Si bien sé cómo es Melisa, que puede ser directa, a veces hasta muy directa, sé que desde que pasó lo que pasó está como probándome, cómo queriendo saber aún más rápido qué pienso de ciertas cosas. No es que me someta a interrogatorios, pero de la nada aparecen ciertas preguntas. Y claro, no es de la nada, ella ya las debe haber estado rumiando antes.
Esta mañana, mientras desayunábamos, me disparó: ¿Vos estarías con dos mujeres a la vez?
- ¿Cómo?
- Dos mujeres a la vez, vivir con las dos, las tres en un mismo lugar.
- ¿En qué tipo de relación?
- Vamos! en una relación de amantes o pareja de a tres.
Se me secó la garganta a pesar del café.
- No creo. No, para nada. ¿Por qué lo preguntás?
- Y hacer el amor con dos a la vez? Pero sólo por el placer de hacerlo con dos.
- ¿Tipo fantasía?
- Sí.
- Alguna vez pude pensarlo, pero no salía de estar con Sigourney Weaver y Cindy Crawford.
Se río, nos reímos mucho. Pero en el fondo hay un mar de fondo que no deja de estar allí. Y de esa cabecita feroz puedo esperar cualquier cosa.
martes, mayo 31, 2005
lunes, mayo 30, 2005
Confianza
Anoche Melisa se quedó a dormir. Además de volver a ver “Bound”, charlamos mucho. Volvimos sobre lo que nos pasó, ya que, si bien yo me mandé la cagada, eso nos afecta a ambas.
Una de las líneas que ella tiró fue cómo me hubiera sentido o qué hubiera hecho yo si decidía no decírselo: “De todas formas fue sólo un polvo, ¿no?”, me dijo.
Sí, fue sólo un polvo, pero no podría guardarme eso. No podría estar con ella tranquilamente. Por eso se lo dije. Me parece que debemos ser sinceras en este punto. Y le dije que con Inés, en su momento, nos habíamos propuesto decirnos si pasaba algo con alguien.
- Yo no sé. No sé si me quiero enterar todas las veces.
- ¿Todas las veces?
- Es un decir. Tampoco sé si yo te lo diría. Salvo que sintiera que con esa persona pasa algo realmente importante y que daría para plantearte la separación.
Me la quedé mirando. Este último pensamiento me hizo sentir un frío en la espalda, pero no se lo dije.
- Me parece, continuó, que es como una tortura mental para la otra persona. Por ejemplo yo, sólo porque confío en vos sigo con vos. No tengo manera de saber si no fuiste y te acostaste de nuevo con esa mina.
- No lo hice.
- Está bien. Pero está bien porque te creo. Podría ser lo contrario.
- Meli, estamos hablando de construir con confianza en la otra.
- Sí, pero cómo volvés a confiar después de eso. La otra se cagó en la confianza, o al menos la resquebrajó.
- Mirá, sería buenísimo que me pudieras decir que ya no confiás en mí, y que querés cortarla por eso. No quiero ni torturarte mentalmente ni que me hagas sentir culpable por toda la eternidad.
- Ves, cazaste el punto: la sinceridad tiene dos caminos: tortura y culpabilidad.
- Creo que la confianza se puede volver a construir. Creo que una se puede dar cuenta que la otra no quiere lastimarla. Que lo que pasó fue nada, comparado con lo que esa persona siente por la otra. Yo te amo, y quiero seguir con vos. Para mí lo otro no fue nada.
- Te creo y lo siento. Pero bueno, creo que necesitamos más tiempo. Más de estar así, o de recuperar la mística de los primeros momentos.
Una de las líneas que ella tiró fue cómo me hubiera sentido o qué hubiera hecho yo si decidía no decírselo: “De todas formas fue sólo un polvo, ¿no?”, me dijo.
Sí, fue sólo un polvo, pero no podría guardarme eso. No podría estar con ella tranquilamente. Por eso se lo dije. Me parece que debemos ser sinceras en este punto. Y le dije que con Inés, en su momento, nos habíamos propuesto decirnos si pasaba algo con alguien.
- Yo no sé. No sé si me quiero enterar todas las veces.
- ¿Todas las veces?
- Es un decir. Tampoco sé si yo te lo diría. Salvo que sintiera que con esa persona pasa algo realmente importante y que daría para plantearte la separación.
Me la quedé mirando. Este último pensamiento me hizo sentir un frío en la espalda, pero no se lo dije.
- Me parece, continuó, que es como una tortura mental para la otra persona. Por ejemplo yo, sólo porque confío en vos sigo con vos. No tengo manera de saber si no fuiste y te acostaste de nuevo con esa mina.
- No lo hice.
- Está bien. Pero está bien porque te creo. Podría ser lo contrario.
- Meli, estamos hablando de construir con confianza en la otra.
- Sí, pero cómo volvés a confiar después de eso. La otra se cagó en la confianza, o al menos la resquebrajó.
- Mirá, sería buenísimo que me pudieras decir que ya no confiás en mí, y que querés cortarla por eso. No quiero ni torturarte mentalmente ni que me hagas sentir culpable por toda la eternidad.
- Ves, cazaste el punto: la sinceridad tiene dos caminos: tortura y culpabilidad.
- Creo que la confianza se puede volver a construir. Creo que una se puede dar cuenta que la otra no quiere lastimarla. Que lo que pasó fue nada, comparado con lo que esa persona siente por la otra. Yo te amo, y quiero seguir con vos. Para mí lo otro no fue nada.
