domingo, octubre 09, 2005

Reminiscencia

Hoy salí caminar temprano, y terminé pasando por mi oficina para buscar una agenda. Como el bar de la esquina estaba abierto, fui y decidí tomarme un capuccino. Como desde hace unas semanas desayuno en casa o en "La Mariposa", había dejado de venir por acá.
El aroma del brebaje fue como la madalena para el personaje de Proust: una invasión de recuerdos.
Me dejé llevar por ellos, y en ellos estaban las mujeres que han entrado, de alguna manera, en mi vida.
Me perdí en esas imágenes, navegué esas aguas casi amnióticas. Degusté la placenta del amor, como una gata paridora. Ellas me han dado vida, y yo a ellas. Un ida y vuelta energético, amoroso.
Cuánto es lo pasado en tan poco tiempo. Cuánto significa todo lo pasado con ellas. Entre ellas sobresale Melisa, sin duda alguna, y aquello que ella despierta y enciende en mí.
No es comparar, ella aparece allí, con su fuerza, con su inteligencia, con su osadía. Yo aparezco allí casi como una igual, primero con miedo, luego dejándome atrapar por ese torbellino, y luego creando yo otros torbellinos nuevos.
No me arrepiento. Creo que ambas estamos creando un espacio de amor y solidaridad.
Pero qué fuerte el aroma, yo quería hablar de los aromas y los recuerdos que evocan. El capuccino me hizo doler el sexo. La recordé a Melisa aquella tarde jugando al pinball. Recuerdo sus piercings. Recuerdo mis miedos, sus avances. El aroma y los gestos del amor convocado.
¿Andrea tiene su aroma? Creo que es el de los libros viejos, pero no se ha instalado en mí, dudo que lo haga. Los libros viejos me recuerdan a otra amiga, pero no viene al caso.

sábado, octubre 08, 2005

Shadows and lights

Noche de insonmio. En blanco, caliente. Angeles y demonios a mi alrededor. Voces viejas y nuevas. Un cuerpo deseante de quienes lo desean. Un alma cabalgando largo, muy largo.
Noche sin sueño pero con sueños. Pesadilla de la amante.
Noche dulce y ácida. Sombras y luces.
Ahora siesta. Tiempo de siesta imposible. Caminata, ducha, sahumerios. Poco hambre. Duele la piel, duele el cuerpo, sacude el corazón.
Siesta. Sin ella, ni ella. Tiempo de mí, de estar sola, conmigo.

viernes, octubre 07, 2005

Lectora encaradora

¿Quieren la verdad? No creí que hoy la vería. Pero volvió. Llegó a eso del mediodía a la librería. Como había gente, apenas hizo un gesto con la cabeza.
Me pasó una nota, escrita en un papel arrancado al azar de un cuaderno: “Quiero hablar con vos”.
Lo hicimos en un parque cercano, cuando cerré la librería.
– No quiero que me malinterpretes, empezó diciendo. No quiero que creas que le tenía ganas a tu novia.
– Yo no pienso nada, o si pienso algo es que ella te “tenía ganas”.
– No lo sé. Ló único que sé es que me sacudiste algo adentro...
– Sí, seguro que sí, le dije más bien de manera irónica.
– De verdad, creeme, por favor.
– Mirá Andrea, voy a ser sincera. Desde que te ví hace ya un tiempo en el bar, me gustaste. Pero la idea la hice a un lado. Eras una persona más en el bar. Después cuando ya estaba en la librería te vi, y empezamos a charlar... Pero no quiero que te hagas ideas raras respecto a lo que pasó.
– ¿Querés decir que me debo olvidar?
– No sé si olvidar, pero no imaginarte nada más de lo que paso. Quiero decir: no volar.
– Yo no quiero volar. De última si quiero algo, es volver a coger con vos.
Me dejó de una pieza. Yo con mi escudo protector y ella bien directa.
– No se me ocurre otra cosa. Yo a mi flaco no lo pienso dejar. Pero estar con vos me gustó.
– Gracias. En realidad no sé qué decirte. Fue lo que fue.
– ¿Pero vos tenés ganas de hacerlo de nuevo conmigo?
– No lo pensé, a decir verdad, no lo he pensado.
Me agarró de la mano: –Dale, decime.
– Puede ser, puede ser.

jueves, octubre 06, 2005

Desayuno sincero

Antes de entrar a la librería sigo tomando mi desayuno en “La Mariposa”. Coincidimos allí con Andrea, pero esta vez ella se sentó en mi mesa. Al principio no sabía si acercarse o no, hasta que le hice un gesto de invitación.

– No sabía si querías desayunar conmigo, me dijo.
– ¿Por qué no?
– No sé. No sé cómo son estas cosas.
– ¿Estas cosas?
– Sabés? Es raro, cuando vos estuviste con un tipo, es medio extraño que al día siguiente te encuentres en “su” lugar de desayuno, y que desayunes con él. A mí al menos nunca me pasó.
– Y cuando volviste a tu casa ¿con quién cenaste o dormiste?
– ¿Querés saberlo?
– Claro que sí.
– Con mi compañero, Raúl.
– Y ¿cómo dormiste?
– Al principio estaba incómoda. Pensé que notaría algo, no sé. Pero después pude ir relajándome.
– Suele ser así, el miedo a ser descubiertas, ¿no?
– Debe ser. Es primera vez.
– ¿Sólo de estar con una mujer o de estar con cualquiera estando en pareja?
– Ambas cosas, dijo bajando por primera vez la mirada.
– No tengas verguenza.
– Y vos ¿con quien cenaste o dormiste?
– Con nadie. La mujer con la estoy “en pareja” está con una beca en París.

miércoles, octubre 05, 2005

The first cut is the deepest

Lo supe a los pocos minutos. Lo supe enseguida. Un cuerpo se mueve de cierta manera ante una nueva experiencia. El cuerpo de una mujer que nunca estuvo antes con otra, pero sí con hombres, tiene una forma especial de recibir las caricias, los besos.
Hay un entregarse, pero a la vez un miedo hacia ese toque nuevo. Es una mezcla poderosa, que he confirmado con el paso del tiempo.
Así que lo supe: la lectora nunca había estado con una mujer antes. Y las vueltas de la vida, quieren que esta niña sea sincera.
“– ¿Recordás que no quería decirte lo que me preguntó Melisa en la librería?
– Sí, dije encendiendo un cigarillo.
– Ella me preguntó si le gustaba.
– ...
– Sí, eso me preguntó. Y nunca le dije nada, tenía verguenza de decirle que quizá sí, pero que nunca se me había ocurrido estar con una mujer.
– Como ahora, dije con la garganta seca.
– Es diferente. Vos no preguntaste, yo no dije. Me dejé llevar, digo, quería dejarme llevar. Desde que nos vimos en el cine. (se puso roja)
– Mirá vos, carraspié.

lunes, octubre 03, 2005

Andrea, la lectora curiosa

Hoy en la librería:
“– Por lo que estuvimos charlando ayer, ¿vos también sos lesbiana como Melisa?
– Sí, ¿no estaba claro?
Se rió. –Sí, está claro, pero sólo quería estar segura. Como eso del nombre, por qué la otra vez me dijiste otro?
– Era sólo una broma, nada más.
– Es un engaño.
– Si vos lo ves así.”

No quise explicarle sobre el mundo L y una de sus protagonistas. El domingo charlamos más la película. Ella la veía por primera vez. ¿Su nombre? Andrea. ¿Edad? 25 años (3 más que Melisa). ¿piercings? según ella ninguno, pero con ganas de hacerse alguno. ¿Lecturas? Muchas y confusas. pocas mujeres, muchos hombres, como nos pasa a casi todas. ¿Ojos? Verdes muy intenso, no baja la mirada. ¿Voz? algo grave, pero dulce.

– ¿Cuándo vuelve Melisa?
– Uy! parece que la estás esperando mucho, y que yo no soy un buen reemplazo.
– No, no es eso. Es que...
– ¿Qué?
– Nunca le pude dar una respuesta a algo que ella me preguntó.
– Se puede saber qué cosa?
Me miró muy fijo: no. Por ahora no.

domingo, octubre 02, 2005

La lectora en el cine

Fui al cine. En un centro cultural proyectaban “Cuando cae la noche” de Patricia Rozema. Fui porque amo esa película. La escena de amor en contrapartida con la de las acróbatas en una de las más bellas que he visto.
Me senté por la mitad del cine, no muy grande. Y la ví. Vi a la Lectora, esa chica que frecuenta la librería.
Mi primer impulso fue acercarme y saludarla, pero no lo hice. Preferí observarla desde lejos (cuatro o cinco filas). Lloró un par de veces y muy disimuladamente se secó las lágrimas.
Cuando salíamos traté de no hacerlo tan rápido. La gente se acumuló, y casi sin quererlo nos chocamos. En realidad yo retrocedí y la pisé. Cuando me di vuelta nos reconocimos y no paré de pedirle disculpas.
Fuimos a un bar de la esquina, el encuentro lo merecía.

viernes, septiembre 30, 2005

Desconectadas

Trabajo, trabajo y más trabajo. Muchas horas en micros yendo y viniendo por un evento interprovincial.
Por esta razón tuve que dejar la librería, esas horas que tenía Melisa allí.
Con ella casi no nos hemos conectado. No la encuentro en el MSN, y en mail nada.
Sé que estaba por ir hacia el norte, a Normandía antes de empezar su beca.

No sé, la recuerdo con su cara brillante, su risa de fresca, y sus manos volando contándome la alegría por haber sacado esa beca. Cómo no!!! Hacer lo que nos gusta y en Paris. No es poco.

Ya terminó el evento y me estoy tomando este fin de semana para no hacer nada. Encontrarme con algunas amigas, ver unas pelis. Es la vida que me alcanza.

viernes, septiembre 23, 2005

No tanta luz

De un mail de Melissa: “París no es tan luz. Es un verso que nos vendieron (...) Anduve por zonas relocas y por zonas recaretas. Caminás una cuadra y todo cambia. Como el cielo. Ahora parece que un cascote gris está por caer sobre la ciudad.
Te extraño. Me gustaría que estés acá, pero a la vez siento que puedo andar por mi lado. Sé que entenderás esta sensación, y que me conocés, y con nuestros niuevo arreglo, creo que ambas podemos movernos con libertad.
No creas que con esto te quiero «ablandar» para decirte más tarde que se me cruzó alguien en el camino. No es éso. Sólo quería recordarte que ambas tenemos ese espacio para movernos.
(...) Ya ví el tapiz “La dame y el unicornio” y pude intuir por qué Pizarnik iba a ese museo y se quedaba horas observándolo.
Te mando besos rojos en este mail, espero que los puedas ver.
Te quiero, Meli”

jueves, septiembre 22, 2005

Azul profundo

No sé por qué amanecí triste. Así como digo: amanecí. No es que me fuera entristeciendo, algo vino conmigo desde el sueño.
Gusto amargo, resabio de ¿vidas pasadas? Alerta, muy alerta debo estar. Presiento cuando estoy por caer en un hastío peligroso: me dejo estar, envuelta en pensamientos trágicos. Es una picada metafísica: ¿qué pasará cuando no esté? ¿qué puedo hacer por lo míos? Me puedo contestar: pasará lo que deba pasar, nada más.
Como dijo por allí la cantante Laurie Anderson:
“Remember me is all I ask./ And if remembered be a task forget me”. (Todo lo que pido es que me recuerden, y si recordarme es ardua tarea, olvídenme). Muy buena frase.

