- Vieja tu abuela. Pero... vos la viste ayer, Amanda, vos la viste.
- Sí, y tiene sólo 22 años.
- Y una mirada y unas manos.
- Estás hecha una vieja pajera.
- Che, no me digás así.
- ......
- Quizá sea una fantasía. No más que eso.
- ¿Una fantasía? ¿De qué estás hablando, ...?
- Siempre quise tener algo con una campeona de flippers.
- No. Pero no ves que a vos te pegó mal el champagne. “Tener algo con una campeona de flipper”. No lo puedo creer.
- ¿Vos sos o no sos mi amiga? Te estoy contando una fantasía y vos me cargás así. Me gustó. La piba me gustó.
- Por lo que sé, tiene novio.
- Y qué? Eso no me asusta. Pero me gustaría volver a verla, no sé si para que pase algo, sólo para verla y hasta verla jugar.
- Escuchame, ..., cambiando de tema, ¿volviste a saber algo de Dolores?
- Guacha. Sos una guacha. Eso no es cambiar de tema.
Marimacho (en Tarragona)
Me sigo diciendo que si voy así, y si leo todas estas definiciones cada vez me sentiré más desorientada.
Bien, para aquellas que estén en Tarragona, pa que no sean tan obvias.
Escuela de Padres de |
LA CHICA MARIMACHO Para definir a una jovencita de marimacho tiene que haber manifestado en su niñez los siguientes comportamientos: |
Médica de Tarragona - Escuela de Padres |
domingo, abril 24, 2005
¿Fin de fiesta?
Yo me dediqué a qué todo lo necesario no faltara y a tomar unas cervezas. La cerveza me relaja y realmente necesitaba estar menos tensa.
Entre los pedidos de Sara constaban una mesa de tenis y dos o tres máquinas pinball. Tanto a su madre como a mí nos pareció una buena idea.
A eso de las dos o tres horas de empezada la fiesta, mas bien informal, quiero decir con esto: sin vestido especial, etc., me percaté que en la máquina del Dr. Who estaba una misma chica jugando ya hacía un rato. Había una latita bock sobre la caja del juego, por lo que deduje que más de 18 años debería tener.
Me llamó la atención cuando empecé a sentir cómo le iba sacando juegos a la máquina. Me acerqué y vi el puntaje. Era realmente increíble.
- Qué bien que jugás.
Silencio concentrado en el juego.
- Yo hace mucho que no lo juego, ya han cerrado casi todas las casas de videogames, añadí.
- Yo solía ir por la avenida, me pasaba horas y sacaba y sacaba juegos gratis.
Ahora yo estaba en silencio. Solía ir a esa misma casa de juegos, años ha.
- Es cuestión de focalizarse y un poco de suerte, me dijo mirándome fijo a los ojos y haciendo una extraña sonrisa, medio de canchera.
Caray. Se me secó la garganta. No me había percatado de su rostro. Piercings en la nariz, arriba del ojo y en la lengua. ¿Cómo lo aguanta? Pero a mí no se me secó la garganta por esos endemoniados metales. No.
- ¿Sos amiga de Sara?
- No. Soy la hermana mayor de una de sus compañeras de escuela. Como suelo prestarle CDs le pareció bien invitarme, y cuando me dijo que habría maquinitas me decidí del todo.
- ¿Cuántos años tenés?
La pelotita de metal se le fue por el fondo, y puteó.
- ¿Y vos?
- Ah no, con esas no! Yo soy la mayor y me tenés que responder.
- Qué sos, la ley también?
Me cago en vos pendeja, pensé.
- No, una amiga de la casa.
Me clavó de nuevo los ojos marrones y me dijo: 22. Soy Melisa.
- Soy ... y tengo casi el doble tuyo. Casi.
Sara rompió la inminente presentación diciéndome que ya era tiempo de la torta.
Sí, Sarita, siempre es bienvenido y llega el tiempo de la torta, dije para mis adentros.
- La seguimos después, le dije a la piba, que ya no me escuchó, ya había acertado con otra pelotita triunfal.
Cocina para la lesbiana moderna
A mí me gusta cocinar y ¿a usted? A partir de estas interrogantes es que decidí, y por el bien de toda lesbiana que no tiene tiempo para ponerse a pensar en recetas, en publicar algunas recetas que cree o bien algunas combinaciones interesantes o bien simples.
Por ejemplo hoy: domingo, nublado y en medio de un trabajo que produce vértigo.
Abrí la heladera y vi: un corte de carne de cerdo, una especie de carré, pero que no es carré. Tenía brocolis, un poco de coliflor, tomates y cebollas.
Puse la carne en la bifera, sin nada. La carne hay que cocinarla sin sal (toda la carne) ya que así se endurece y/o se seca en demasía.
Un pote mezclé el brocoli y el coliflor, con sal y aceite, y en otro pote, tomate y cebolla con igual preparación.
Y eso fue lo almorcé. Tarde pero seguro. No tarda más que lo que tarda la carne, en este caso media hora, ya que lo hice con el fuego bajo.
Cumpleaños de 15
Este emprendimiento lo pude empezar a llevar adelante a partir de mis contactos y de las personas amigas de ellos. Es decir una buena agenda, que fue creciendo en la época en que trabajaba en una empresa de turismo. En realidad estaba asociada a un tipo que me cagó.
Pero aquí estamos cuando Sarita, ya con sus 15 estrenados hace pocos días, va a festejarlo con sus amigas y amigos. No quiso que hubiera muchos familiares, y me parece que está bien.
Por suerte lo habíamos programado para hacerlo en un salón, porque anoche llovió y hoy amaneció muy frío.
Estoy en los últimos detalles, toda esta preparación final me mantiene pensando en otra cosa.
Me pone mal no saber dónde estoy parada, ni con quién estoy parada. Preferiría saber que estoy en un pantano pero sola. En fín. Un domingo ocupado es mejor que nada.
sábado, abril 23, 2005
Fumando espero...
Una chica golosa
Cuando era chica odiaba hacerlas, pero desde hace un tiempo le fui tomando un gustito. Sobre todo cuando podés tener unos pesitos de más (porque sacaste unos mangos extras o porque decidiste dejar de pagar algo) y podés darte un gusto.
A mí me encanta detenerme en la parte de chocolates y dulces. Ah sí!, además de todo soy golosa, ¿qué otra cosa podría ser una torta?
Me gusta ir mirando qué hay de nuevo en chocolates, qué traen, con qué me puedo regalar a la noche, cuando la ansiedad asoma y no puedo con ella.
Pero no es sólo la ansiedad, es el gusto por el chocolate. No dejo de pensar en la película de la Binoche, pero en una posible versión lésbica. Ella con la Fanny Ardant! Mamma mía!
Chocolates con almendras, con leche, amargos, tipo tiramisú. Nunca descarto la posibilidad de un frasquito de Nutella, pero está tan caro.
Esta tarde, de todas formas, no me traje mucho, pero sí lo necesario para endulzarme el alma.
Ya les contaré cómo va ella y mi vida.