- Te creo y lo siento. Pero bueno, creo que necesitamos más tiempo. Más de estar así, o de recuperar la mística de los primeros momentos.
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domingo, mayo 29, 2005
Prueba de amor
Domingo de pasta, de ñoquis y de mucha humedad. Amasó Melisa y comimos con los chicos de “La Mariposa”. Ya falta poco para la inauguración.
El ambiente estaba un poco tenso, los chicos no sabían en qué situación estábamos nosotras. Melisa intenta mostrarse de lo más distendida, yo voy intentándolo de a poco. Se nota el sacudón, el reacomodamiento.
Melisa insiste que, como prueba de amor, me haga un piercing: “Así no te olvidarás tan fácilmente de mí”. Yo le digo que ni loca. Ella insiste. Tenés que hacértelo en un pezón, y mientras lo dice me muerde allí mismo: “Dale, así te lo engancho con el de mi lengua”. Nooo. De sólo pensarlo me duele!
Y a partir de allí comenzamos una discusión sobre la validez de las pruebas de amor y qué son en realidad.
Hace un rato se fue a su casa. Vuelve más a la noche. Yo me quedé fumando y sacando unas hojas bien viejas a una planta del patio.
¿Qué es una prueba de amor? ¿Qué hacer con ella? No lo sé, ni lo quiero pensar mucho. En las últimas horas, cada vez que quiero pensar una boludez, me acuerdo de lo que pasó y paso a otra cosa. Quiero la tranquilidad de la construcción, del amor. La quiero.
El ambiente estaba un poco tenso, los chicos no sabían en qué situación estábamos nosotras. Melisa intenta mostrarse de lo más distendida, yo voy intentándolo de a poco. Se nota el sacudón, el reacomodamiento.
Melisa insiste que, como prueba de amor, me haga un piercing: “Así no te olvidarás tan fácilmente de mí”. Yo le digo que ni loca. Ella insiste. Tenés que hacértelo en un pezón, y mientras lo dice me muerde allí mismo: “Dale, así te lo engancho con el de mi lengua”. Nooo. De sólo pensarlo me duele!
Y a partir de allí comenzamos una discusión sobre la validez de las pruebas de amor y qué son en realidad.
Hace un rato se fue a su casa. Vuelve más a la noche. Yo me quedé fumando y sacando unas hojas bien viejas a una planta del patio.
¿Qué es una prueba de amor? ¿Qué hacer con ella? No lo sé, ni lo quiero pensar mucho. En las últimas horas, cada vez que quiero pensar una boludez, me acuerdo de lo que pasó y paso a otra cosa. Quiero la tranquilidad de la construcción, del amor. La quiero.
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sábado, mayo 28, 2005
A quienes leen
“Aquí me tienes, hablando de mí; me siento un miserable, y tú, que eres quizá el amigo al que yo he quitado más vendas de los ojos, el amigo que me miraba con menos pudor, perdona estas efusiones, que yo ya no necesito, pero que se me escapan de la pluma por la única razón de que te escribo a ti, es decir, en razón de sodalicio. Cuando éste se renueve y nos tomemos del brazo y yo me burle de ti por tus eternas muchachas, esperemos que se presente la cosa de manera más simple, y en consecuencia, comienza ya mismo a fingir que no has leído nunca esta carta que te he escrito para mantener las formas.
Un beso
Pier Paolo (Pasolini)
de “Pasiones heréticas. Correspondencia 1940-1975”
Un beso
Pier Paolo (Pasolini)
de “Pasiones heréticas. Correspondencia 1940-1975”
Desde los huesos
A eso de las tres de la mañana empezó a sonar el timbre del portero eléctrico. En mi leve sueño se mezcló con el pitido de un tren, pero duró poco. Insistente sonaba. Sobresaltada lo atendí: Melisa.
Estaba vestida como el día que la conocí en el cumpleaños de 15 de Sara; perfumada igual; traía todos sus piercings, más uno nuevo, en el ombligo.
Apenas entró me fue empujando hacia un sofá que hay en el living. Lo hacía con dureza tierna. Me preguntó que si la veía bien, si podía realmente “verla”.
- Esta soy yo. Y elijo estar con vos, amarte a vos, desearte. Esta sos vos, que parece decidir no aceptar esta realidad, del todo. Este es mi cuerpo (y comenzó a desnudarse). Un cuerpo real, único, que te desea y se da a vos. Este es tu cuerpo, que sé que me desea, y me ama, y que quiere escurrirse, no sólo él, también su dueña (y empezó a desprenderme la camisa pijama).
Estas somos las dos, únicas. Cada una con lo suyo, pero aquí juntas, y más allá. No sólo los cuerpos, gustos, ansias, sueños, proyectos.
Dejalos, dejalos que aniden acá.
Sus besos me fueron llevando como a otro mundo. Y ahora espero yo, aquí a que amanezca un poco más, y hacer unos mates compartidos.
Ver cómo se va dando este recomienzo. Cómo se instala o dejo que se instale el bicho del amor en mí. La amo. Lo supe siempre. Desde que la vi por primera vez, y no quiero lastimarle, ni lastimarme. Creo que esta madrugada hicimos un pacto. Y lavamos heridas y cruzamos puentes. Iluminamos zonas oscuras.