Debo relajar los músculos de la cabeza y del alma y dejarme llevar. Recuerdo un mail que recibí de una chica, que en su momento tuvo la edad de Melisa, y su compañera se hacía las mismas ideas que yo: la edad, ect. Esta mujer falleció a causa de una enfermedad, y según mi corresponsal, se le fue mucho tiempo en ese divagar inútil.
Que quiero decirme: vida hay una sola, y deberíamos zambullirnos en ella, y beberla toda y disfrutarla, ya que cuando llegan esos momentos en que debemos ponernos serias o preocuparnos de verdad, lo debemos hacer, sí o sí.

miércoles, septiembre 21, 2005

Alergia al día de la primavera

Desde muy chica no me gustó del todo este día, el ¿día del estudiante? Muuucha gente por todas partes, pero muucha. Nunca pude disfrutarlo. Habrá sido problema mío, seguro. Pero bueno, eso me sigue.
Pensándolo bien este día está relacionada con mi primer beso, o algo parecido. Qué raro, lo había tenido borrado hasta ahora.
Eramos muy chicas, y justo nos pescó la maestra que nos había acompañado al famoso pic-nic. Recuerdo que de bronca yo rompí el termo que me había dado mi madre, lleno de Toddy, y como era de esos termos con vidrio adentro, no pude tomar ni una gota de chocolatada. Lo que se diría: me quedé sin el pan y sin la torta.
Y hoy, por más que compré unas lindas flores, como suelo hacerlo, no me siento más unida a esa “algarabía” que hay en la calle y en las plazas.

Pero vino la lectora, como todos los días. Mis intercambios con ella han sido mínimos, sobre los títulos que lleva. Y un par de veces me preguntó si sabía algo de Melisa: “No llegué a darle mi mail” me dijo.

martes, septiembre 20, 2005

Marina

Desde que empecé a mirar “The L word” el personaje de Marina me atrapó: era una mezcla de mí y de mujeres de las que me he enamorado y amado.
Hasta ahora que está de nuevo con Francesca, y cómo debe soportar los “jueguitos” y maltratos de la otra, hasta en eso me siento identificada.
Hay cosas que no me gustan, en las cuales no me veo reflejada, y otras que sí. Por eso creo que me fue fácil decir ese nombre. Salió naturalmente.

lunes, septiembre 19, 2005

La lectora

Se fue a desayunar a La Mariposa, pero dijo que ya vuelve. Suelo verla desayunando y leyendo allí. Me había llamado la atención su forma de comer, de devorar los libros. Ya lo comenté en post anteriores.
Cuando entró a la librería se quedó sorprendida al verme, me saludó, y fue directo a una mesa de ofertas. Parecía buscar a Melisa, que es quien suele atender aquí. Noté que estaba incómoda, como perdida. A mí me suele pasar cuando cambian algo o deja de estar alguien en un lugar que frecuento.
Cuando se acercó con la pilita de libros, le respondí antes de que preguntara: “Estoy reemplazando a Melisa. Ella está de viaje”.
“Cierto. Sabía lo de su viaje, pero no la fecha en que se iría”, fue su respuesta, que por cierto me sonó algo dolida.
“Cuando está ella suelo dejarle lo que selecciono, voy al bar y luego vuelvo”.
“Sí, te he visto en el bar. Recordá que yo estoy hasta eso de las 13 hs., quizá un poco más, pero no más allá de las 14 hs.”
“Okey, entendido”. Antes de salir dio media vuelta y me preguntó: ¿Cuál es tu nombre?
- Marina, mentí.

domingo, septiembre 18, 2005

Relajada

Anoche fui a cenar a “La Mariposa”. A los chicos les está yendo relativamente bien con el resto bar lgtb. La gente se está animando, muy de a poco, a ir.
Algunas y algunos pasan primero por la librería, hacen como quien no quiere la cosa, y luego rumbean para allí.
Anoche fui, y la pasé bien. Cené en un rinconcito, sola, hasta que los chicos se iban turnando y venían a “hacerme compañía” y cargarme porque extraño a Melisa.
Hoy domingo salí a caminar un rato, tomé algo de solcito, me tomé unos mates. Me gusta estar sola, dejarme perder en mis propios pensamientos.
Volví a escribir, y eso me hace sentir bien. Volví a conectarme con una parte mía de la que estaba renegando, podría decir: huyendo.
Así que también escribí al volver del parque, me bañé, jugué con la gata, me tiré a leer un rato y luego decidí hacer este post para decir que estoy relajada, que me siento bien, para ser un domingo que va muriendo.

viernes, septiembre 16, 2005

Irreal

Escuchar la voz amada que “sale” de la computadora es bien irreal. Un alma acuartelada detrás de un monitor.
Es sólo voz, no tengo cámara, no me interesa. La recuerdo, la dibujo en mi cabeza, la beso en la lejanía. París está nublado, pero no para ella. Camina, camina mucho. Está parando, por ahora, en un hostel de la “rive gauche”, muy cerca del Sena.
“Es como vos me contesta” me dice excitada, “ya hice algo de «tu» recorrido”. Me halaga. Me halaga que tenga en cuenta lugares por donde anduve, por donde amé, por donde me perdí.

jueves, septiembre 15, 2005

Poema

Lengua de piel
de serpiente, lengua
de agua, marca cuando muerde
pura de deseo, pura
la saliva que clava.

Lengua de agua, curva,
índice que toca, roza
la lava. Puro volcán
volcado a la vuelta
del temblor. Toma de mí
y haz de mí, este pozo
donde nada puro
crea este amor.

LLA

PD: parece que volví a escribir poemas. Hmmmm.

miércoles, septiembre 14, 2005

Entre libros

Reemplazo a M. en la librería “El Albatros” hasta su regreso. Los chicos me preguntaron si lo quería hacer, y les dije que sí. Desde allí también puedo ocuparme de mi trabajo principal... aunque esto de estar entre los libros es muy lo mío también.
La madera de los estantes parecen tener su aroma, el de M., ¿o es que ella llevaba a casa este perfume?
Decir que ya la extraño suena cursi, demodé. Pero es así. No other way.
Say no more, diría Charly García.

Un verso de Adrienne Rich

Releyéndola, busco alivio. Ella viene a mí. Me sacude, me ilumina, se desliza en mi alma:
“Si lográramos aprender a aprender del dolor/ incluso cuando nos atrapa”.

martes, septiembre 13, 2005

Su voz

Dulce, más dulce, del otro lado, ya con acento francés. Sus palabras se amontonan, me cuenta las primeras horas.
Un poco de lluvia, un poco de sol. “Así es París” le digo.
Y sus palabras vuelan, saltan; su voz, ahhh su voz, me hace cosquillas, me nombra, me besa, me lame.
No puedo dejar de recordarle y más tarde hacerle el amor, hacerme el amor.

lunes, septiembre 12, 2005

No poder... nada

No podía, no quería volver a las palabras, a este mundo... quería perderme en otro, crear otro, empezar de cero... pero tampoco podía, ni quería.
Soy la que soy, la que ha estado aquí, sola o acompañada. La caida es dulce, dulce el amor del ocaso. Sola y no tanto. Dolida y azul.
Me lanzo, me sumejo. Crezco y despliego las alas.
Sola y no tanto, al menos sin Melisa aquí, ya partió. Fue a la ciudad luz. Celebremos el vuelo de la paloma. Fly, fly my darling.

jueves, agosto 25, 2005

De cambios y silencios

Realmente no he tenido tiempo de estar frente a mi computadora, por más portatil que sea. Ocupada con trabajo y con preparaciones.
Pocas ganas de escribir, o muchas, pero que dejé que se transformaran en energía para prepararme para esta "separación temporal".
Sí, Melisa, por suerte y sobre todo por su capacidad, ganó una beca para realizar un curso de perfeccionamiento en Paris... oui, oui. Tres meses en la ciudad luz.
Ella ya me habia comentado que se había presentado en esto... y hace ya poco más de un mes, le mandaron el aviso de que había sido seleccionada.
Así estamos, juntas, preparando este deseado viaje, y a la vez viendo cómo seguiremos nosotras, qué sentimos, etc.

sábado, agosto 06, 2005

Amor de fin de semana

El hogar ya está acabado. Ya cumplimos la vieja y tan lugar común de hacer el amor frente a la chimenea.
Pensamos pasar todo el fin de semana en casa, mirando algo por tele, comiendo rico, amándonos y charlando.
Parece que se vienen algunos cambios. Por ahora no digo más.

jueves, agosto 04, 2005

Entré en duda... con música puede estar mejor

Yo aún no me lo creo. Pero sería interesante probarlo. Me imagino un tema de Zeppelin... ahhh.... o de Melissa Etheridge... o María Bethania... allí, haciéndome acabar... oh oh...

  audi-oh

audi-oh



¡Sube el sonido y enciende el placer!

Nos encanta este innovador juguete erótico llegado directo de Estados Unidos. El Audi-Oh consigue hacerte sentir tu música y sonidos favoritos dentro de tí, transformándolos en deliciosas vibraciones. Ya estés en tu pub favorito o montándotelo a lo chill-out en casa, el Audi-Oh cambiará tu modo de sentir la música.
Reacciona al sonido ambiente, aunque también se puede conectar directamente al equipo de música, para los reproductores MP3 o iPod. (para lo que necesita un cable adicional: Kit Audi-Oh)

El carnaval, no será nunca más lo mismo...

tamaño (cm): 4x5
hecho de: goma gelatina (Jelly)

Mini vibes

No, no tiene forma de huevo. Tiene justo el formato que andaba buscando. Parece que su nombre técnico es "pocket rocket", y que pertenece al grupo de los mini vibes.
Esto lo encontré en el sitio recomendado por Winter. Gracias a todas! Veremos qué se consigue por estos lados.

miércoles, agosto 03, 2005

Juguetes lésbicos

Desde hace un tiempo ando buscando un adminículo... digamos un... Bueno, sí, un vibrador, pero un vibrador para tortas.
Lo ando buscando es un decir, ya que no sé para dónde ir. Algunas amigas me recomendaron sitios de sexshops on line, pero a decir verdad me ES-PAN-TA-RON, son tan pero tan heteros!
Lo que ando buscando lo vi en una película. Es in vibrador con forma de esos tubitos de goma de pegar en barra, así de chiquito. Es lo que podríamos llamar un estimulador clitoriano.
¿Alguna lectora de Buenos Aires o Rosario, o Córdoba sabe dónde podría encontrarlo? Tampoco me interesa esa especie de vibrador mariposa... No, y no. Gracias por la info.

martes, agosto 02, 2005

Un extraño invierno

Mucha humedad, mucho calor, no muchos días con frío. Esto por fuera, el paisaje que me rodea. Por dentro otros fuegos han vibrado, me han cocinado a fuego lento.
Debe ser por esto que decidí construir un hogar en casa. Sí. Esa fantasía, nunca cumplida, de hacer el amor adelante de la crepitante madera. Tarde me decidí, pero quizá vengas fríos que permitan el estreno.
Así que desde ayer albañiles en casa.

domingo, julio 24, 2005

3 meses de amor a nuestra manera

Aprovecho ahora que M. se fue a comprar unas facturas para el mate dominical. Sí, a esta hora. Es que desde la medianoche estamos de festejo, recordando cómo comenzó todo lo nuestro.
Hoy hace tres meses que nos conocimos, en realidad que nos encontramos y cambiamos unas pocas palabras y yo quedé hechizada con ella.
Además de hacer el amor, hemos hablado mucho sobre nuestros encuentros con otras personas en este tiempo. Yo por samaritana y ella por despecho.
Nos amamos, y este lazo crece. Y queremos ir viendo cómo vamos construyendo esta vida juntas. Hoy nos quedaremos aquí, muy juntas, ya que el día gris llama al encierro amoroso.
A la noche, los chicos de “La Mariposa” insistieron en hacernos una fiesta tortillera. El menú estará compuesto por diferentes tipos de tortillas, además de las presentes.

viernes, julio 22, 2005

La sal de la vida

Algo de eso siempre fue la literatura para mí. Un poco de gusto para algo tan amargo, al menos así lo sentía cuando era adolescente. Recién ahora lo racionalizo, lo paso por el tamiz de esta cabeza que, de todas maneras, piensa mucho.
Me sonrío, y pienso en la chica de ayer, que hoy volví a cruzar en el bar. Desayunamos con Melisa, cuando entramos ellas se saludaron. Sospecho que la chica es clienta de la librería donde trabaja M., allí nomás, pegada al bar.
No le pregunté nada. Por ahora quiero armar mi propia historia sobre esta piba, que me recuerda tanto a mí.
Hoy no pude ver qué leía, sí observé que seguía escribiendo de manera afiebrada. Yo también escribo afiebrada este blog, largando mis demonios y mis ángeles, para los otros demonios y ángeles que lo leen.
Tomo notas, digo: esto es para el blog. Fiebre de palabras. Fiebre de nombrar aquello por lo que paso, lo que vivo, lo que amo.

