miércoles, abril 20, 2005

Para muestra sólo un botoncito

Estaba navegando, páginas mirando cuando te conocí. No. Ojalá hubiera sido. Me topé, me dí de cabeza contra una entrevista hecha al "Mariscal" Ratzinger ahora devenido en Papa.
La reproduzco aquí, no toda claro sino un fragmento, porque habla justo de los homosexuales y las mujeres.
No es un tema menor, sobre todo para la gente que cree. Yo tengo un amigo muy creyente, de esos que van a misa y todo. Y él es gay, y siente una culpa de Dios y María purísima. En una época estaba insoportable.
Pienso en él y en otras compañeras de camino que pueden ser creyentes y en lo mal que estas como otras tantas palabras las/los hacen sentir.
Hay que seguir adelante con lo que se siente, como se puede.

Reportaje:

--Por lo que respecta al tema de la ética sexual, la Encíclica «Humanae vitae» ha causado una profunda separación entre el magisterio y el comportamiento práctico de los fieles. ¿Es hora de volver a reflexionar sobre ella?

--Ratzinger: «Para mí es evidente que debemos seguir reflexionando. Ya en sus primeros años de pontificado, Juan Pablo II ha ofrecido al problema un nuevo tipo de enfoque antropológico, personalista, desarrollando una visión muy diversa de la relación entre el yo y el tú del hombre y de la mujer. Es verdad que la píldora ha dado lugar a una revolución antropológica de grandes dimensiones. No ha sido como se podía pensar al inicio, sólo una ayuda para las situaciones difíciles, sino que ha cambiado la visión de la sexualidad, del ser humano y del mismo cuerpo. La sexualidad se ha separado de la fecundidad y de este modo ha cambiado profundamente el concepto de la misma vida humana. El acto sexual ha perdido su finalidad, que antes era clara y determinante, de modo que todas las formas de sexualidad han llegado a ser equivalentes. Sobre todo, de esta revolución deriva la equiparación entre homosexualidad y heterosexualidad. Por eso digo que Pablo VI ha planteado un problema de muchísima importancia».

--La homosexualidad es un tema que concierne al amor entre dos personas y no la mera sexualidad. ¿Qué puede hacer la Iglesia para entender este fenómeno?
--Ratzinger: «Diría dos cosas. Antes que nada, debemos tener un gran respeto por estas personas, que también sufren y que quieren vivir en modo justo. Por otra parte, crear ahora la forma jurídica de una especie de matrimonio homosexual, en realidad no ayuda a estas personas».

--Por lo tanto, ¿Usted da un juicio negativo sobre la elección tomada en España?
--Ratzinger: «Si, porque es destructiva para la familia y para la sociedad. El derecho crea la moral o una forma de moral, ya que la gente normal habitualmente piensa que lo que afirma el derecho es moralmente lícito. Y si juzgamos esta unión más o menos equivalente al matrimonio, nos encontramos con una sociedad que ya no reconoce ni lo específico de la familia, ni su carácter fundamental, es decir, lo que es propio del hombre y la mujer, que tienen como objetivo dar continuidad -y no solo en sentido biológico- a la humanidad. Por eso, la elección tomada en España no aporta un beneficio verdadero a estas personas, porque de esa forma destruimos elementos fundamentales de un orden de derecho».

--A veces la Iglesia diciendo no a todo, se ha visto derrotada. ¿No tendría que ser posible, por lo menos, un pacto de solidaridad entre dos personas, aunque sean homosexuales, reconocido y tutelado por la ley?
--Ratzinger: «Pero institucionalizar un acuerdo de ese tipo --que el legislador lo quiera o no-- aparecería necesariamente a la opinión pública como otro tipo de matrimonio que asumiría así, inevitablemente, un valor relativo. No hay que olvidar, por otra parte que, con estas decisiones hacia las que tiende hoy una Europa -por decirlo así- en decadencia, nos separamos de todas las grandes culturas de la humanidad, que han reconocido siempre el significado propio de la sexualidad: esto es, que el hombre y la mujer han sido creados para ser, unidos, la garantía del futuro de la humanidad. Garantía no solo física, sino también moral».

Tomado de Zenit, ZS04111906

3 comentarios:

Brocco dijo...

respecto al sentimiento de culpa, mira el post del 19 de abril de este blog: http://diariodeadhara.blogspot.com/

papelpautado dijo...

Si, es cierto. Desde que se anunció que Ratzinger ha sido elegido como el nueve papa hay una gran ola de inconformidades ya que supuestamente el amigo es super conservador. Cosa rara lo de las inconformidades. Ahora todo el mundo quiere un papa izquierdista jaja. Ratzinger medio respeta las tradiciones católicas, lo que a mi parecer no es nada malo -dentro de su lógica, claro-. Esto por dos cosas: 1.- así es la moral católica. 2.- la iglesia católica se dio cuenta de que si sigue con su relativismo va a desaparecer. La moral católica no es un concenso -esto lo he dicho tantas veces-. Y aunque yo estoy de acuerdo con los derechos de los homosexuales, con el aborto -en ciertos casos-, las drogas -jeje-, el comunismo -en cierta medida-, la iglesia católica no, y si lo acepta sería una grave contradicción para ella misma. Además, no podemos hacer que todas las cosas no cuadren a nuestro parecer, ¿no?.

Muy linda tu página, escribes muy bien.

Mary dijo...

El es aleman y yo he estado en alemania y uyyyyyyy aca hay homosexuales y lesbianas hasta para regalar, primero que se fije en su puto pais el papa y despues que hable sobre el matrimonio en españa