Piece of my heart
Mate, cigarrillo, alcohol, janis joplin aullando; mensajes en el contestador de amigas; Carlos preocupado.
Noche que nace al dolor, a la impudicia del alma puramente desnuda. Garganta gastada, cascada por el intento, por la tensión, por la ridiculez de hacerme parecer humana al decir: “pero yo te amo”; al intentar poner una curita de palabra en la herida de la traición.
Voy a su ritmo. Me lo dijo: “Si volvemos te dejás de boludeces. Yo no estoy para pendejadas”. Ella me lo dijo. Y fue ella quien abrió la puerta. Yo no pedí, no me animé.
Acidez, aliento de hiena en mí.
“Si no querés terminar de entender, o de creerme que te amo, es cosa tuya, pero no me arrastrés a mí en esto”.
Noche que nace al dolor, a la impudicia del alma puramente desnuda. Garganta gastada, cascada por el intento, por la tensión, por la ridiculez de hacerme parecer humana al decir: “pero yo te amo”; al intentar poner una curita de palabra en la herida de la traición.
Voy a su ritmo. Me lo dijo: “Si volvemos te dejás de boludeces. Yo no estoy para pendejadas”. Ella me lo dijo. Y fue ella quien abrió la puerta. Yo no pedí, no me animé.
Acidez, aliento de hiena en mí.
“Si no querés terminar de entender, o de creerme que te amo, es cosa tuya, pero no me arrastrés a mí en esto”.
viernes, mayo 27, 2005
No en razones, sólo en dudas...
Sé que mi relación con Melisa es lo más fuerte que me ha pasado en mi vida. Puede sonar muy extraño esto, pero así lo siento, y así lo digo. Jamás había sentido algo por alguien como me pasa con ella.
Acabamos de tener un encuentro de tres horas, más o menos. Lloramos, nos abrazamos, nos gritamos, susurramos, nos quedamos calladas, queríamos irnos. Toda una vida en tres horas. Cielo, infierno y purgatorio en dos cuerpos, en dos almas en pugna.
No me pidió razones, yo tampoco querría haberlas dado. Las hubiera tenido que inventar. Pasó lo que pasó con esa ex compañera de la escuela. Pasó. Pero sé, en mi interior, que lo que pasó fue por miedo. Ese que sigue y alimenta mi duda.
Sé y siento que amo a Melisa, pero dentro de 10 años qué sería esta relación? Ella 32, yo 52. Eso me da vueltas y vueltas en la cabeza. ¿Alcanza sólo con el amor? ¿Alcanza sólo con lo vivido y guardado en el corazón?
Se me pasó por la cabeza, debo confesarlo, la absurda idea de que estar con una par me ayudaría a pasar por esta crisis. Creo que por eso fue Gloria.
No soy buena, nunca lo fui en esto de ser “la primera mujer” de otra mujer. Nunca. Y además es como una carga muy pesada. Ni en eso se asemeja mi relación con Melisa. Ella parece, ella parece y es más adulta. Tiene un mundo en movimiento que me arrastra y me renueva. Yo no creer, no puedo terminar de hacer entrar en mi cabeza que a ella le pasa lo mismo. No puedo. Mierda, no puedo.
Y esto es una piedra, constante en el camino. Es un ripio que marca mi carne, mi voz, mi alma, mi sexo.
No quiero hacerle daño. No quiero. Pero sí quiero intentarlo con ella... sin pensar tanto, sin pasar esta máquina de arruinar que es adelantarse en el tiempo. O quizá no esté tan equivocada y realmente debería estar con alguien de mi edad.
Estoy sencillamente en un pantano mental. Mierda, qué pedazo de mierda que soy.
Acabamos de tener un encuentro de tres horas, más o menos. Lloramos, nos abrazamos, nos gritamos, susurramos, nos quedamos calladas, queríamos irnos. Toda una vida en tres horas. Cielo, infierno y purgatorio en dos cuerpos, en dos almas en pugna.
No me pidió razones, yo tampoco querría haberlas dado. Las hubiera tenido que inventar. Pasó lo que pasó con esa ex compañera de la escuela. Pasó. Pero sé, en mi interior, que lo que pasó fue por miedo. Ese que sigue y alimenta mi duda.
Sé y siento que amo a Melisa, pero dentro de 10 años qué sería esta relación? Ella 32, yo 52. Eso me da vueltas y vueltas en la cabeza. ¿Alcanza sólo con el amor? ¿Alcanza sólo con lo vivido y guardado en el corazón?
Se me pasó por la cabeza, debo confesarlo, la absurda idea de que estar con una par me ayudaría a pasar por esta crisis. Creo que por eso fue Gloria.
No soy buena, nunca lo fui en esto de ser “la primera mujer” de otra mujer. Nunca. Y además es como una carga muy pesada. Ni en eso se asemeja mi relación con Melisa. Ella parece, ella parece y es más adulta. Tiene un mundo en movimiento que me arrastra y me renueva. Yo no creer, no puedo terminar de hacer entrar en mi cabeza que a ella le pasa lo mismo. No puedo. Mierda, no puedo.
Y esto es una piedra, constante en el camino. Es un ripio que marca mi carne, mi voz, mi alma, mi sexo.
No quiero hacerle daño. No quiero. Pero sí quiero intentarlo con ella... sin pensar tanto, sin pasar esta máquina de arruinar que es adelantarse en el tiempo. O quizá no esté tan equivocada y realmente debería estar con alguien de mi edad.