jueves, julio 21, 2005

La chica que leía en “La Mariposa”

Algunas personas se van animando, se acercan a hasta la puerta de “La Mariposa”, miran para los costados y entran.
Hay más concurrencia a la noche; ya sabemos que la oscuridad cobija o da la impresión de cobijar a quienes se mueven clandestinamente. Y por lo que vemos hay varias personas en esa situación.
Por una cuestión de militancia desayuno allí todos los días, en la mesa pegada a la ventana. Pasan muchas vecinas curiosas yendo hacia el mercado, la feria o la verdulería. Se quedan duras al verme y esbozan un saludo.
Por mi trabajo soy bastante conocida, además, ya hace un tiempo atrás, hice radio y bueno, se me conoce. A muchas de ellas les preparé el cumpleaños de 15 a sus hijas, o un evento para la empresa del esposo, y hasta les he recomendado qué enviar cómo desayuno para avivar la pasión en su relación.
Hay dos posibilidades: que merme mi trabajo o bien que aumenten y que me vengan a “estudiar” en vivo y en directo.
La que debe estar como loca es la madre de Melisa, ya que su hija y su ex esposo son habitués también.
Esta mañana, para mi sorpresa, fuimos como diez personas las que desayunamos allí. Este horario es una apuesta de los chicos, más que todo de activismo: un bar a toda hora. Es sano, va en contra de lo esperado. Queda en vos tu decisión: voy o no voy. Me la banco o no.
Esta mañana me llamó la atención una piba muy jovencita, yo creo que tiene menos de veinte años. Cabello muy largo, unas gafitas negras que se sacaba y se ponía, un morral verde ya desgastado, jeans y camisa con chaleco. Fumaba nerviosa mientras leía y tomaba notas. Traté de ver con quiénes estaba acompañada: Susana Thénon, Diana Bellessi y Juana de Ibarburú. Esta última me llamó la atención, de todas formas ese terceto es maravilloso para ser devorado en un bar LGTB, a las 9:30 de la mañana, con un solcito que pegaba despacio en un rincón de la mesa.
La chica anotaba y anotaba, diría casi con fiebre, en un cuaderno. Vaya a saber una qué escribía.

miércoles, julio 20, 2005

¿Amor? ¿Deseo?

Recuerdo lo que dice la canción: ¿qué ves cuando me ves? A unas cuantas horas de una tarde de sexo, de hacer el amor, de coger, de entrega salvaje, me pregunto (yo siempre con mis preguntas) qué es lo que se desea y qué es lo que se ama.
Se ama el cuerpo de la otra, se la desea a ella o a su cuerpo, ellacuerpodeseo puro. Se desea el amorenella, el desvanecerse del Yo en el ella. yoenella=fusión de amor/deseo.
Cuerpos calcinados al roce, al toque. ¿Qué deseo de vos? ¿Qué amo de vos? o ¿es simplemente que a vos te amo?
Cuerpo del deseo encarna a Ella sobre este otro cuerpo que soy, dejándome ir. Fusión, fluir. Jadeo. Entrega.
Yo en vos. Yovosellanosotras. Pluralidad en el orgasmo. Te amo no dice todo lo que debería decir, por eso ¿la fuga? Te amo no alcanza para la pelvis que choca y vuelca mi vulva enardecida.
Hora del chocolate para el amor. Cacao en la boca, fuego en las entrañas. Beso contra beso. El deseo se da, es dado. Replica en la caja de resonancia de los cuerpos. Amor. Deseo. Ambos en ambas. Caida desde el cielo de la tarde. Me amás: no alcanza para nombrarme en vos cuando entro, cuando penetro, cuando muerdo, cuando te arranco de vos. Puro éxtasis. Puro irse, en voz, en jugos, en tibia cueva que lamo y relamo.
Gusto a mar en las costas más lejanas. Olvidada de mí: voy. Leche de madre, de amante, de hermana. Recojo los caracoles que hablan de vos, de mi. yoenella. Penetrada por la pasión. Pero la pasión es otro post.

Esbozo de cuerpo desnudo

Su lengua jugando con mi lengua. Su lengua en mis pezones. El roce, la mordida, el chupón. La saliva humedeciendo las torres. El beso detenido, más que lento. El torbellino de la lengua sexo que juega en mi boca. Teta contra teta. El círculo del deseo se abre, abre mi concha. El sexo juega en nosotras. El beso, mutuo. El dedo, las manos, las caricias. La mordida, el jugo.
La voz que no llega a nombrar, sólo sonido. Sólo gutural. Nuestros nombres perdidos para siempre en el jadeo animal, en la comba de las piernas, en la búsqueda, en la sed. En el ansia de comerse. Caníbales.
Vos, yo. Almas con cuerpos deshechos, vueltos a armar. Deseo a la luz de la luna. Sonido lejano de mar. Muy lejos, en mi sueño.
Me bebes, te bebo. Lujuria, dibujo de la noche en tus ojos, en tus pezones rozando los míos. La concha chocando con el espejo. El dedo dibujando tu rosa, la mía. Mezcladas, acabamos.

lunes, julio 18, 2005

De cama

Así quedamos todas/os después de la inauguración del resto bar.
Entre el sábado y el domingo vinieron más de 200 personas. No todas de la comunidad LGTB, muchas son gente amiga que quería dar su apoyo, la verdadera movida se verá desde mañana, ya que decidieron que los lunes estará cerrado.
Yo por lo pronto iré a desayunar. Quiero apoyarlos realmente. Ya les dije que tienen que aprender a hacer un muy buen capuccino.

¿Hubo personas conocidas que una no sospechaba que fueran “como una”? Sí. Dos maestras, una abogada, y una proveedora de mi negocio. Esta última se quedó de una pieza al verme y yo a ella. Nos cagamos de risa un rato: nervios de ella, sorpresa mía.

viernes, julio 15, 2005

“La Mariposa” abre mañana

Ya está aquí, a sólo unas 36 horas, más o menos, el día de la inauguración de “La Mariposa”, el bar de Roberto, amigo de Melisa. Yo colaboré con ellos, pero no es mi bar. Lo siento como si lo fuera, pero no soy su propietaria.
Están y estamos muy ansiosos y ansiosas. Esperamos que venga gente. Las amistades están más que comprometidas, pero el resto de la pacata sociedad de por aquí, no sabemos muy bien qué hará.

Por el lado relacional, estamos hablando mucho con M. Intentamos reacomodar la relación. El deseo sigue allí, pero no creo que eso solo ayude para sostenernos. Salvo que nos planteemos eso: sólo el deseo carnal nos une. A mí me da la impresión, y lo siento adentro de que es otra cosa la que nos mantiene juntas. Veremos. No quiero hablar ni pensar por ella.
La otra posibilidad es una relación abierta. No sé. Todas estas cosas me cansan un poco. O yo ya venía cansada. Mucho vértigo y movilizaciones en el último tiempo.

miércoles, julio 13, 2005

No será la última vez

Ya conozco esta historia. Ya me contaron y conté este cuento. No será la última vez que me metan los cuernos, y mirando para atrás, que yo pueda tener otra historia.
La cuestión es cómo podemos ir construyendo otra forma de relacionarnos sin hacernos doler, si es que nos corremos de lo esperado, del guión autoimpuesto.
Yo amo a Melisa, ella me ama. ¿Qué pasa con nuestros deseos? ¿Por qué van tras otros cuerpos? ¿Qué falta en nosotras que no sacia a la otra? O ¿es fuego por demás?

martes, julio 12, 2005

De esta agua no he de beber

Un dicho interesante pero que conviene no decirlo muy a menudo, ni siquiera una sola vez. Yo sé que soy enamoradiza, con rollos de la edad y eso, pero enamoradiza, no lo voy a negar; miro a las mujeres, las observo, y todo esto lo reconozco abiertamente. Take me or live me.
Pero, que quien rasga todos los velos del templo porque una se tiró una cana al aire casi sin pensarlo, que esa persona que me hizo TODA una historia, TENGA su historia y que yo la pesque, es otra cosa.
Sí, sí, la tierna dulce gótica y fiel Melisa, ella mismita. No le recrimino nada, sólo le dije que hubiera sido mejor que se cuidara de andar por allí con su yiro.
Lo que yo me sospechaba alguna vez: casi la misma edad, piercings, y pura anorexia.
Por ahora la gata me la quedo yo. Y la bronca.
A esa piba, tan pero tan madura, se les acabaron la palabras. Y lloró, lloró mucho, porque no me podía explicar nada. Porque no había nada que explicar.

lunes, julio 04, 2005

Fin de semana

Volvimos a ir a Rosario, gracias a Amanda: ella tenía que ir a comprar unas cosas y nos llevó en auto. Fuimos a la marcha. No se podía creer lo pobre que era. Creo que no llegamos ni a 30 personas. Realmente me entristeció. Fuimos hasta al final y al llegar al lugar donde se haría el acto nos fuimos a la media hora, el acto se estaba atrasando y queríamos YA estar en casa.
El domingo almorzamos con el padre de Melisa y el resto de la tarde estuvimos ayudando en los casi casi últimos retoques a “La Mariposa”, el bar-resto LGT que se está por abrir en Santa Lucía.
Los chicos ya empezaron a promocionarlo y ya salieron los conservas y los caretas de la ciudad.
Más noticias por aquí muy pronto.

viernes, julio 01, 2005

De la memoria

Una vez, hace mucho, tuve un romance con una gitana, pero de Europa. No se vestía igual a las que vemos por acá, tampoco, como me dijo ella, leía las manos o adivinaba el futuro.
La encontré en Madrid, en un curso de verano. A mí me parecía que ella “me miraba” y a los dos o tres días de compartir cuestiones relacionadas con el Siglo de Oro español, me decidí a preguntarle si había onda.
Su respuesta fue una mirada muy profunda y tomarme de las manos. Y me dijo: “Hagamos como que no”. Yo me quedé de una pieza. No lo podía creer. Esa tarde seguimos en el curso, fuimos de tapas con algunas chicas españolas, y a la noche,. ya pasada la medianoche, alguien golpeó a mi puerta. Era ella, vestida sólo con una camisola tipo de bambula, pero de varios colores, que resaltaban con su cabello castaño tirando a colorado.
Su cuerpo era una mezcla de almizcle y patchuli. Vaya a saber una qué decía en su lengua en el momento del éxtasis. Para mí fue una semana vibrante, llena de colores nuevos, de nuevos saberes.
Recuerdo esto hoy al haber visto ayer, durante casi todo el día, las escenas de ese Madrid en festejo por la ley que permite casarse a las persones LGT allí. Yo no me casaría, ya lo he dicho, pero estos cambios, de alguna manera, emocionan, y ponen de las chapas a los conservetas recalcitrantes.

