Mostrando las entradas con la etiqueta Primeras veces. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Primeras veces. Mostrar todas las entradas

martes, agosto 01, 2006

Erase una vez...

... una mujer feliz; feliz de saltar por la calle cantando una vieja-nueva canción. Una mujer feliz que desayunó con otra mujer feliz y ambas se dieron a las palabras, a los susurros, a las caricias. Una de le dijo a la otra que sí, sí quiere salir con ella, quiere entregarse nuevamente al amor, al deseo. La otra le dijo que su corazón estaba por estallar: “sentí”, y le agarró la mano y se la puso sobre su pecho. Un latido, pequeño, otro, igual, pero bien seguidos eran el ritmo de la emoción.

Una vez más me siento en la cuerda floja, sin red, me tiro hacia Eros. Sin red, como siempre, quiero empezar a caminar este camino con Renata.
Nos veremos esta noche, de nuevo. El desayuno en “La Mariposa” tuvo aroma a capuccino, mermelada casera y medialunas.

Tags: , , , , , , ,

lunes, mayo 02, 2005

Breakfast in bed

El insomnio me duró bastante, estuve dando vueltas como hasta las tres de la mañana. Así que cuando una mano, muy suavemente, me sacudió el hombro a eso de las 8:30 no tenía ni media gana de despertarme.
Pero un aroma me llevó a abrir los ojos: café. Y se sentí muy cerca. Fui cayendo en mí y vi que Melisa me había traído el desayuno a la cama.
El corazón me dio un vuelco, ¿cuándo fue la última vez que pasó esto en mi vida? Años luz.
Me senté en la cama y unos labios mezcla de carne y mermelada me besaron, me fueron trayendo a la orilla de la realidad.
Wow. Café, jugo de naranjas (¿de dónde las sacó?), tostadas con mermelada y unos pirulitos de manteca.
- Buen día su señoría!, y volvió a besarme
Por mi parte mi saludo fue una especie de lava saliendo de una cueva. Se río.
- Qué voz tan sensual!
- Es la que tengo, linda.

Me acordé de un tema que cantaban UB40 con la mina de Pretender, creo. Que se llama como el nombre de este post.
Y supe que un lunes puede empezar de otra manera. Y lo más extraño fue que cuando terminamos de desayunar, la bandeja y todo fue a parar, lentamente al piso, y recordé lo que era hacer el amor por la mañana, y mi cuerpo se llenó de otra energía.

Vi que va a la Facultad con sus piercings, perfumada, fresca, con ganas de discutir todo. Me quedé en la cama y fui viendo como se ponía su jean, una remera, un buzo encima. Fui testigo de una de sus mañanas, la primera que compartimos.

Recién lo recordé y uf, me dio un tirón allí mismo. Qué vieja calentona. Ja. Me río de mí misma. ¿Me estoy enamorando? Debe ser que sí porque ya siento el ejército del autoboicot poniéndose en marcha.

viernes, abril 29, 2005

¿Cansancio o miedito?

Hace un rato terminé un trabajo. Uno de esos fastidiosos almuerzos de trabajo empresariales. Por suerte el restaurant elegido era cerca del río, así podía salir a fumar y caminar un rato mientras ese bodrio terminaba.

Estoy aquí en la oficina, tratando de dejar todo acomodado. Y empiezo a pensar en el fin de semana y me doy cuenta de que el que se aproxima no es para nada igual al último.
En el anterior estaba como devastada, y ahora estoy como nueva, asombrada, enternecida y excitada.
Pero mi duda es... ¿ todo el fin de semana con ella? De sólo pensarlo me da un frío en la espalda. Demasiado. Estaría bueno encontrarse, pero ya me conozco... Cuando la observaba anoche cómo se movía en mi espacio, cómo iba y venía entre las cosas, cómo se paraba frente a mi biblioteca o cómo elegía la música mientras yo terminaba de cocinar. No sé es un vértigo muy grande, porque ella es tan, tan... No quiero adjetivarla ella es. Un relámpago, un eclipse, tres amaneceres juntos. Es lujuria y juego.

Hacía mucho tiempo que no me sentía tan viva en la cama. Podés acostarte las veces que quieras, pero no siempre te sentís así. Si a alguna le pasa, la envidio. Eso no pasa conmigo, pero ahora sí está sucediendo.
Una ráfaga y un remanso en mi cuerpo. Me cobija y me desnuda. Me hace danzar en fuego.

Por todo esto lo quiero pensar. El cuerpo también pide un descanso. Todo muy rápido.

miércoles, abril 27, 2005

La cita

Cuando llegué del trabajo me encontré con una invitación en el contestador: “Si querés o podés habrá pizza y vino en lo de Carlos. El presupuesto no me da para más. Besos.”
Otro llamado: “A las 9 de la noche. Soy yo, ya sabés”.

Anoche fue mi primera vez con alguien con piercing, mi primera vez con alguien más joven, mucho más joven que yo. No quiero engancharme y bueno, más dolores.
¿Qué me dicen? ¿Qué les late? A mí un buen momento. Y quizá tenga que aprender a vivir de una serie de buenos momentos.

