- ¿Un bar gay?
- Gay, lésbico, para todo el mundo, dije.
- Vos debés estar borracha, me dijo Analía.
- No, Any, no. De verdad. Lo abrirán cerca de la la librería “El albatros”.
- Deben estar locos. Los van a linchar.
- No sos medio exagerada. Es sólo un bar. Pensá lo que sería poner cámaras en ciertas casas. Eso sí que sería más amenazante, ¿no?
- ¿Qué me querés decir?, me dijo ya enojada.
- Eso que dije.
- Mirá, a mí las indirectas no me gustan. Vos ya sabés por qué yo no digo abiertamente que soy lesbiana. Estoy en política, vos me entendés.
- Puedo comprender tu miedo, pero entenderte, no.
- No me vengás con eso de nuevo, ..., por favor.
- Vos sabés como pienso. Sería interesante que supieran que hay una concejala torta.
- Vos estás loca.
- Sí, eso me dijo el psiquiatra que me medicó cuando se fue Inés. Me dio pastillas y me dijo: esto puede ser curable. Ahora sí tiene una oportunidad.
- ...
- ¿Otro café?, ofrecí.
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viernes, mayo 13, 2005
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