Resumen

1) El sábado pasado fuimos a Rosario. No se hizo la marcha LGT porque llovió. Nos quedamos igual.
2) Melisa se volvió el lunes a la mañana a Santa Lucía, yo me quedé en Rosario hasta el miércoles.
3) Estoy mejor de ánimo.

viernes, junio 24, 2005

Marcha

Ya estoy preparando mis zapatillas de marchar. Parece que habrá marcha lésbica en Rosario, según informa Gabriela en su “bloga”.
Acabo de llamarla a Melisa y comentarle esto, y le pareció bien, viajar a Rosario, marchar y después comer por allí, y hasta pernoctar.
Yo estoy mejor, más relajada e intentanto no hacer todo lo que solía hacer a la vez.

martes, junio 21, 2005

Desde el alma

Llega un momento en que si una no para, no se detiene y hace como una especie de “resume” del historial de los últimos tiempos, simplemente se va a la mierda.
Tantas emociones, tantos niveles relacionales. Tanto sexo, cocina y rockanrroll. Tanto piercing, ex compañera del colegio y ex amante del tomate.
Tanto coming out familiar, familias ampliadas y felinas adoptadas.
Tanto amor desaforado y sin forma.
Tanto amor desenfadado y ultramundano.
Tanto flujo y reflujo. Tanto deseo dibujado con la lengua, con los dedos, con la concha, con las piernas.
Tanta vida acumulada, tanto trabajo, tanto cambio. Hice: plaf, me caí y surmenage. Sí, así como lo oye vecina. Sur-me-na-ge, y no era justamente el menage del sur, no, no.
Me caí desplomada: plof sobre la compu, menos mal que en casa. Sales, unas pastas, y arriba. Que si no descansa, y que patatín y patatán.
Resultado: avión: sierras de Córdoba: la casa de la tía del padre de mi chica.
Allí: no hacer nada, pero me hicieron de todo: desde mimos a comidas, hasta una torta de chocolate. Me dejé hacer. Me dejé mimar, y si bien ya volvimos, seguiré laburando a reglamento, no en dos o tres cosas por semana sumado a la vida en general.
Ahhh... qué lindo el verde, las sierras, la nada, el respirar hondo y sólo el amor.

jueves, junio 16, 2005

Mudanzas

Melisa ya llevó todas sus cosas al departamento que comparte con Carlos desde hace un tiempo. A casa trajo un poco más de ropa y un poco más de libros. Ya había cosas de ella en casa, ya que desde casi un comienzo, o pasadas las primeras semanas, ella se quedaba un par de noches, otras iba a su casa o se quedaba en el depto.
Lo feo fue verle su cara al “deber” irse de su casa. La madre decidió no estar presente: ¿miedo? ¿dolor? ¿vergüenza? ¿indiferencia?
La mudanza también incluyó a Natalie Barney, la gata de Melisa. Y como caía bien de maduro está en casa. Por suerte está el patiecito del depto, ya que vivo en una planta baja. Lo más curioso fue que yo no sabía de su existencia, hasta ayer. Es de esas tricolor, y tiene algo de matriarca felina torta. Veremos cómo se va dando nuestra relación.

martes, junio 14, 2005

Cambios

Las relaciones humanas no son fáciles. Vaya novedad! Pero bueno, cuando a una le toca estar en el medio de un tire y afloje entre madre e hija, y en esta caso la hija es la compañera de una, bueno! la cuestión es otra.
La vieja se puso dura, ultimátum de por medio: Melisa debe mudarse en la próxima semana. Lo charlamos mucho, ya que ambas sentimos que todavía no estamos listas para pasar a convivir 24 hours a day.
Así que la idea es que ella se mude al depto. que “comparte” con Carlos, y ver cómo podemos ir acomodándonos los tres a nuestro tiempo y al tiempo del flaco.
Mientras estoy en todo esto no puedo dejar de pensar en aquellas chicas, algunas amigas, a las que echaron de su casa después de blanquear su orientación sexual. El gran castigo: desclasarte, tratar de transformarte en una paria.
Muchas de ellas han llegado al intento de suicidio, o al abuso de pastillas. Otras, las que no fueron echadas, fueron sometidas a tratamientos psiquiátricos de mierda.
Cuánto dolor, cuánta injusticia sólo por amar a otra persona de tu mismo sexo; sólo por amar.

domingo, junio 12, 2005

De Cama

Así fue como quedamos después de la cena. La madre de Melisa no sólo se quedó la cena completo, también a los postres. Y faltó como en aquellas viejas películas o novelas, que se pasa al living a tomar el café o fumar un habano.
Al comienzo hubo mucha tensión, casi ninguna de las tres hablaba y a mí se me había cerrado el estómago.
Por suerte, la madre detectó una de las especias que le puso al saltado de vegetales, y empezó toda una disquisición sobre el uso de las especias.
Según me confesó más tarde M., no sabía que su madre fuera casi una especialista en la materia. Hasta me prometió mandarme un libro con su hija.
Saltaron las preguntas clásicas y esperables: trabajo, vida anterior. Fue muy clara y tajante: “no quiero saber dónde se conocieron”.
Otro nudo en la garganta para mi, y una patada que le di por debajo de la mesa a Melisa, ya que vi que le iba a saltar mal a la vieja.
En otro momento dijo algo así: “Ya me lastimaron y mucho con este tema. Ser homosexual”. Y me preguntó a mí si pensaba que esta relación puede durar.
Le dije que al paso que vamos sí, y quizá mucho tiempo. Yo amo a su hija, le dije. Se puso pálida, tomó un sorbo de vino, para decir que entonces esperaba que Melisa pasara a vivir aquí lo más pronto posible.
No quiero poner aquí y no podría hacerlo lo que pasó en ese momento. Gritos, llantos entre ellas dos. Yo supe en ese momento que no debía intervenir. Era un rollo de ambas, y obviamente el que tiene con su ex-marido. No debe ser fácil para esta mujer haberse enterado en su momento que su esposo era gay y luego su hija.
Ya para la altura de esta discusión estábamos en ese momento del “living” al que me referí más arriba. La madre no duró mucho más, y se fue.

Nosotras además de quedar de cama hemos hablado mucho sobre la movida de convivir, de ella dejar su casa, etc. En eso estamos. Recién hace un rato M. fue a lo de su madre.

viernes, junio 10, 2005

Esperando

Fumo, voy de un lado a otro. Ya está todo cocinado, al menos hervidos los vegetales. El pechito lo pondré 15 minutos antes de la hora convenida, o 20 minutos.
Ya estoy bañadita, perfumadita, nerviosita.
Melisa pasó cual ráfaga, me dijo que la vieja está con un humor pasable, y se fue para su casa. Vendrán las dos juntas.
Lástima que no tengo uñas largas, me vendrían bien para comerlas!

Humedad, nervios y suegra a la vista

El día “S” ha llegado. Esta noche conoceré a lo que muchas personas llaman suegra. Yo prefiero decirle la mamá de Melisa.
Por cuestiones estratégicas, le planteé a M. de reunirnos en casa. Si alguna de las dos (la madre o yo) tiene que salir huyendo, prefiero que sea ella la que se vaya de mi casa. Además jugar de local me da un poquito de ventaja, pero conozco algunas historias que refutan de manera terminante mi última idea.

La cuestión es que hoy me tomé el día libre, limpié la casa, la ordené un poco (desde que Melisa pasa más tiempo aquí, hay un nuevo orden mundial: el suyo).
Hice las compras: buen vino, pechito de cerdo, vegetales; y pienso, si llegamos a los postres, unos crepes con nutella.

Tengo nervios, no tanto por mi, sobre todo por Melisa. Parece que su madre es de humor muy cambiante, y como M. todavía vive allí, es decir, convive con ella, me preocupa un poco. Pero bueno, aquí estamos. De sólo respirar hondo me mareo. Ja.

jueves, junio 09, 2005

Todo vuelve

Puede ser que cuando estábamos teniendo calma, goce, estar bien... alguien se tenga que descolgar, locamente y joder la vida?
La chica esa que le intentó llenar la cabeza a M. respecto a mí, no se conformó con que M. la mandara la miercole. No. Desde anoche me está llamando por teléfono, dejando mensajes en cuanto contestador encuentra.
Que qué hace una vieja como yo con una chica, que si no me da vergüenza haberla engañado a M. y volver con ella. “Te tendrías que quemar en el infierno” (sic) fue la frase más brillante.
Melisa me dice que haga una denuncia, yo le digo que dejemos que se le pase.

miércoles, junio 08, 2005

All by myself


Lilith 99
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En mi casa tengo bañera. Apenas me mudé aquí refaccioné el baño y le hice colocar esa gran amiga. Allí pongo sales, aromatizo el ambiente con un sahumerio, de los buenos, los de la India.
Allí me dejo estar, me reencuentro conmigo. Me halago, me hago y dejo hacer por el agua, tibia.
Voy recorriendo mi cuerpo, lentamente. Empiezo por mi cuello, lo masajeo, lo mimo. Dejo que se distienda. Voy hacia mi pecho. Allí me detengo un rato, juego con mis senos, con los ojos cerrados y con los ojos abiertos. voy descubriendo, nuevamente, el placer de la caricia, de la presión precisa.
Voy hacia mi abdomen, también lo masajeo (ignoro las estrías). Voy hacia el pubis. Mi Monte de Venus invita a perderme y jugar con los vellos. Allí naufrago, mis dedos quieren irse rápidos, seguir por mi cartografía.
Voy hacia el centro. Vulva más que húmeda, doblemente húmeda. Gota de miel en el agua. Abro los labios, despacio, sabiamente. Busco la rosa de los vientos, la flor de las altas montañas, de los despeñaderos. Hurgo allí, busco a la que se escapa, como una amante de Safo.
Juego allí, deseo los labios de la amada, tan amada. La explosión se expande a todo el cuerpo. Me sacudo, vuelo. Caigo casi desmayada. Vuelvo en mi. Me ducho, y salgo a la vida.

martes, junio 07, 2005

Entera

Tengo la piel sobre los huesos, los huesos en su lugar, el deseo a flor de piel, la piel como el deseo de la flor que un colibrí quiere libar.
Estoy a mitad de mi vida, plena, subiendo y bajando, sí, sí, pero plena. Hay una luz en mi corazón que brilla cada vez con más fuerza.
Esto aliviana, un poco, los días pesados, la repetición del encierro en la oficina, tratar con gente careta, deshacerme en ideas que otros llevan adelante.
El amor es como un pequeño remanso en estos días en que no sería nada de nada sin Melisa.

domingo, junio 05, 2005

Cansancio

Es increíble, es domingo y estoy recansada. Como si hoy terminara la semana. Es que estuvimos en el local de “La Mariposa”, va quedando muy lindo y acogedor. Que pintar, que lijar muebles. Pudimos cortar al mediodía y nos comimos un asado con los chicos.
Finalmente ayer Melisa mandó a la miércole a esa compañera de la facultad; resulta que la tipa se le quería tirar, y como no se animaba se subió a la historia de mi engaño para llenarle la cabeza a M. y así poder conquistarla. Vaya vaya.
Melisa me comentó que le dijo de todo ella a la otra y la otra a ella. M. no sabía que su compañera fuera torta, así que fue todo un descubrimiento.
Yo por mi parte siento que necesito ese viaje, cortar un poco con el laburo, con la ciudad. Necesito relajarme, poder leer un poco. También quiero empezar a ir conciertos. Lo más o menos cercano sería ir a Rosario, pero no me da. Acá en Santa Lucía tenemos, aunque no se crea, una orquesta de cámara, pero andan medio vagos este año.
Tengo ganas de andar descalza en una playa, jeans sweater, y hacer el amor por allí con mi chica. Aunque nos muramos de frío. No importa. Y luego un vinito.
Siento de necesidad de retraerme, de volver a estar conmigo misma, volver a mis hobbies.
Hasta se me cruzó la idea de dejar de escribir el blog. Pero no lo sé.

sábado, junio 04, 2005

Resaca

No exactamente mía, sino de Melisa. Llegó a eso de las 6 de la mañana, cayéndose de borracha, apestando a cerveza. Bueno, voy a ahorrar detalles. Apenas podía hablar, pero no paraba de decirme que no la dejara, que no era mala, que me amaba.
Una semana de nervios y decisiones para ella terminó en esta explosión. La pude llevar al baño, ayudarla de darse una especie de ducha. Le hice un té con jengibre, y la llevé a la cama.
Se despertó hará como un par de horas, y pudimos hablar. Me pidió disculpas. Que nunca se pone, que lo que había hablado con las amigas le había hecho recordar lo que habíamos pasado, y que una de ellas intentaba ponerla en mi contra, de todas maneras.
- Entonces tomé, tomé, tomé. Daba asco esta mañana, ¿no?
- No importa ya, quiero que estés bien.

