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martes, mayo 13, 2008

Martes 13

.... No te cases ni te embarques dice el dicho. ¿casarme? Ni loca. ¿Embarcarme? Hmmm, podría ser. Quizá embarcarme en una aventura.

Pero bueno, sí, puedo escuchar y leer las preguntas: cómo estás, ché? y en qué andás? Te seguís tirando minitas (vaya expresión); te siguen gustando las pendex?

*suspiro profundo*. Elvirita sigue aquí, en un proceso interno que no llega a descifrar, porque su clave es el amor, es la pasión, el amor-pasión, y toda la teoría que se puede versear al respecto.

¿Ustedes se re-leen? Yo lo vengo haciendo, quizá para lograr el tan famoso feed-back (¿alimentar-atrás?) No, bestia: retro-alimentación que no es lo mismo. Vamos nena! si sabemos que sabés varios idiomas, que sos experta con la lengua, oh! perdón, que sos experta en varias lenguas (la embarré más, no?).

En fin: re-leerse es un fiasco, un garrón, un bajón; pero si la autoestima anda por el piso, qué mejor que leer los propios momentos de gloria, no tan llenos de dolores (ver para ambos sustantivos, la lista del índice).

Martes 13: una película de terror en todos los sentidos. ¿Mi película? Aún en Santa Lucía; yendo de aquí para allá; pero empezando a escribir como realmente se me antoja, sin censuras de ningún tipo, porque una a veces se auto-censura por miedo "alquedíran". Y yo no soy así, o intento no serlo.

¿Embarcada? Y sí, quién te dice.

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jueves, mayo 19, 2005

Es la vida que me alcanza

No llamé a nadie. No le dije nada a nadie. Soy una canalla, o al menos así me siento. Hasta Melisa me dijo que me nota rara. Yo le dije que le parecía, o que sería alguna cuestión del trabajo.
Anoche me invitó a cenar a un restaurant que habrió no hace mucho tiempo. Es tan dulce. Siempre con sorpresas, con regalitos: que un chocolate, que un muñequito, o tarjeta, o postales por mail.
Y yo, yo enganchada, mentalmente, con la vida de D. Que se vaya a freir churros, que las tortillas me las sigo comiendo yo.

miércoles, mayo 18, 2005

El tipo en cuestión

Estoy como loca. Casi no pude dormir pensando en lo mala mina que es Dolores. El tipo con el que está saliendo, es el ex de Amanda, mi amiga del alma, el padre de Sara, la amiguita de la hermana de Melisa.
Sanguijuela, eso es esa tipa. La cabeza me da vueltas a mil. Lo que me pregunto es dónde lo cazó. Ella te pesca, tiene esa forma. A mí me pasó lo mismo. Me dejé llevar en una reunión. Y que una cosa lleva a otra, y así. La lujuria de la soledad, se le podría llamar.
Pero basta, no estoy como para recordar cómo fue que llegué a encamarme con Dolores la primera vez. Ella sabe, estoy segura, que la vi, y que a él también lo vi. No creo que ella no sepa quién es él. Qué pedazo de loca. Me sacó, y realmente no sé qué hacer. Debería decirle algo a Amanda, pero si lo de esa noche llegó a ser sólo un giro de D., mejor que Amanda no sepa lo de su ex.
Qué lo tiró!

martes, mayo 17, 2005

Molestia

Odio, detesto, me molesta que cuando una mujer me deja se vaya con un hombre. Sí. Es así. Me saca de las casillas. La cuestión es que si se fuera con otra mujer, bueno, estamos jugando en los mismos términos, pero con un tipo hay una gran distancia, es otro torneo, del cual ni tengo noticias.
Sí. Podrán hablar de competencia, podrán decir que les envidio el pedazo (lejos de mí). Podrán decir lo que quieran, pero yo no me lo banco. ¿Entienden? No me lo banco. Y punto. Un tipo, qué le pueden volver a encontrar a un tipo después de haber estado con una mujer, ¿qué?
Yo no lo entiendo. Y me molesta, y me duele. Y me enoja.