Estoy sencillamente en un pantano mental. Mierda, qué pedazo de mierda que soy.
jueves, mayo 26, 2005
Destrucción
El otro día escribí algo sobre, justamente, la escritura. Y caí en el silencio. En el silencio del desvarío, de la grieta, del mandarse una cagada; ese silencio que es el resultado de una herida, casi mortal.
El sábado pasado fui a ese almuerzo de ex alumnas al que hice referencia días atrás. Como habíamos quedado, allí nos encontramos con Gloria. El almuerzo fue recontra aburrido, con las preguntas de siempre o con variaciones: ¿ya tenés nietos? ¿te casaste/divorciaste? ¿qué crema te ponés contra las patas de gallo? Y así. Verdaderamente insoportable.
Con Gloria pudimos ir compartiendo algunos comentarios, y detalles de nuestras vidas: yo ahora en incipiente relación, ella separada desde hace un año. Trabajos, ideas acerca del futuro y todo eso.
Yo por mi lado presentí algo, un algo que después pude comprobar. Lo comprobé en su casa. Comprobé su duda, su curiosidad. Y el sábado pasó y allí, en su casa, me encontró el domingo.
Hacia el mediodía salí disparada de allí, mal, prometiéndole a Gloria un llamado que no he realizado. Pero sí la llamé a Melisa, necesitaba decirle. No podía con ese peso. No podía. Ella tampoco pudo. Cuando vino y le dije, su mano que hasta ese momento me había acariciado, me dio vuelta casi la cara, y un portazo, y el silencio. Y mi bronca conmigo misma. Parece que lo mío no tiene remedio: destruir lo bueno que me toca.
El sábado pasado fui a ese almuerzo de ex alumnas al que hice referencia días atrás. Como habíamos quedado, allí nos encontramos con Gloria. El almuerzo fue recontra aburrido, con las preguntas de siempre o con variaciones: ¿ya tenés nietos? ¿te casaste/divorciaste? ¿qué crema te ponés contra las patas de gallo? Y así. Verdaderamente insoportable.
Con Gloria pudimos ir compartiendo algunos comentarios, y detalles de nuestras vidas: yo ahora en incipiente relación, ella separada desde hace un año. Trabajos, ideas acerca del futuro y todo eso.
Yo por mi lado presentí algo, un algo que después pude comprobar. Lo comprobé en su casa. Comprobé su duda, su curiosidad. Y el sábado pasó y allí, en su casa, me encontró el domingo.
Hacia el mediodía salí disparada de allí, mal, prometiéndole a Gloria un llamado que no he realizado. Pero sí la llamé a Melisa, necesitaba decirle. No podía con ese peso. No podía. Ella tampoco pudo. Cuando vino y le dije, su mano que hasta ese momento me había acariciado, me dio vuelta casi la cara, y un portazo, y el silencio. Y mi bronca conmigo misma. Parece que lo mío no tiene remedio: destruir lo bueno que me toca.
viernes, mayo 20, 2005
De palabras está hecho el mundo
Y no sólo de palabras, de hechos, de gestos, de acciones. Pero algo que me ayudó a mí en mi noche más negra de la invisibilidad, como esas veces en que tenés que cambiar el nombre de quien estás enamorada, en esas noches que llorás a moco tendido porque no te animás a decirle a tu mejor amiga que la querés, que estás enamorada de ella, y no lo hacés por temor al rechazo, al golpe bajo, hasta miedo a la bofetada que te puedan dar.
En esos momentos me ayudó la palabra, es decir, la escritura. Tengo algunas publicaciones (pecados de la juventud) pero sobre todo tengo mis diarios personales. Esos que llenás en noches desesperadas, en días grises, aullando de dolor, cayéndote de alcohol o drogas, aún con el beso robado en alguna cama en tus labios.
Esa escritura, esa práctica me salvó de caerme, de matarme, de asfixiarme. Estuve pensando en esto hoy, mientras bebía mi capuccino de costumbre. Anoté algunas de estas líneas para después desarrollarlas (ahora lo estoy haciendo). Lo pensé relacionado con la onda de llevar un blog, de poder decir lo tuyo en este espacio.
Yo me siento otra desde que lo hago. Podría firmar con mi nombre y todo eso, pero no sería lo mismo. La escritura de este blog ya es casi casi parte de mi aire. Me deja jugar con mi propia historia, con la de otras mujeres. Y cuando digo jugar, digo: hablar, pensar, reflexionar, crear.
Esta escritura también me mantiene viva. Es mi juego secreto. Es un reflejo de parte de mi vida, no toda, por supuesto.
Yo creo que las lesbianas deberíamos tomar la escritura de un blog como un espacio que nos ayude a ser menos invisibles, en donde podamos decirnos, compartir nuestras cosas. Y, sin duda alguna, se van creando olas, y se van acercando montañas, y van quemando los cuerpos.
Una vez más la escritura me da la posibilidad de ser yo, y de correr un poco la cortina de mi casa, y sacudir algunas cosas p’afuera.
En esos momentos me ayudó la palabra, es decir, la escritura. Tengo algunas publicaciones (pecados de la juventud) pero sobre todo tengo mis diarios personales. Esos que llenás en noches desesperadas, en días grises, aullando de dolor, cayéndote de alcohol o drogas, aún con el beso robado en alguna cama en tus labios.