Se volvió a bañar y se fue a la casa para buscar ropa, algunos apuntes, verla a la madre, y como me dijo, hablarle a la compañera de la facultad y mandarla a la mierda.

De noche

Ayer me di un gusto caro, me compré un perfume que se llama “Poeme”, y para quienes lo conocen ya saben lo delicioso que es. Quería regalarme algo que permaneciera en mi cuerpo, que me dejara marca y que quizá M. se llevara con ella en sí misma.
Uf. Hoy ando así, al menos esta noche en que estoy sola. M. no viene hasta tarde, ya que salía con unas amigas de la facultad.
Yo me puse a leer un libro, a leer algunos blogs. Me acosté y me volví a levantar. Viernes ya sábado y no me siento como para estar sola, pero me hace bien. Sólo que hoy estoy así.
Tengo ganas de irme de viaje, de proponerle a M. unos días en cualquier parte. Sería lindo. Pienso en Colonia, Uruguay, o bien por el sur del país.
Mierda, todo esto para no terminar de decir que la amo y que la extraño. Qué vida!

viernes, junio 03, 2005

Pensares

Melisa está contenta y se siente aliviada. Yo me siento contenta por ella, y algo cagada en las patas. De golpe la familia de la otra aquí mismito. Lo del padre, vaya y pase, pero lo de su madre. Esta acelerada quería que hoy nos reuniéramos, por suerte le hice entender que sería bueno darle un poco más de tiempo a su vieja para que metabolice la noticia.
Muchas veces he escuchado decir que la salida del closet es una salida constante, siempre lo estás haciendo. Pero existen aquellos que se pueden llamar lo más fuertes o emocionales: a los padres, a la familia, a las gente más pero más cercana.
Yo recuerdo que una amiga me dijo que “me seguía queriendo por más que estaba enferma”. Ay mi dios! De sólo recordarlo se me sube el capuccino de la tarde. Ah y ya antes se me había subido. Es que me llamó Gloria. Cuando sentí su voz me dije: “sonamos”.
Llamó para saber cómo estaba yo, que había desaparecido. Le dije que antes llevaba para ella desaparecida al menos 1o años, que no se extrañara.
Me recriminó mi tono de voz y lo que le decía. Yo le dije que intente olvidar lo de ese sábado, y que por favor no me vuelva a llamar.
Me habló de la “orfandad del amor y del deseo inconcluso”, teoría que realmente no llegué a entender. Se hizo la enojada y largó la famosa frase: “yo me imaginaba que las lesbianas eran así”. A lo que no contesté nada (me dejaba servido varios bocadillos, pero realmente no quería escucharla más).
Le dije que muy pronto abriría un bar y resto gaylésbico y que allí seguro podría concluir su deseo y dejar de ser huérfana del amor.
Me puteó y colgó. Yo colgué y la putié también. Qué amargor en la boca, y eso que la canela aún aromatizaba mi boca en ese momento.

jueves, junio 02, 2005

La llamada

- Hola?
- ¿Hablo con la Sra. “... ...”.
- Sí, ella habla.
- Hola, soy “... ...”. No sé si me recuerda.
- Sí, cómo no!
- Creo que además le deben haber contado una charla que tuve con una personita muy especial(sic)anoche.
- Sí, sí. Esta madrugada.
- Me alegra que sea usted quien está con Melisa.
- ¿Se alegra?
- Me alegro y tranquilizo. Usted es de confianza!
- Mire que en las relaciones humanas se muestran otras facetas.
- Sí, puede ser. Pero hágame un favor...
- Si puedo.
- Cuídela a Melisa. Ya sabe cómo es este “mundo”. Hay mucha gente de mierda.
- Ehh, sí. Creo que nos cuidamos las dos.
- Pero ella es muy pichona, o al menos me parece. No sé. Quizá no conozco bien a mi hija.
- Es una persona muy madura, y amorosa.
- Sí, claro.... Bueno, espero no haberla molestado...
- Para nada.
- Ya la llamaré por alguna otra actividad.
- Cuando guste.
- Gracias y hasta pronto.
- Chau, de nada.

Fuegos cruzados. Eso es lo que surge de las salidas de closet. Pero no esperaba recibir una ráfaga tan pero tan rápido!

Salida del closet inesperada

Melisa llegó a eso de la una de la mañana. No la podía parar. Me sacó de la cama, preparó café, y me dijo: “Sentate. No lo vas a poder creer!”.
Me senté, nos sentamos. Y me largó: “Mi viejo es puto”.
- ¿Qué? casi me atraganto con el café, que además quemaba y mucho!
- Sí. Yo estoy medio como loca, porque estuve como dos horas dándole vueltas al asunto para que no le cayera muy mal, hasta que me dijo: “Vos me querés decir que te gustan las mujeres?”. Me lo quedé mirando y le dije: Sí.
En este punto de su relato M. empezó a llorar, y se me acercó para abrazarme, más bien para que la abrazara. Parecía un flancito entre mis brazos, no esa mujer salvaje que suele ser.
- Sabés qué me dijo? Que por eso se terminó de separar de mi vieja. Que la quería un montón, pero que a él le gustaban los hombres. Parece que mi vieja lo tomó para el orto a todo esto, pero bueno, con la historia del exilio a cuestas y toda la cuestión militante anterior o el amor que ambos se tuvieron, ella nunca dijo nada, ni hechó mierda sobre él. Pero sí puedo entender que lo hubiera hecho conmigo.
La cuestión es que mi viejo hace cinco años que mantiene una relación con un tipo de Buenos Aires, algo más joven que él, creo que me dijo 5 o 6 años, también con hijos, pero blanqueado hace mucho tiempo.

Yo la abrazaba y la miraba sostenidamente mientras me contaba todo esto. Se sonaba los mocos, me acariciaba la cara. Se reía lloraba.

- Mi viejo, puto. ¿Lo podés creer?
- Mirá es toda una sorpresa, pero entra dentro de las posibilidades.
- Pero por qué se calló tanto tiempo. Yo no soy una mujer de la prehistoria.
- Vos bien sabés que cada uno tiene su tiempo, amor.
- Sí. Ya lo sé. Mirame, yo cuidándome tanto.
- ¿Cómo te sentís?
- Bien, dentro de todo. Además fue muy loco, ya que él te conoce.
- ¿A mí?
- Sí. Me preguntó quién era la persona con la que estaba, y le dije. Tu apellido le sonaba, y es que te contrató un par de veces para organizarles unos eventos.
- ¿No me digas que tu viejo es “... ...”.?
- Sí!!!!!!! Ese mismo.
- Joder! Qué chico que es Santa Lucía!
- Sí, muy chico!

Lo que no le dije en ese momento es que yo sí ya sabía que ese hombre era gay, pero lo que no sabía era que es su padre. Buen tipo.

miércoles, junio 01, 2005

Salida del closet total de Melisa

Melisa pasó esta tarde muy excitada. Acaba de hablar con su madre de nuevo sobre su orientación sexual. Hace ya unos años atrás lo había y su madre se enojó un poco y luego pareció olvidarlo. Fue allí que hizo su aparición en escena Carlos, sobre todo para tener una excusas para sus salidas y sus trasnochadas fuera de su casa.
Parece que hoy la sentó, mate de por medio y se lo volvió a decir. Lo decidió porque siente que puede contar conmigo y porque dentro de poco se inaugura el bar de los chicos y no piensa esconderse. Nunca lo hizo, pero nunca había podido compartir sus historias. Así que le dijo a su madre que se fuera preparando porque le quiere presentar a su compañera.
Su madre lloró, pero la abrazo muy fuerte. Y le dijo que sólo espera que no la lastimen, y que pueda ser feliz sintiendo.
Pasó por acá para decirme que esta noche cena con el padre, para hacer lo mismo. El no sabe nada de nada, pero piensa decírselo igual.
Le pregunté cuándo había decidido hacer toda esta movida.
- Anoche mientras hacíamos el amor.
- ¿Anoche? y no me dijiste nada.
- No. Fue extraño, fue la primera vez que te sentí acabar libremente, como entregándote, y eso me hizo decidirlo. Esas cosas no se pueden simular.
-¿De veras sentiste eso?
- Sí, pero lo charlamos más tarde.

Me dio un beso, agarró su campera y se fue. Otra vez me dejó sin palabras, pero coincido: anoche yo sentí justamente eso. Poder dejarme ir en el amor.

De a tres (II)

Ayer no venía al caso contarle a Melisa mi experiencia, tan pero tan antigua. Era joven y en esa época aún estaba con Inés, ya saben, mi primer y gran amor.
Una noche volvimos de una fiesta con una amiga de la facultad, que como vivía medio lejos se quedaría a dormir en casa.
Allí pusimos un poco de música, abrimos otras cervezas y yo empecé a notar, mejor dicho terminé de confirmar toda la onda que le tiraba esa chica Inés. Me sentí un poco molesta, pero el cansancio o el alcohol no me dejaron reaccionar.
Ambas empezaron a bailar, e Inés me llevaba hacia ellas. Yo no quería. Me atraía hacia ellas, de la mano. Estábamos así hasta que la otra la besó. Lo que sería un pico, luego un poco más sentido, hasta que la que entregó su boca fue Inés. Ella quería que participara en ese beso. No. Me despegué de ellas. Y con una botella de cerveza desaparecí en el dormitorio. No vi nada de lo que pasó, pero sí oí. Cuando me levanté ya a la mañana esa chica no estaba, e Inés estaba desnuda en el sofá.
No hablamos de ello. Creo que no podíamos. Fue horrible y allí empezó a resquebrajarse algo entre nosotras.
Quizá si lo hubiéramos hablado antes, si hubiéramos compartido esa fantasía, o qué sé yo. Mi recuerdo de estar de a tres, no es de lo mejor. Es más, sólo hubo un de a dos y fue de ellas.

martes, mayo 31, 2005

De a tres

Si bien sé cómo es Melisa, que puede ser directa, a veces hasta muy directa, sé que desde que pasó lo que pasó está como probándome, cómo queriendo saber aún más rápido qué pienso de ciertas cosas. No es que me someta a interrogatorios, pero de la nada aparecen ciertas preguntas. Y claro, no es de la nada, ella ya las debe haber estado rumiando antes.
Esta mañana, mientras desayunábamos, me disparó: ¿Vos estarías con dos mujeres a la vez?
- ¿Cómo?
- Dos mujeres a la vez, vivir con las dos, las tres en un mismo lugar.
- ¿En qué tipo de relación?
- Vamos! en una relación de amantes o pareja de a tres.
Se me secó la garganta a pesar del café.
- No creo. No, para nada. ¿Por qué lo preguntás?
- Y hacer el amor con dos a la vez? Pero sólo por el placer de hacerlo con dos.
- ¿Tipo fantasía?
- Sí.
- Alguna vez pude pensarlo, pero no salía de estar con Sigourney Weaver y Cindy Crawford.
Se río, nos reímos mucho. Pero en el fondo hay un mar de fondo que no deja de estar allí. Y de esa cabecita feroz puedo esperar cualquier cosa.

