sábado, mayo 07, 2005

Revelación

Ya volví. Estoy en casa. Nada de viajes. La coraza cedió y soy desnuda, una vez más.

Anoche no sabía lo que quería probar. Hasta dónde llegaba mi locura. Cuando nos encontramos con Elsa, recién allí me di cuenta, de que ella también me lleva casi 20 años. Nos saludamos como dos viejas amigas, cenamos como dos viejas amigas. Esas charlas clásicas de amigas/ ex amantes. Bebimos. Una vez por semana puede hacerlo. Me dijo que sigue tocando el violín. Al menos una vez por mes. Elsa me sonaba como una agenda, y como un eco quebrado de algo que había pasado muchísimo tiempo atrás.
No sé por qué le dije que estaba parando en la misma habitación donde nos habíamos encontrado por primera vez.
- ¿Puedo volver a verla?
No sé por qué dije que sí. Caminar hasta el hotel me resultó muy pesado. El frío, el vino, el ruido, el pasado, el presente.

Sólo puedo decir que fuimos como dos ballenas tratando de llegar muy adentro del océano. Ni tierno. ni dulce, ni salvaje. Nada de nada. Creo que ella fingió. Yo no quise hacerlo.
Nos saludamos como dos damas que deciden (tácitamente) olvidar todo. Yo me duché, me bañé para borrar el crimen que había cometido contra mí misma.
Tomé un café en el bar del hotel. Pedí un remise. Retiro, y aquí estoy.

La desperté muy temprano a Melisa, y le pedí que nos viéramos esta tarde.

1 comentario:

Brocco dijo...

lo q cuentas es exacto al contenido de un poema de gil de biedma.. bueno, no hace tanto q estudié literatura :p