Esa escritura, esa práctica me salvó de caerme, de matarme, de asfixiarme. Estuve pensando en esto hoy, mientras bebía mi capuccino de costumbre. Anoté algunas de estas líneas para después desarrollarlas (ahora lo estoy haciendo). Lo pensé relacionado con la onda de llevar un blog, de poder decir lo tuyo en este espacio.
Yo me siento otra desde que lo hago. Podría firmar con mi nombre y todo eso, pero no sería lo mismo. La escritura de este blog ya es casi casi parte de mi aire. Me deja jugar con mi propia historia, con la de otras mujeres. Y cuando digo jugar, digo: hablar, pensar, reflexionar, crear.
Esta escritura también me mantiene viva. Es mi juego secreto. Es un reflejo de parte de mi vida, no toda, por supuesto.
Yo creo que las lesbianas deberíamos tomar la escritura de un blog como un espacio que nos ayude a ser menos invisibles, en donde podamos decirnos, compartir nuestras cosas. Y, sin duda alguna, se van creando olas, y se van acercando montañas, y van quemando los cuerpos.
Una vez más la escritura me da la posibilidad de ser yo, y de correr un poco la cortina de mi casa, y sacudir algunas cosas p’afuera.
Amor
Tus senos como dos frutas invitantes. Tus labios en mis labios, con el sabor del alcohol y del piercing haciendo cosquillas en mi lengua.
La grupa dibujada a contraluz, la piel abierta al deseo. La rosa máxima contra mi rosa en el roce del nomeolvides.
La desmedida medida de tus caricias. Así, me traes hacia esta orilla. La real, aquella en donde se puede esbozar una otra vida.
La grupa dibujada a contraluz, la piel abierta al deseo. La rosa máxima contra mi rosa en el roce del nomeolvides.
La desmedida medida de tus caricias. Así, me traes hacia esta orilla. La real, aquella en donde se puede esbozar una otra vida.
jueves, mayo 19, 2005
Es la vida que me alcanza
Anoche me invitó a cenar a un restaurant que habrió no hace mucho tiempo. Es tan dulce. Siempre con sorpresas, con regalitos: que un chocolate, que un muñequito, o tarjeta, o postales por mail.
Y yo, yo enganchada, mentalmente, con la vida de D. Que se vaya a freir churros, que las tortillas me las sigo comiendo yo.
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miércoles, mayo 18, 2005
El tipo en cuestión
Estoy como loca. Casi no pude dormir pensando en lo mala mina que es Dolores. El tipo con el que está saliendo, es el ex de Amanda, mi amiga del alma, el padre de Sara, la amiguita de la hermana de Melisa.
Sanguijuela, eso es esa tipa. La cabeza me da vueltas a mil. Lo que me pregunto es dónde lo cazó. Ella te pesca, tiene esa forma. A mí me pasó lo mismo. Me dejé llevar en una reunión. Y que una cosa lleva a otra, y así. La lujuria de la soledad, se le podría llamar.
Pero basta, no estoy como para recordar cómo fue que llegué a encamarme con Dolores la primera vez. Ella sabe, estoy segura, que la vi, y que a él también lo vi. No creo que ella no sepa quién es él. Qué pedazo de loca. Me sacó, y realmente no sé qué hacer. Debería decirle algo a Amanda, pero si lo de esa noche llegó a ser sólo un giro de D., mejor que Amanda no sepa lo de su ex.
Qué lo tiró!
Sanguijuela, eso es esa tipa. La cabeza me da vueltas a mil. Lo que me pregunto es dónde lo cazó. Ella te pesca, tiene esa forma. A mí me pasó lo mismo. Me dejé llevar en una reunión. Y que una cosa lleva a otra, y así. La lujuria de la soledad, se le podría llamar.
Pero basta, no estoy como para recordar cómo fue que llegué a encamarme con Dolores la primera vez. Ella sabe, estoy segura, que la vi, y que a él también lo vi. No creo que ella no sepa quién es él. Qué pedazo de loca. Me sacó, y realmente no sé qué hacer. Debería decirle algo a Amanda, pero si lo de esa noche llegó a ser sólo un giro de D., mejor que Amanda no sepa lo de su ex.
Qué lo tiró!
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martes, mayo 17, 2005
Molestia
Odio, detesto, me molesta que cuando una mujer me deja se vaya con un hombre. Sí. Es así. Me saca de las casillas. La cuestión es que si se fuera con otra mujer, bueno, estamos jugando en los mismos términos, pero con un tipo hay una gran distancia, es otro torneo, del cual ni tengo noticias.
Sí. Podrán hablar de competencia, podrán decir que les envidio el pedazo (lejos de mí). Podrán decir lo que quieran, pero yo no me lo banco. ¿Entienden? No me lo banco. Y punto. Un tipo, qué le pueden volver a encontrar a un tipo después de haber estado con una mujer, ¿qué?
Yo no lo entiendo. Y me molesta, y me duele. Y me enoja.
Sí. Podrán hablar de competencia, podrán decir que les envidio el pedazo (lejos de mí). Podrán decir lo que quieran, pero yo no me lo banco. ¿Entienden? No me lo banco. Y punto. Un tipo, qué le pueden volver a encontrar a un tipo después de haber estado con una mujer, ¿qué?
Yo no lo entiendo. Y me molesta, y me duele. Y me enoja.