lunes, mayo 30, 2005

Confianza

Anoche Melisa se quedó a dormir. Además de volver a ver “Bound”, charlamos mucho. Volvimos sobre lo que nos pasó, ya que, si bien yo me mandé la cagada, eso nos afecta a ambas.
Una de las líneas que ella tiró fue cómo me hubiera sentido o qué hubiera hecho yo si decidía no decírselo: “De todas formas fue sólo un polvo, ¿no?”, me dijo.
Sí, fue sólo un polvo, pero no podría guardarme eso. No podría estar con ella tranquilamente. Por eso se lo dije. Me parece que debemos ser sinceras en este punto. Y le dije que con Inés, en su momento, nos habíamos propuesto decirnos si pasaba algo con alguien.
- Yo no sé. No sé si me quiero enterar todas las veces.
- ¿Todas las veces?
- Es un decir. Tampoco sé si yo te lo diría. Salvo que sintiera que con esa persona pasa algo realmente importante y que daría para plantearte la separación.
Me la quedé mirando. Este último pensamiento me hizo sentir un frío en la espalda, pero no se lo dije.
- Me parece, continuó, que es como una tortura mental para la otra persona. Por ejemplo yo, sólo porque confío en vos sigo con vos. No tengo manera de saber si no fuiste y te acostaste de nuevo con esa mina.
- No lo hice.
- Está bien. Pero está bien porque te creo. Podría ser lo contrario.
- Meli, estamos hablando de construir con confianza en la otra.
- Sí, pero cómo volvés a confiar después de eso. La otra se cagó en la confianza, o al menos la resquebrajó.
- Mirá, sería buenísimo que me pudieras decir que ya no confiás en mí, y que querés cortarla por eso. No quiero ni torturarte mentalmente ni que me hagas sentir culpable por toda la eternidad.
- Ves, cazaste el punto: la sinceridad tiene dos caminos: tortura y culpabilidad.
- Creo que la confianza se puede volver a construir. Creo que una se puede dar cuenta que la otra no quiere lastimarla. Que lo que pasó fue nada, comparado con lo que esa persona siente por la otra. Yo te amo, y quiero seguir con vos. Para mí lo otro no fue nada.
- Te creo y lo siento. Pero bueno, creo que necesitamos más tiempo. Más de estar así, o de recuperar la mística de los primeros momentos.

domingo, mayo 29, 2005

Prueba de amor

Domingo de pasta, de ñoquis y de mucha humedad. Amasó Melisa y comimos con los chicos de “La Mariposa”. Ya falta poco para la inauguración.
El ambiente estaba un poco tenso, los chicos no sabían en qué situación estábamos nosotras. Melisa intenta mostrarse de lo más distendida, yo voy intentándolo de a poco. Se nota el sacudón, el reacomodamiento.
Melisa insiste que, como prueba de amor, me haga un piercing: “Así no te olvidarás tan fácilmente de mí”. Yo le digo que ni loca. Ella insiste. Tenés que hacértelo en un pezón, y mientras lo dice me muerde allí mismo: “Dale, así te lo engancho con el de mi lengua”. Nooo. De sólo pensarlo me duele!
Y a partir de allí comenzamos una discusión sobre la validez de las pruebas de amor y qué son en realidad.
Hace un rato se fue a su casa. Vuelve más a la noche. Yo me quedé fumando y sacando unas hojas bien viejas a una planta del patio.
¿Qué es una prueba de amor? ¿Qué hacer con ella? No lo sé, ni lo quiero pensar mucho. En las últimas horas, cada vez que quiero pensar una boludez, me acuerdo de lo que pasó y paso a otra cosa. Quiero la tranquilidad de la construcción, del amor. La quiero.

sábado, mayo 28, 2005

A quienes leen

“Aquí me tienes, hablando de mí; me siento un miserable, y tú, que eres quizá el amigo al que yo he quitado más vendas de los ojos, el amigo que me miraba con menos pudor, perdona estas efusiones, que yo ya no necesito, pero que se me escapan de la pluma por la única razón de que te escribo a ti, es decir, en razón de sodalicio. Cuando éste se renueve y nos tomemos del brazo y yo me burle de ti por tus eternas muchachas, esperemos que se presente la cosa de manera más simple, y en consecuencia, comienza ya mismo a fingir que no has leído nunca esta carta que te he escrito para mantener las formas.

Un beso

Pier Paolo (Pasolini)

de “Pasiones heréticas. Correspondencia 1940-1975”

Desde los huesos



A eso de las tres de la mañana empezó a sonar el timbre del portero eléctrico. En mi leve sueño se mezcló con el pitido de un tren, pero duró poco. Insistente sonaba. Sobresaltada lo atendí: Melisa.
Estaba vestida como el día que la conocí en el cumpleaños de 15 de Sara; perfumada igual; traía todos sus piercings, más uno nuevo, en el ombligo.
Apenas entró me fue empujando hacia un sofá que hay en el living. Lo hacía con dureza tierna. Me preguntó que si la veía bien, si podía realmente “verla”.
- Esta soy yo. Y elijo estar con vos, amarte a vos, desearte. Esta sos vos, que parece decidir no aceptar esta realidad, del todo. Este es mi cuerpo (y comenzó a desnudarse). Un cuerpo real, único, que te desea y se da a vos. Este es tu cuerpo, que sé que me desea, y me ama, y que quiere escurrirse, no sólo él, también su dueña (y empezó a desprenderme la camisa pijama).
Estas somos las dos, únicas. Cada una con lo suyo, pero aquí juntas, y más allá. No sólo los cuerpos, gustos, ansias, sueños, proyectos.
Dejalos, dejalos que aniden acá.
Sus besos me fueron llevando como a otro mundo. Y ahora espero yo, aquí a que amanezca un poco más, y hacer unos mates compartidos.
Ver cómo se va dando este recomienzo. Cómo se instala o dejo que se instale el bicho del amor en mí. La amo. Lo supe siempre. Desde que la vi por primera vez, y no quiero lastimarle, ni lastimarme. Creo que esta madrugada hicimos un pacto. Y lavamos heridas y cruzamos puentes. Iluminamos zonas oscuras.

Piece of my heart

Mate, cigarrillo, alcohol, janis joplin aullando; mensajes en el contestador de amigas; Carlos preocupado.
Noche que nace al dolor, a la impudicia del alma puramente desnuda. Garganta gastada, cascada por el intento, por la tensión, por la ridiculez de hacerme parecer humana al decir: “pero yo te amo”; al intentar poner una curita de palabra en la herida de la traición.
Voy a su ritmo. Me lo dijo: “Si volvemos te dejás de boludeces. Yo no estoy para pendejadas”. Ella me lo dijo. Y fue ella quien abrió la puerta. Yo no pedí, no me animé.
Acidez, aliento de hiena en mí.
“Si no querés terminar de entender, o de creerme que te amo, es cosa tuya, pero no me arrastrés a mí en esto”.

viernes, mayo 27, 2005

No en razones, sólo en dudas...

Sé que mi relación con Melisa es lo más fuerte que me ha pasado en mi vida. Puede sonar muy extraño esto, pero así lo siento, y así lo digo. Jamás había sentido algo por alguien como me pasa con ella.
Acabamos de tener un encuentro de tres horas, más o menos. Lloramos, nos abrazamos, nos gritamos, susurramos, nos quedamos calladas, queríamos irnos. Toda una vida en tres horas. Cielo, infierno y purgatorio en dos cuerpos, en dos almas en pugna.
No me pidió razones, yo tampoco querría haberlas dado. Las hubiera tenido que inventar. Pasó lo que pasó con esa ex compañera de la escuela. Pasó. Pero sé, en mi interior, que lo que pasó fue por miedo. Ese que sigue y alimenta mi duda.
Sé y siento que amo a Melisa, pero dentro de 10 años qué sería esta relación? Ella 32, yo 52. Eso me da vueltas y vueltas en la cabeza. ¿Alcanza sólo con el amor? ¿Alcanza sólo con lo vivido y guardado en el corazón?
Se me pasó por la cabeza, debo confesarlo, la absurda idea de que estar con una par me ayudaría a pasar por esta crisis. Creo que por eso fue Gloria.
No soy buena, nunca lo fui en esto de ser “la primera mujer” de otra mujer. Nunca. Y además es como una carga muy pesada. Ni en eso se asemeja mi relación con Melisa. Ella parece, ella parece y es más adulta. Tiene un mundo en movimiento que me arrastra y me renueva. Yo no creer, no puedo terminar de hacer entrar en mi cabeza que a ella le pasa lo mismo. No puedo. Mierda, no puedo.
Y esto es una piedra, constante en el camino. Es un ripio que marca mi carne, mi voz, mi alma, mi sexo.
No quiero hacerle daño. No quiero. Pero sí quiero intentarlo con ella... sin pensar tanto, sin pasar esta máquina de arruinar que es adelantarse en el tiempo. O quizá no esté tan equivocada y realmente debería estar con alguien de mi edad.
Estoy sencillamente en un pantano mental. Mierda, qué pedazo de mierda que soy.

jueves, mayo 26, 2005

Destrucción

El otro día escribí algo sobre, justamente, la escritura. Y caí en el silencio. En el silencio del desvarío, de la grieta, del mandarse una cagada; ese silencio que es el resultado de una herida, casi mortal.
El sábado pasado fui a ese almuerzo de ex alumnas al que hice referencia días atrás. Como habíamos quedado, allí nos encontramos con Gloria. El almuerzo fue recontra aburrido, con las preguntas de siempre o con variaciones: ¿ya tenés nietos? ¿te casaste/divorciaste? ¿qué crema te ponés contra las patas de gallo? Y así. Verdaderamente insoportable.
Con Gloria pudimos ir compartiendo algunos comentarios, y detalles de nuestras vidas: yo ahora en incipiente relación, ella separada desde hace un año. Trabajos, ideas acerca del futuro y todo eso.
Yo por mi lado presentí algo, un algo que después pude comprobar. Lo comprobé en su casa. Comprobé su duda, su curiosidad. Y el sábado pasó y allí, en su casa, me encontró el domingo.
Hacia el mediodía salí disparada de allí, mal, prometiéndole a Gloria un llamado que no he realizado. Pero sí la llamé a Melisa, necesitaba decirle. No podía con ese peso. No podía. Ella tampoco pudo. Cuando vino y le dije, su mano que hasta ese momento me había acariciado, me dio vuelta casi la cara, y un portazo, y el silencio. Y mi bronca conmigo misma. Parece que lo mío no tiene remedio: destruir lo bueno que me toca.

viernes, mayo 20, 2005

De palabras está hecho el mundo

Y no sólo de palabras, de hechos, de gestos, de acciones. Pero algo que me ayudó a mí en mi noche más negra de la invisibilidad, como esas veces en que tenés que cambiar el nombre de quien estás enamorada, en esas noches que llorás a moco tendido porque no te animás a decirle a tu mejor amiga que la querés, que estás enamorada de ella, y no lo hacés por temor al rechazo, al golpe bajo, hasta miedo a la bofetada que te puedan dar.
En esos momentos me ayudó la palabra, es decir, la escritura. Tengo algunas publicaciones (pecados de la juventud) pero sobre todo tengo mis diarios personales. Esos que llenás en noches desesperadas, en días grises, aullando de dolor, cayéndote de alcohol o drogas, aún con el beso robado en alguna cama en tus labios.
Esa escritura, esa práctica me salvó de caerme, de matarme, de asfixiarme. Estuve pensando en esto hoy, mientras bebía mi capuccino de costumbre. Anoté algunas de estas líneas para después desarrollarlas (ahora lo estoy haciendo). Lo pensé relacionado con la onda de llevar un blog, de poder decir lo tuyo en este espacio.
Yo me siento otra desde que lo hago. Podría firmar con mi nombre y todo eso, pero no sería lo mismo. La escritura de este blog ya es casi casi parte de mi aire. Me deja jugar con mi propia historia, con la de otras mujeres. Y cuando digo jugar, digo: hablar, pensar, reflexionar, crear.
Esta escritura también me mantiene viva. Es mi juego secreto. Es un reflejo de parte de mi vida, no toda, por supuesto.
Yo creo que las lesbianas deberíamos tomar la escritura de un blog como un espacio que nos ayude a ser menos invisibles, en donde podamos decirnos, compartir nuestras cosas. Y, sin duda alguna, se van creando olas, y se van acercando montañas, y van quemando los cuerpos.
Una vez más la escritura me da la posibilidad de ser yo, y de correr un poco la cortina de mi casa, y sacudir algunas cosas p’afuera.