Mostrame tu piercing y te diré quién eres

La razón de su llamado me sonó extraña, quería averiguar precios de máquinas, porque desde siempre se quiere comprar una.
Me preguntó si tenía tiempo, ella estaba en un lugar que creía me gustaría, con varias máquinas, me dijo.
Le dije que sí, en una hora estaría por allí.
Lo que me imaginaba: un tugurio. Lleno de humo, hard rock y muchos tipos, pero muchos tipos.
Era increíble ver con qué naturalidad se movía ella en ese océano humano.
Después de mucho tiempo jugué yo en el Dr. Who, y realmente no me fue muy bien. Melisa se reía y brindábamos con bocks.

- Tengo hambre, dijo.
- Vamos por allí para comer algo entonces. Yo tampoco cené.

No muy lejos de allí nos sentamos. Un bar más tranquilo y hasta más cálido.
Charlamos de todo un poco. Lo que estudia: diseño gráfico, que se quiere ir del país.
Por mi parte tuve que contestar más preguntas. Y cuando le dije que era lesbiana se me quedó mirando muy fijo. Melisa me había preguntado qué opinaba mi esposo de tal cosa.

-¿Esposo?
- Sí, esposo.
- ¿Quién te dijo que yo estaría casada?
- Sara.
- Ah. No, para nada. Soy lesbiana.

Mirada intensa. Contraataque:

- ¿Y tu novio? ¿qué piensa sobre tus ganas de irte?
- ¿Novio?
- Me lo dijo Amanda.
- ¿Carlos? Es un puto bárbaro. Yo le hago un favor y él otro a mí, y así nos dejan en paz: que con quién salís, y esas cosas. Mis viejos lo aman y su madre a mí.

- Es decir que...
- Lesbiana también.

Ella se tenía que levantar temprano para ir a la Facultad, yo por mi laburo.

- Podemos tomar un café en lo de Carlos, si querés. Queda a dos cuadras.
- Dale.

Mientras íbamos caminando trataba de armar todo en mi cabeza y no podía. La película iba un poco más rápido que la mano o visión de la directora.
Llegamos al típico depto. de un ambiente. Lo indispensable para poder tener un lugar de encuentro, y de “estudio” diría ella luego.

No puedo decir claramente quién empezó. Pero juraría que fue ella, tratando de hacerme cosquillas desde atrás, y apretándome la cintura, y llevándome hasta el sillón.
Me abrió despacio la camisa que llevaba. Deleitándose en esa lentitud. Y mirándome muy fijo. Hacía tiempo que no veía una mirada tan intensa.
Y se quedó allí por un tiempo ¿infinito? Jugó con mis pechos y no sé qué hizo en mis pezones con el piercing de su boca. Pero de ellos sacó lo mejor.
Besarla fue toda una experiencia con ese intruso allí.

viernes, abril 15, 2005

Con Dolores

Digamos que mi historia con Dolores comenzó hace dos años más o menos. Entraríamos en eso que se llama amantes, pero no porque ella tenga una relación estable, sino en el sentido más claro del término: dos que cuando se encuentran se aman.
La conocí, increiblemente, en un boliche. Ya había pasado la hora de las brujas y estaba por salir como había entrado: sola, cuando vi a esa uva morena, sentada sola entre más o menos 400 personas.
¿Dónde había estado antes? ¿Recién había llegado? Se me anudó algo en la zona del estómago y me hizo cosquillas en la zona del plexo solar.
Uff: me gustaba. ¿Cómo acercarme? Soy bastante tímida, aunque no lo parezca. Respiré hondo y me acerqué y le dije, de una manera que creí estúpida en el mismo momento que la decía: me estoy yendo. Estoy aburrida.
_ Puedo ir con vos? Yo también me estoy muriendo de aburrimiento.
Casi me caigo de espaldas. ¿A dónde iríamos a eso de las 3 de la mañana de un viernes? Ella sugirió un bar en la Avenida. Fuimos. Y allí nos quedamos hasta que amaneció. ¿Hablamos? ¿Nos miramos? No sé. Fue todo un vértigo.
Dolores. Se llamaba Dolores. Y estaba allí conmigo. Quedamos en encontrarnos a la nochecita, en un bar cerca de su casa, "La Marea".
Jamás olvidaré lo que siguió, dos noches y casi dos días de hacer el amor casi de continuo. Como en esas películas que una envidia de pura mala que es. Envidia pura. Pero aquella vez me estaba suciendo, por primera vez en la vida.
Quizá porque estábamos aburridas. Quizá porque encontramos a esa persona que necesitábamos. No lo sé. Allí estábamos: amando, sudando, bebiendo, fumando, comiendo algo.

Todo esto lo cuento hoy en que me llamó ella, y me dijo: Te propongo que por un tiempo no nos veamos. Estoy algo confundida.
De mi lado puro silencio. Miré fijo el tubo gris del teléfono cuando ella colgó. Apenas pude susurrar un: bueno.

Dolores. Su nombre en acción.