Cómo vienen mis días

Puedo decir que mis días están transcurriendo con cierta paz que no deja de llamarme la atención. Es demasiada.
Poder disfrutar del amor, dar y darme placer en la compañía de la persona que estoy aprendiendo a querer. Me siento enamorada, hasta enamorada de toda la situación en la que conocí y cómo se fue dando lo mío con Melisa. Pero querer es otra cosa, al menos eso me parece a mi.
La mayoría de las veces nos encontramos en casa, pero yo también voy al departamento que comparten con Carlos.
Siguen los arreglos en loo que será “La Mariposa” el primer bar lgbt de Santa Lucía. Está quedando lindo. Todos tenemos muchas expectativas.
Melisa está intentando convencerme para adoptar una gatita. Y yo lo estoy pensando mucho. Tengo un patio con plantas y todo, pero no sé.
El trabajo va bien, y eso ayuda mucho. Pero ya ando pensando en las vacaciones. Quizá pueda hacer algo en julio. Y ése es otro vértigo: ¿vacaciones juntas?. Todo suena como que es la primera vez, y sí lo es con esta persona.
Ah, la otra noche salimos a tomar un helado con Melisa y nos cruzamos con Dolores. La cuchillada fue atroz: estaba con un tipo. Sé que me vio, pasamos por delante del bar en donde estaban. Lo peor es que conozco al tipo, y realmente no sé si me lo está haciendo a propósito. ¿Se puede ser tan perra? Y de última ¿por qué me calienta tanto en qué está ella si yo estoy bien con M.?

viernes, abril 29, 2005

Solita

Estoy solita. Cuando me decidí a llamarla, ya había salido.
Para colmo esta tarde me tuve que bancar como media hora a Dolores por teléfono, hasta que le corté. No insistió. Creo que se dio cuenta de que ya todo terminó.

Sola. Solita. Buena música, pero hoy no me alcanza. ¿Me habré mal acostumbrado?

miércoles, abril 20, 2005

Estoy perdida

A eso de las 16 hs. cerré la Power Book, la guardé en mi bolso, acomodé (lo más que puede) mis papeles y salí de la oficinita. No trabajo en casa y eso me ayuda a salir y respirar otros aires.
Me crucé al bar de la esquina, el que da a la Plaza de la Congoja. Pedí el capuccino de costumbre y me quedé mirando la nada. Cuando me aburrí de la nada agarré un ejemplar del diario Clarín, casi sin ganas.
De golpe un sombra se dibuja sobre el diario. Alguien se había parado delante del ventanal del bar. Levanto mis ojos, y para mi sopresa la veo: Dolores. Me sonríe y me hace una seña para ver si puede entrar y venir a la mesa. Digo un sí que de tan bajo rompe algo en mi interior.
No les puedo decir cómo me empezó a latir el corazón. A mil. Parezco una pendeja. Ahh su perfume. Cómo me gusta.
Se sentó y pidió un te con limón, su bebida preferida. Terminó casi de un tirón el cigarillo que estaba fumando antes de hablarme.
Y vuelta con la cuestión esa de estar confundida. Que no sabe qué quiere pero que me quiere. Que disculpara el llamado de la otra anoche: "No podía dejar de pensar en vos" me dijo.
Yo estaba más que en silencio, estaba como escondiéndome y con un dolor de estómago insoportable.
Y fue ella la que se despachó, después estar las dos hablando durante un rato: "Aquí cerca hay un hotel de esos gay friendly. Si querés podemos ir y seguir hablando".
- ¿Qué? ¿Un hotel?, ¿No podemos seguir aquí?.
- Yo preferiría un espacio más íntimo, pero que no fuera ni tu casa ni la mía.
- No sé Dolores, no sé. Qué cuernos querés de mí? Ya somos grandes, no podemos estar como dos adolescentes. Meta jugar y jugar.
- ¿Jugar? Te parece que sufrir es jugar. Y comenzó a hacer puchero.
Me quedé mirando hacia afuera mientras ella se limpiaba la nariz.
Dije: Vamos.