Amor

Tus senos como dos frutas invitantes. Tus labios en mis labios, con el sabor del alcohol y del piercing haciendo cosquillas en mi lengua.
La grupa dibujada a contraluz, la piel abierta al deseo. La rosa máxima contra mi rosa en el roce del nomeolvides.
La desmedida medida de tus caricias. Así, me traes hacia esta orilla. La real, aquella en donde se puede esbozar una otra vida.

jueves, mayo 19, 2005

Es la vida que me alcanza

No llamé a nadie. No le dije nada a nadie. Soy una canalla, o al menos así me siento. Hasta Melisa me dijo que me nota rara. Yo le dije que le parecía, o que sería alguna cuestión del trabajo.
Anoche me invitó a cenar a un restaurant que habrió no hace mucho tiempo. Es tan dulce. Siempre con sorpresas, con regalitos: que un chocolate, que un muñequito, o tarjeta, o postales por mail.
Y yo, yo enganchada, mentalmente, con la vida de D. Que se vaya a freir churros, que las tortillas me las sigo comiendo yo.

miércoles, mayo 18, 2005

El tipo en cuestión

Estoy como loca. Casi no pude dormir pensando en lo mala mina que es Dolores. El tipo con el que está saliendo, es el ex de Amanda, mi amiga del alma, el padre de Sara, la amiguita de la hermana de Melisa.
Sanguijuela, eso es esa tipa. La cabeza me da vueltas a mil. Lo que me pregunto es dónde lo cazó. Ella te pesca, tiene esa forma. A mí me pasó lo mismo. Me dejé llevar en una reunión. Y que una cosa lleva a otra, y así. La lujuria de la soledad, se le podría llamar.
Pero basta, no estoy como para recordar cómo fue que llegué a encamarme con Dolores la primera vez. Ella sabe, estoy segura, que la vi, y que a él también lo vi. No creo que ella no sepa quién es él. Qué pedazo de loca. Me sacó, y realmente no sé qué hacer. Debería decirle algo a Amanda, pero si lo de esa noche llegó a ser sólo un giro de D., mejor que Amanda no sepa lo de su ex.
Qué lo tiró!

martes, mayo 17, 2005

Molestia

Odio, detesto, me molesta que cuando una mujer me deja se vaya con un hombre. Sí. Es así. Me saca de las casillas. La cuestión es que si se fuera con otra mujer, bueno, estamos jugando en los mismos términos, pero con un tipo hay una gran distancia, es otro torneo, del cual ni tengo noticias.
Sí. Podrán hablar de competencia, podrán decir que les envidio el pedazo (lejos de mí). Podrán decir lo que quieran, pero yo no me lo banco. ¿Entienden? No me lo banco. Y punto. Un tipo, qué le pueden volver a encontrar a un tipo después de haber estado con una mujer, ¿qué?
Yo no lo entiendo. Y me molesta, y me duele. Y me enoja.

Cómo vienen mis días

Puedo decir que mis días están transcurriendo con cierta paz que no deja de llamarme la atención. Es demasiada.
Poder disfrutar del amor, dar y darme placer en la compañía de la persona que estoy aprendiendo a querer. Me siento enamorada, hasta enamorada de toda la situación en la que conocí y cómo se fue dando lo mío con Melisa. Pero querer es otra cosa, al menos eso me parece a mi.
La mayoría de las veces nos encontramos en casa, pero yo también voy al departamento que comparten con Carlos.
Siguen los arreglos en loo que será “La Mariposa” el primer bar lgbt de Santa Lucía. Está quedando lindo. Todos tenemos muchas expectativas.
Melisa está intentando convencerme para adoptar una gatita. Y yo lo estoy pensando mucho. Tengo un patio con plantas y todo, pero no sé.
El trabajo va bien, y eso ayuda mucho. Pero ya ando pensando en las vacaciones. Quizá pueda hacer algo en julio. Y ése es otro vértigo: ¿vacaciones juntas?. Todo suena como que es la primera vez, y sí lo es con esta persona.
Ah, la otra noche salimos a tomar un helado con Melisa y nos cruzamos con Dolores. La cuchillada fue atroz: estaba con un tipo. Sé que me vio, pasamos por delante del bar en donde estaban. Lo peor es que conozco al tipo, y realmente no sé si me lo está haciendo a propósito. ¿Se puede ser tan perra? Y de última ¿por qué me calienta tanto en qué está ella si yo estoy bien con M.?

Un poco de activismo

Parece que hoy, 17 de mayo, es el Día interacional contra la Homofobia.
Para enterarte más, podés ver el blog de Gabby De Cicco, pont des arts, allí ella posteó al respecto.
La fecha recuerda el día en que la OMS retiró a la homosexualidad de su lista de trastornos mentales.
De todas formas esto no ha ayudado para que desaparezca del todo la discriminación.

lunes, mayo 16, 2005

¿Vos te acordás qué tiempos aquellos...?

- Hola.
- Hola, ¿hablo con ... ....?
- Sí, ella habla.
- Hola! ..., soy Gloria S. ¿Te acordás de mi? 3ro B turno tarde!
- Ahh, Gloria, como estás?, pregunté con ganas de colgar.
- Te llamaba para invitarte a una reunión con las ex de la escuela.
- Ahh. Mirá Gloria, esas reuniones mucho no me gustan. Pasa mucha agua bajo el puente, viste?
- Sí, te entiendo.
- Gracias.
Y de la nada:
- Vos ..., seguís... seguís
- ¿Qué?
- Saliendo con mujeres?
- Sí, ¿por qué? ¿querés probar?
- Ay, andá, sos la misma loca de siempre.
- Sí (y sobre todo coherente dentro de mi locura). ¿Por qué lo preguntás? ? Estás haciendo algún censo?
- No, sólo curiosidad. No sé. Fui una estúpida, disculpame.
El tono que usó me sonó raro, como avergonzado.
- Vos vas a ir a esa reunión? No te recuerdo muy sociable, le dije.
- Ja. Sí, voy a ir. Fui a una hace muchos años, y después dejé de ir. Me aburren.
- Entonces dejame pensarlo. Quizá entre las dos nos aburrimos menos.
- Dale, pensalo, te quedan unos días. Te dejo mi teléfono.
- Ok. Cualquier cosa te llamo. Gracias por avisarme y no te quedes mal por lo de la pregunta.
- No sé en qué pensé cuando te la hice. Bueno te mando un beso.
- Besos, chau.

sábado, mayo 14, 2005

Un poco de descanso

Eso es lo que me merezco. De golpe me encontré con un pincel en el mano, que a veces alternaba con una escoba. Hacía tiempo que no estaba así de activa (en todos los niveles, realmente).
Sucede que ya comenzaron los arreglos en el local que cobijará a “La Mariposa”. Anoche empezó el trabajo de Melisa conmigo. Que si venís, que si nos vas ayudar. Que vos tenés idea de ambientación, que esto y el otro.
Obviamente tratando de seducirme de todas formas (cosa que no le cuesta mucho). Así que hoy temprano partimos hacia Cornejo y Ensenada. Es una esquina, con mucha luz, ya que los ventanales son amplios. Allí estuvimos hasta eso de las 18:30. Cómo será que ya terminamos de cenar, de cansadas que estamos. Hoy hice tortilla de papas con una ensalada maravillosa: coliflor, brócoli y repollitos de bruselas. Un buen vino, y como hace frío, de ese frío lindo para chocolates en la cama, quizá una peli y refregarse mutuamente los pies.
Mientras escribo esto M. se está lavando el cabello de nuevo. Descubrimos que atrás tenía un mechón pegado con pintura. Por mi parte el nuevo corte está haciendo estragos (se me tiró un mujer de un locutorio, ¿lo pueden creer?). En fin.

viernes, mayo 13, 2005

¿Ven? Yo se los dije

- ¿Un bar gay?
- Gay, lésbico, para todo el mundo, dije.
- Vos debés estar borracha, me dijo Analía.
- No, Any, no. De verdad. Lo abrirán cerca de la la librería “El albatros”.
- Deben estar locos. Los van a linchar.
- No sos medio exagerada. Es sólo un bar. Pensá lo que sería poner cámaras en ciertas casas. Eso sí que sería más amenazante, ¿no?
- ¿Qué me querés decir?, me dijo ya enojada.
- Eso que dije.
- Mirá, a mí las indirectas no me gustan. Vos ya sabés por qué yo no digo abiertamente que soy lesbiana. Estoy en política, vos me entendés.
- Puedo comprender tu miedo, pero entenderte, no.
- No me vengás con eso de nuevo, ..., por favor.
- Vos sabés como pienso. Sería interesante que supieran que hay una concejala torta.
- Vos estás loca.
- Sí, eso me dijo el psiquiatra que me medicó cuando se fue Inés. Me dio pastillas y me dijo: esto puede ser curable. Ahora sí tiene una oportunidad.
- ...
- ¿Otro café?, ofrecí.

jueves, mayo 12, 2005

La Mariposa

Santa Lucía jamás tuvo un boliche gay, jamás una sección relacionada a lo lgtb en una librería. Sí hay esquinas, zonas de la ciudad frecuentadas por los muchachos.
Las chicas, ah, las chicas no hemos tenido mucho, salvo nuestras miradas cruzándose en cualquier lugar, ver si se podía acercarse a esa persona, o bien las amigas de las amigas, o las amigas, o las hijas de las amigas, o las madres de las amigas.
No es una ciudad grande, tiene sus casi 300.000 habitantes, pero no es el infierno de Buenos Aires.
La idea de Roberto y Damián me parece bien jugada, y me imagino lo que se vendrá. La liga de la decencia, y esos grupos que existen en todas partes.
Melisa está como loca y ya anda marcando catálogos, y buscando cosas por internet. Yo los ayudo pensando en las posibles reformas al lugar, títulos de libros y buena onda.
El bar estaría pegado a la librería, pero no la incluiría. Ámbitos separados. Está cerca del centro, y creo que con el tiempo se irán animando a la cuestión del día.
Cuántas veces soñé con un lugar así. Está bueno verlo a los 42 años. Sí, claro que sí.
Me muero por empezar a ver a las tortas tapadas, a esas de las cuales vos sospechás y nada. Realmente me parece que esto será el efecto mariposa.

Se viene el estallido

(por la tarde)
- ¿Ves? El local está rebueno, y está cerca de la librería. Hasta podríamos hacer una sección de literatura lésbica, gay, queer, qué sé yo! –dijo Roberto dando una pitada al cigarrillo.
- Está muy bueno. Con unos cuantos arreglos quedará perfecto –comentó Melisa.
Yo me puse a recorrerlo, pensando qué se necesita hacer.
- ¿Bar solo?, pregunté
- Por ahora sí, pero pensamos con Damián en un Resto-bar.
-Buena idea, dije.
- Y abierto todo el día.
- Más que buena idea. Habrá que ver quiénes se van animando!
- Mirá, ..., la cuestión es que vengan, si vienen sólo a la noche, abriremos en ese horario para no perder guita, y si da todo el día, todo el día será.
- No me dijeron qué nombre están pensando.
- “La Mariposa”, dijo totalmente excitado Roberto.
- Ay, no, entre este y la librería tendremos un zoológico.
- Andá, que sos loca! Pero te quiero igual!, me dijo abrazándome fuerte.

miércoles, mayo 11, 2005

Salir del armario

Tenía 19 años e Inés tenía apenas tres más. Éramos dos pendejas enamoradas, y nos comíamos el mundo. Ese que quedaba ahí afuera, ese que apuntaba hacia Buenos Aires o bien hacia Rosario. Éramos tan jóvenes y nos enamoramos. Estábamos locas una por la otra. Día y noche, noche y día juntas. Fue mi primera relación con otra mujer, con otra persona. Ella encaró, yo no lo pude creer, y allí estuvimos. Tres años. Al poco tiempo de salir, yo decidí decirle a mi mis viejos lo mío, ya que se había concretizado en algo, no era sólo lesbianismo platónico. Pero lo hice sin consultarlo con ella.
!La que se armó! Ella no quería que todo el mundo supiera que ella era lesbiana. Yo le expliqué que mis viejos sabían que yo era. No le había dado ningún nombre.
No fue fácil, vernos, amarnos y seguir construyendo algo. Pero la pasión era muy fuerte. Y tener pasión en un lugar como Santa Lucía no es muy sano, salvo que estés pensando en irte de ahí.
Lo habíamos planeado. Cuidadosamente. Pero cuando llegó el momento, casi con los boletos de micro en la mano, yo dije: “me quedo”. Inés nunca me lo perdonó. Por eso Amanda insiste con que la dejé ir. Por lo que supe, se fue con el tiempo a Estados Unidos, y allá se casó con un tipo. Me dicen que tiene una hija. Nunca salió del armario, nunca dijo nada.
A mí me echaron de un laburo, pero a escondidas, no.