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Metafísica del des-amor
Cómo vienen mis días
Puedo decir que mis días están transcurriendo con cierta paz que no deja de llamarme la atención. Es demasiada.
Poder disfrutar del amor, dar y darme placer en la compañía de la persona que estoy aprendiendo a querer. Me siento enamorada, hasta enamorada de toda la situación en la que conocí y cómo se fue dando lo mío con Melisa. Pero querer es otra cosa, al menos eso me parece a mi.
La mayoría de las veces nos encontramos en casa, pero yo también voy al departamento que comparten con Carlos.
Siguen los arreglos en loo que será “La Mariposa” el primer bar lgbt de Santa Lucía. Está quedando lindo. Todos tenemos muchas expectativas.
Melisa está intentando convencerme para adoptar una gatita. Y yo lo estoy pensando mucho. Tengo un patio con plantas y todo, pero no sé.
El trabajo va bien, y eso ayuda mucho. Pero ya ando pensando en las vacaciones. Quizá pueda hacer algo en julio. Y ése es otro vértigo: ¿vacaciones juntas?. Todo suena como que es la primera vez, y sí lo es con esta persona.
Ah, la otra noche salimos a tomar un helado con Melisa y nos cruzamos con Dolores. La cuchillada fue atroz: estaba con un tipo. Sé que me vio, pasamos por delante del bar en donde estaban. Lo peor es que conozco al tipo, y realmente no sé si me lo está haciendo a propósito. ¿Se puede ser tan perra? Y de última ¿por qué me calienta tanto en qué está ella si yo estoy bien con M.?
Poder disfrutar del amor, dar y darme placer en la compañía de la persona que estoy aprendiendo a querer. Me siento enamorada, hasta enamorada de toda la situación en la que conocí y cómo se fue dando lo mío con Melisa. Pero querer es otra cosa, al menos eso me parece a mi.
La mayoría de las veces nos encontramos en casa, pero yo también voy al departamento que comparten con Carlos.
Siguen los arreglos en loo que será “La Mariposa” el primer bar lgbt de Santa Lucía. Está quedando lindo. Todos tenemos muchas expectativas.
Melisa está intentando convencerme para adoptar una gatita. Y yo lo estoy pensando mucho. Tengo un patio con plantas y todo, pero no sé.
El trabajo va bien, y eso ayuda mucho. Pero ya ando pensando en las vacaciones. Quizá pueda hacer algo en julio. Y ése es otro vértigo: ¿vacaciones juntas?. Todo suena como que es la primera vez, y sí lo es con esta persona.
Ah, la otra noche salimos a tomar un helado con Melisa y nos cruzamos con Dolores. La cuchillada fue atroz: estaba con un tipo. Sé que me vio, pasamos por delante del bar en donde estaban. Lo peor es que conozco al tipo, y realmente no sé si me lo está haciendo a propósito. ¿Se puede ser tan perra? Y de última ¿por qué me calienta tanto en qué está ella si yo estoy bien con M.?
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Un poco de activismo
Parece que hoy, 17 de mayo, es el Día interacional contra la Homofobia.
Para enterarte más, podés ver el blog de Gabby De Cicco, pont des arts, allí ella posteó al respecto.
La fecha recuerda el día en que la OMS retiró a la homosexualidad de su lista de trastornos mentales.
De todas formas esto no ha ayudado para que desaparezca del todo la discriminación.
Para enterarte más, podés ver el blog de Gabby De Cicco, pont des arts, allí ella posteó al respecto.
La fecha recuerda el día en que la OMS retiró a la homosexualidad de su lista de trastornos mentales.
De todas formas esto no ha ayudado para que desaparezca del todo la discriminación.
lunes, mayo 16, 2005
¿Vos te acordás qué tiempos aquellos...?
- Hola.
- Hola, ¿hablo con ... ....?
- Sí, ella habla.
- Hola! ..., soy Gloria S. ¿Te acordás de mi? 3ro B turno tarde!
- Ahh, Gloria, como estás?, pregunté con ganas de colgar.
- Te llamaba para invitarte a una reunión con las ex de la escuela.
- Ahh. Mirá Gloria, esas reuniones mucho no me gustan. Pasa mucha agua bajo el puente, viste?
- Sí, te entiendo.
- Gracias.
Y de la nada:
- Vos ..., seguís... seguís
- ¿Qué?
- Saliendo con mujeres?
- Sí, ¿por qué? ¿querés probar?
- Ay, andá, sos la misma loca de siempre.
- Sí (y sobre todo coherente dentro de mi locura). ¿Por qué lo preguntás? ? Estás haciendo algún censo?
- No, sólo curiosidad. No sé. Fui una estúpida, disculpame.
El tono que usó me sonó raro, como avergonzado.
- Vos vas a ir a esa reunión? No te recuerdo muy sociable, le dije.
- Ja. Sí, voy a ir. Fui a una hace muchos años, y después dejé de ir. Me aburren.
- Entonces dejame pensarlo. Quizá entre las dos nos aburrimos menos.
- Dale, pensalo, te quedan unos días. Te dejo mi teléfono.
- Ok. Cualquier cosa te llamo. Gracias por avisarme y no te quedes mal por lo de la pregunta.
- No sé en qué pensé cuando te la hice. Bueno te mando un beso.
- Besos, chau.
- Hola, ¿hablo con ... ....?
- Sí, ella habla.
- Hola! ..., soy Gloria S. ¿Te acordás de mi? 3ro B turno tarde!