Y aquí estoy. Después de haber el hecho amor con Dolores durante dos horas, eternas. Mejor dicho haber cogido. Salvajes las dos. Comiéndonos, besándonos. Ella allí desnuda, tan sensual. Tan morena, tan rellenita a su manera. Yo ofreciéndole lo que ella más desea: mis pechos.
Sí aquí estoy. Entre contenta y triste, pero sola.
No sé. No sé cómo seguirá esto.

martes, abril 19, 2005

Sin remedio

Me acaba de llamar Dolores. Sí ella. Con esa voz de perra en celo que suele tener. Voz grave y arrastrada por el cigarillo y con onda de seducir.
Estaba algo borracha, de lo contrario no me hubiera llamado. Quiero decir: no se hubiera animado a hacer lo que hizo. Una especie de hotline.
Colgué varias veces y varias veces volví a atender. Y ella allí, masturbándose. ¿Lo pueden creer? Y diciéndome que me extraña, pero que prefiere no verme hasta estar más clara. Tener en claro si "quiere seguir siendo lesbiana o no".
A lo que le dije: y para qué cuernos me llamás si no querés seguir siéndolo? Llamá a 0600 de tipos o parejas hetero y dejame de embromar.
Se puso a llorar. Ella, la perra llorando. La dejé así, colgué y descolgué el teléfono, y me vine a escribir aquí.
Estoy harta y muerta de amor... ¿me entienden? ¿Es que alguien me entiende?

viernes, abril 15, 2005

Con Dolores

Digamos que mi historia con Dolores comenzó hace dos años más o menos. Entraríamos en eso que se llama amantes, pero no porque ella tenga una relación estable, sino en el sentido más claro del término: dos que cuando se encuentran se aman.
La conocí, increiblemente, en un boliche. Ya había pasado la hora de las brujas y estaba por salir como había entrado: sola, cuando vi a esa uva morena, sentada sola entre más o menos 400 personas.
¿Dónde había estado antes? ¿Recién había llegado? Se me anudó algo en la zona del estómago y me hizo cosquillas en la zona del plexo solar.
Uff: me gustaba. ¿Cómo acercarme? Soy bastante tímida, aunque no lo parezca. Respiré hondo y me acerqué y le dije, de una manera que creí estúpida en el mismo momento que la decía: me estoy yendo. Estoy aburrida.
_ Puedo ir con vos? Yo también me estoy muriendo de aburrimiento.
Casi me caigo de espaldas. ¿A dónde iríamos a eso de las 3 de la mañana de un viernes? Ella sugirió un bar en la Avenida. Fuimos. Y allí nos quedamos hasta que amaneció. ¿Hablamos? ¿Nos miramos? No sé. Fue todo un vértigo.
Dolores. Se llamaba Dolores. Y estaba allí conmigo. Quedamos en encontrarnos a la nochecita, en un bar cerca de su casa, "La Marea".
Jamás olvidaré lo que siguió, dos noches y casi dos días de hacer el amor casi de continuo. Como en esas películas que una envidia de pura mala que es. Envidia pura. Pero aquella vez me estaba suciendo, por primera vez en la vida.
Quizá porque estábamos aburridas. Quizá porque encontramos a esa persona que necesitábamos. No lo sé. Allí estábamos: amando, sudando, bebiendo, fumando, comiendo algo.

Todo esto lo cuento hoy en que me llamó ella, y me dijo: Te propongo que por un tiempo no nos veamos. Estoy algo confundida.
De mi lado puro silencio. Miré fijo el tubo gris del teléfono cuando ella colgó. Apenas pude susurrar un: bueno.

Dolores. Su nombre en acción.

miércoles, abril 13, 2005

Dolores

Estuve con Dolores. ¿Cómo es que alguien se puede llamar Dolores? ¿Cómo es que ella se llama así? ¿No es de una crueldad infinita ponerle a alguien ese nombre? Parece que la prepararan para hacer daño, para hacerte doler.
No puedo pronunciar su nombre, tampoco las posibles variantes abreviadas. Se quedan quietas en mi garganta.
Ella es ese cuerpo fogoso, esas grupas donde lo tribádico brilla. Boca de fuego y alcohol. Pechos de nogal. Ella es morena, como las uvas que más me gustan. Es dulce y con un dejo de pimienta en sus axilas.
¿Cómo llamarse Dolores si me lleva volando al éxtasis? ¿Cómo hacen sus dedos para deshacerme y volverme a armar? A amar, a jugar, a mamar.
Dolores. Delicia de la noche austral.