- Ahh, Gloria, como estás?, pregunté con ganas de colgar.
- Te llamaba para invitarte a una reunión con las ex de la escuela.
- Ahh. Mirá Gloria, esas reuniones mucho no me gustan. Pasa mucha agua bajo el puente, viste?
- Sí, te entiendo.
- Gracias.
Y de la nada:
- Vos ..., seguís... seguís
- ¿Qué?
- Saliendo con mujeres?
- Sí, ¿por qué? ¿querés probar?
- Ay, andá, sos la misma loca de siempre.
- Sí (y sobre todo coherente dentro de mi locura). ¿Por qué lo preguntás? ? Estás haciendo algún censo?
- No, sólo curiosidad. No sé. Fui una estúpida, disculpame.
El tono que usó me sonó raro, como avergonzado.
- Vos vas a ir a esa reunión? No te recuerdo muy sociable, le dije.
- Ja. Sí, voy a ir. Fui a una hace muchos años, y después dejé de ir. Me aburren.
- Entonces dejame pensarlo. Quizá entre las dos nos aburrimos menos.
- Dale, pensalo, te quedan unos días. Te dejo mi teléfono.
- Ok. Cualquier cosa te llamo. Gracias por avisarme y no te quedes mal por lo de la pregunta.
- No sé en qué pensé cuando te la hice. Bueno te mando un beso.
- Besos, chau.
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sábado, mayo 14, 2005
Un poco de descanso
Eso es lo que me merezco. De golpe me encontré con un pincel en el mano, que a veces alternaba con una escoba. Hacía tiempo que no estaba así de activa (en todos los niveles, realmente).
Sucede que ya comenzaron los arreglos en el local que cobijará a “La Mariposa”. Anoche empezó el trabajo de Melisa conmigo. Que si venís, que si nos vas ayudar. Que vos tenés idea de ambientación, que esto y el otro.
Obviamente tratando de seducirme de todas formas (cosa que no le cuesta mucho). Así que hoy temprano partimos hacia Cornejo y Ensenada. Es una esquina, con mucha luz, ya que los ventanales son amplios. Allí estuvimos hasta eso de las 18:30. Cómo será que ya terminamos de cenar, de cansadas que estamos. Hoy hice tortilla de papas con una ensalada maravillosa: coliflor, brócoli y repollitos de bruselas. Un buen vino, y como hace frío, de ese frío lindo para chocolates en la cama, quizá una peli y refregarse mutuamente los pies.
Mientras escribo esto M. se está lavando el cabello de nuevo. Descubrimos que atrás tenía un mechón pegado con pintura. Por mi parte el nuevo corte está haciendo estragos (se me tiró un mujer de un locutorio, ¿lo pueden creer?). En fin.
Sucede que ya comenzaron los arreglos en el local que cobijará a “La Mariposa”. Anoche empezó el trabajo de Melisa conmigo. Que si venís, que si nos vas ayudar. Que vos tenés idea de ambientación, que esto y el otro.
Obviamente tratando de seducirme de todas formas (cosa que no le cuesta mucho). Así que hoy temprano partimos hacia Cornejo y Ensenada. Es una esquina, con mucha luz, ya que los ventanales son amplios. Allí estuvimos hasta eso de las 18:30. Cómo será que ya terminamos de cenar, de cansadas que estamos. Hoy hice tortilla de papas con una ensalada maravillosa: coliflor, brócoli y repollitos de bruselas. Un buen vino, y como hace frío, de ese frío lindo para chocolates en la cama, quizá una peli y refregarse mutuamente los pies.
Mientras escribo esto M. se está lavando el cabello de nuevo. Descubrimos que atrás tenía un mechón pegado con pintura. Por mi parte el nuevo corte está haciendo estragos (se me tiró un mujer de un locutorio, ¿lo pueden creer?). En fin.
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viernes, mayo 13, 2005
¿Ven? Yo se los dije
- ¿Un bar gay?
- Gay, lésbico, para todo el mundo, dije.
- Vos debés estar borracha, me dijo Analía.
- No, Any, no. De verdad. Lo abrirán cerca de la la librería “El albatros”.
- Deben estar locos. Los van a linchar.
- No sos medio exagerada. Es sólo un bar. Pensá lo que sería poner cámaras en ciertas casas. Eso sí que sería más amenazante, ¿no?
- ¿Qué me querés decir?, me dijo ya enojada.
- Eso que dije.
- Mirá, a mí las indirectas no me gustan. Vos ya sabés por qué yo no digo abiertamente que soy lesbiana. Estoy en política, vos me entendés.
- Puedo comprender tu miedo, pero entenderte, no.
- No me vengás con eso de nuevo, ..., por favor.
- Vos sabés como pienso. Sería interesante que supieran que hay una concejala torta.
- Vos estás loca.
- Sí, eso me dijo el psiquiatra que me medicó cuando se fue Inés. Me dio pastillas y me dijo: esto puede ser curable. Ahora sí tiene una oportunidad.
- ...
- ¿Otro café?, ofrecí.
- Gay, lésbico, para todo el mundo, dije.
- Vos debés estar borracha, me dijo Analía.
- No, Any, no. De verdad. Lo abrirán cerca de la la librería “El albatros”.
- Deben estar locos. Los van a linchar.
- No sos medio exagerada. Es sólo un bar. Pensá lo que sería poner cámaras en ciertas casas. Eso sí que sería más amenazante, ¿no?
- ¿Qué me querés decir?, me dijo ya enojada.
- Eso que dije.
- Mirá, a mí las indirectas no me gustan. Vos ya sabés por qué yo no digo abiertamente que soy lesbiana. Estoy en política, vos me entendés.
- Puedo comprender tu miedo, pero entenderte, no.
- No me vengás con eso de nuevo, ..., por favor.
- Vos sabés como pienso. Sería interesante que supieran que hay una concejala torta.
- Vos estás loca.
- Sí, eso me dijo el psiquiatra que me medicó cuando se fue Inés. Me dio pastillas y me dijo: esto puede ser curable. Ahora sí tiene una oportunidad.
- ...
- ¿Otro café?, ofrecí.
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jueves, mayo 12, 2005
La Mariposa
Santa Lucía jamás tuvo un boliche gay, jamás una sección relacionada a lo lgtb en una librería. Sí hay esquinas, zonas de la ciudad frecuentadas por los muchachos.
Las chicas, ah, las chicas no hemos tenido mucho, salvo nuestras miradas cruzándose en cualquier lugar, ver si se podía acercarse a esa persona, o bien las amigas de las amigas, o las amigas, o las hijas de las amigas, o las madres de las amigas.
No es una ciudad grande, tiene sus casi 300.000 habitantes, pero no es el infierno de Buenos Aires.
La idea de Roberto y Damián me parece bien jugada, y me imagino lo que se vendrá. La liga de la decencia, y esos grupos que existen en todas partes.
Melisa está como loca y ya anda marcando catálogos, y buscando cosas por internet. Yo los ayudo pensando en las posibles reformas al lugar, títulos de libros y buena onda.
El bar estaría pegado a la librería, pero no la incluiría. Ámbitos separados. Está cerca del centro, y creo que con el tiempo se irán animando a la cuestión del día.
Cuántas veces soñé con un lugar así. Está bueno verlo a los 42 años. Sí, claro que sí.
Me muero por empezar a ver a las tortas tapadas, a esas de las cuales vos sospechás y nada. Realmente me parece que esto será el efecto mariposa.
Las chicas, ah, las chicas no hemos tenido mucho, salvo nuestras miradas cruzándose en cualquier lugar, ver si se podía acercarse a esa persona, o bien las amigas de las amigas, o las amigas, o las hijas de las amigas, o las madres de las amigas.
No es una ciudad grande, tiene sus casi 300.000 habitantes, pero no es el infierno de Buenos Aires.
La idea de Roberto y Damián me parece bien jugada, y me imagino lo que se vendrá. La liga de la decencia, y esos grupos que existen en todas partes.
Melisa está como loca y ya anda marcando catálogos, y buscando cosas por internet. Yo los ayudo pensando en las posibles reformas al lugar, títulos de libros y buena onda.
El bar estaría pegado a la librería, pero no la incluiría. Ámbitos separados. Está cerca del centro, y creo que con el tiempo se irán animando a la cuestión del día.
Cuántas veces soñé con un lugar así. Está bueno verlo a los 42 años. Sí, claro que sí.
Me muero por empezar a ver a las tortas tapadas, a esas de las cuales vos sospechás y nada. Realmente me parece que esto será el efecto mariposa.
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Santa Lucía
Se viene el estallido
(por la tarde)
- ¿Ves? El local está rebueno, y está cerca de la librería. Hasta podríamos hacer una sección de literatura lésbica, gay, queer, qué sé yo! –dijo Roberto dando una pitada al cigarrillo.
- Está muy bueno. Con unos cuantos arreglos quedará perfecto –comentó Melisa.
Yo me puse a recorrerlo, pensando qué se necesita hacer.
- ¿Bar solo?, pregunté
- Por ahora sí, pero pensamos con Damián en un Resto-bar.
-Buena idea, dije.
- Y abierto todo el día.
- Más que buena idea. Habrá que ver quiénes se van animando!
- Mirá, ..., la cuestión es que vengan, si vienen sólo a la noche, abriremos en ese horario para no perder guita, y si da todo el día, todo el día será.
- No me dijeron qué nombre están pensando.
- “La Mariposa”, dijo totalmente excitado Roberto.
- Ay, no, entre este y la librería tendremos un zoológico.
- Andá, que sos loca! Pero te quiero igual!, me dijo abrazándome fuerte.
- ¿Ves? El local está rebueno, y está cerca de la librería. Hasta podríamos hacer una sección de literatura lésbica, gay, queer, qué sé yo! –dijo Roberto dando una pitada al cigarrillo.
- Está muy bueno. Con unos cuantos arreglos quedará perfecto –comentó Melisa.
Yo me puse a recorrerlo, pensando qué se necesita hacer.
- ¿Bar solo?, pregunté
- Por ahora sí, pero pensamos con Damián en un Resto-bar.
-Buena idea, dije.
- Y abierto todo el día.
- Más que buena idea. Habrá que ver quiénes se van animando!
- Mirá, ..., la cuestión es que vengan, si vienen sólo a la noche, abriremos en ese horario para no perder guita, y si da todo el día, todo el día será.
- No me dijeron qué nombre están pensando.
- “La Mariposa”, dijo totalmente excitado Roberto.
- Ay, no, entre este y la librería tendremos un zoológico.
- Andá, que sos loca! Pero te quiero igual!, me dijo abrazándome fuerte.
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