Primer mes del blog!

Sí, ya ha pasado un mes, y se cumple hoy.
¿Quién me regala una torta?

martes, mayo 10, 2005

En guardia

No sé por qué cada vez que escribo me siento como que estoy a la defensiva, ¿de qué? Una piensa que lo que piensan las otras personas no la afectan, pero se ve que sí. El trabajo es bien subterráneo. Es esto lo que me hace enojar cuando algunas paquis me dicen que las lesbianas nos quejamos y que mitificamos mucho lo del closet, o lo del armario. Es decir no ser visibles, o mejor, el no poder hacernos visible porque peligra el trabajo, te puedan rajar de tu casa, tus amigas y amigos te ignoran o empiezan a decirte o tratarte como una enferma.
Charlamos algo de esto con Melisa. Sobre su familia no habla mucho, aún, y yo no quiero apurarla. Con sus amigas o allegados parece que la tiene clara. Esto de poder ir por la vida y poder decir: mi compañera/o es XX y que esas XX no sean un nombre de hombre (en el caso de las lesbianas), que disfrazaría a la verdadera persona.
No es fácil ir de frente, decir qué sos, en realidad qué sentís y con quién lo sentís. Es todo un proceso. Pero hay momentos que la lesbohomofobia me acecha, y no es bueno. Para nada.

Chapa y pintura

Hoy me corté el pelo. Me queda mucho mejor, y hasta podría decir que me saca algunos años. Fui a “Chez Albert”, y como me encontré con que ahora te dan masajes, y esas cosas, aproveché el paquete completo.
Me siento muy relajada, con ganas de cenar algo rico (no se me ocurre qué puede ser), y la estoy esperando a Melisa, que está por caer de un momento al otro..
Mientras me daban los masajes estuve pensando en toda la tensión que viví estas últimas semanas. Me parecen siglos. Pero sé que me hace muy bien poder estar como estoy, con quien estoy. En el trabajo las cosas van bien, y algunas personas me están recomendado a gente amigas de otras ciudades, al menos más grandes.
Necesitaba hacer este cambio, digo, el pelo. En mí es todo un signo. Me siento como más liberada, sin esa pesadez del cabello largo. Además ya me estaba resultando algo incómodo en la cama (jeje). A Melisa le queda muy bien el pelo como lo tiene, pasándole la mitad de la espalda. Su cara tiene unas facciones especiales que se realzan con ese forma de peinarse que tiene, con esa manera que tiene de recogérselo hacia atrás en rodetes inexistentes. Me gusta, y ¿qué?

El albatros

Ayer, cuando salí de trabajar, en vez de cumplir con mi ritual capuccino me encaminé hacia el laburo de Melisa. Tenía mucho curiosidad de conocerlo.
Ella trabaja en una librería de usados y ocasión que tiene el baudeleriano nombre de “El albatros”; mientras tanto intenta ir consiguiendo trabajos relacionados con el diseño.
El lugar me gustó mucho. Ese aroma de papel y madera. Se puede decir que tiene onda. Los dueños son dos amigos gays de Melisa.
Estaba uno de ellos, que cuando me vio entrar (yo me había quedado mirando unos libros en la vidriera), exclamó: “Es ella. Seguro que es tu novia”. Esa frase me trajo temporariamente recuerdos de una noche que prefiero olvidar.
- Sí, es ella- dijo Melisa viniendo a mi encuentro.
- Hola amor, te presento a Roberto. Roberto te presento a ...
- Encantada, dije.
- Encantada, dijo. Ay sí, soy así, una loca que prefiere hablar en femenino.
Todas nos reíamos un rato, y para mi sorpresa (no sé bien por qué) Roberto comenzó a recitar un poema de Perlongher.

Nos quedamos charlando los tres, tomamos un café, hasta que R. se fue. Nos dejó solas y me puse a mirar qué había de bueno por allí. Cómo estaba armada, es decir, secciones, etc. Me gustan mucho los libros. Me siento que respiro entre ellos.
Melisa parece moverse como pez en el agua también. Entraron dos personas y a ambas les vendió varios títulos. Este era todo un lado suyo que desconocía. Fue como agregar una pieza la rompecabezas.
Estaba muy linda: de jeans, con una camisa tipo leñadora (qué vieja, no? para las referencias), como un pañuelito al cuello de color violeta, y ahh, ese perfume que me vuelve loca: Dune.
- Qué sorpresa el que hayas venido. Ya te estaba por mandar una invitación.
- No seas exagerada. Hace poco que nos conocemos, poco que salimos, poco que nos peleamos, poco que nos reconciliamos. ¿Qué más querés?
- A vos. Todo el tiempo a vos -se acercó y me dio un beso de lengua que me dejó... así.
- ¿Nos vemos esta noche?, le pregunté.
- Sí. Pasa a buscar las cosas por mi casa y voy.
- Te espero. Pero venite comida, no hay nada de nada en la heladera.
- Ok. Así será.

Aprovecho ahora que se está duchando. Escucho el agua caer sobre su cuerpo, el aroma del jabón; un poco del vino y del sahumerio que encendimos y bebimos me está dando ganas de, bueno, ir a ducharme, o directo a la cama. Y no sé.

domingo, mayo 08, 2005

Punky dumpy

Melisa avanza con música de fondo. Así se mueve, así vive. Cuando me avanza puede sonar como aquel helicóptero de “Apocalipsis ahora”, o bien como el tanque que manejaba Donald Sutherland en “El botín de los valientes”. Avances acompañados de música, clásica o hindú. Pero en el aquí y ahora, fue sexo y rockanroll. Explosión de aquello que suena más cercano a su alma. Dejé que hicieran, que me hicieran. Me dejé hacer una red en donde deseo permanecer. Respirar rápido, jadeo, cabalgadura, noche enardecida.

- ¿Algunas vez cogiste escuchando AC/DC?
- Ehh, no.
- ¿Querés probar?, me dijo blandiendo un CD bien adelante de mi cara.
- ¿Probaste con Patti Smith, o Sex Pistols?
- Patti Smith me parece que sí...
- ¿Qué canción?
- Ni idea.
- Hereje.

Y sonó:
“She's got style that woman
Makes me smile that woman
She's got spunk that woman
Funk that woman
She's got speed my lady
Got what I need my babe...”

Y también:

“You ask me 'bout the clothes I wear
And you ask me why I grow my hair
And you ask me why I'm in a band
I dig doin' one night stands
You wanna see me do my thing
All you gotta do is plug me into high
I said high
High voltage rock 'n' roll”

Y creo, que empecé a cerrar varias puertas, a cerrar cierta herida. La música, la saliva, el humo, el sexo húmedo, la grupa invitante, la lengua, el beso, la nuca.
Pude sentirme en el aquí, en tiempo presente. El dibujo del deseo llevado por sus manos, por sus dedos. Los cíclopes cortazarianos, las caníbales de Wittig.
Todo el cuerpo en los cuerpos. El incendio inmemorial de la raza. Las hijas de la labrys, de la sangre bebida en cuencos blancos.
Fuimos brujas, amantes, prisioneras, monjas, esclavas, astrónomas, rockeras, abuelas, adolescentes, fugitivas, tristes y alegres hijas del deseo, mutuo. Encendido con el roce de la duda y la certeza.
Hablamos, amamos, comimos, bebimos, leimos ¿años, horas, minutos?

sábado, mayo 07, 2005

Falling in love

Revelación

Ya volví. Estoy en casa. Nada de viajes. La coraza cedió y soy desnuda, una vez más.

Anoche no sabía lo que quería probar. Hasta dónde llegaba mi locura. Cuando nos encontramos con Elsa, recién allí me di cuenta, de que ella también me lleva casi 20 años. Nos saludamos como dos viejas amigas, cenamos como dos viejas amigas. Esas charlas clásicas de amigas/ ex amantes. Bebimos. Una vez por semana puede hacerlo. Me dijo que sigue tocando el violín. Al menos una vez por mes. Elsa me sonaba como una agenda, y como un eco quebrado de algo que había pasado muchísimo tiempo atrás.
No sé por qué le dije que estaba parando en la misma habitación donde nos habíamos encontrado por primera vez.
- ¿Puedo volver a verla?
No sé por qué dije que sí. Caminar hasta el hotel me resultó muy pesado. El frío, el vino, el ruido, el pasado, el presente.

Sólo puedo decir que fuimos como dos ballenas tratando de llegar muy adentro del océano. Ni tierno. ni dulce, ni salvaje. Nada de nada. Creo que ella fingió. Yo no quise hacerlo.
Nos saludamos como dos damas que deciden (tácitamente) olvidar todo. Yo me duché, me bañé para borrar el crimen que había cometido contra mí misma.
Tomé un café en el bar del hotel. Pedí un remise. Retiro, y aquí estoy.

La desperté muy temprano a Melisa, y le pedí que nos viéramos esta tarde.

viernes, mayo 06, 2005

Living, loving, she’s just a woman

Siempre me gustó Led Zepp. Y este tema viene muy bien para este momento ¿mental?
Estoy en un hotel en una de las avenidas más francesas de la república argentina. Y en el techo se dibujan las luces de los autos, se escuchan las bocinas. Pedí habitación a la calle, así me inunda el mundanal ruido. Es más, pedí la misma habitación en la que hice el amor, por primera vez, con Elsa. ¿La recuerdan?
Las luces van dibujando mapas sonoros que se mezclan con el humo del cigarrillo. Hace un frío de cagarse. Un frío que el chocolate que tomé en La Giralda no pudo alejar.
Como siempre compré unos libros, no puedo dejar de hacerlo cada vez que vengo a Buenos Aires. Y menos en este viaje de ¿transición? ¿de tiro por elevación?, de puros signos de interrogación.
Soy sólo una mujer, perdida en su propia estupidez. Perdiendo la cabeza por una mujer que la pierde por ella, pero mejor no. Ver qué pasa. Cómo arreglamos el cristal que se quebró.
Algo en mi interior hizo crack. Voilá. Aquí estoy, en esta pieza de hotel, en la avenida más francesa de este país. Sola. Esperando que se hagan eso de las 21:30 hs. La llamé a Elsa. Quedamos en vernos en el Café Montserrat. Al menos nos juntamos allí. Después veremos. Después veré.
Frío, humedad, sal en los labios. Garganta seca. Y el viaje continúa. Rosario, Paraná, Córdoba. Escalas del olvido.
Wish you were here, my love.

jueves, mayo 05, 2005

Música incidental

“Bésame, bésame mucho
como si fuera esta noche la última vez...”

“El ojo blindado que me has regalo
me mira mal...”

“Una mujer, una mujer atrás,
una mujer atrás de un vidrio empañado,
pero NO, mejor no hablar de ciertas cosas...”

“A brillar mi amor, vamos a brillar mi amor”

“So kiss me once, and kiss me twice
and kiss me once again,
it’s been a long, long time...”

“Arráncame la vida de un tirón
que el corazón ya te lo he dado...”

Yerra

Es como cuando te queman o te quemás, cuando te hacés un corte muy profundo: quizá la piel se pega, se vuelve a unir, pero queda una marca, una señal para recordarte qué pasó ese día o determinada noche.

¿Por qué yerra? Por que se la hacen (la marca) a un animal acorralado, y es una marca de pertenencia, al menos temporal: hasta que se morfen al bicho.

Marca en el cuerpo, en la voz, en los dedos amarillos por el tabaco. En el esfuerzo que puede resultar tratar de cruzar nuevamente el puente, pero sin la magia de la primera vez.

El dolor desnuda y lo que muestra es lo que seremos cuando haya sólo cenizas: una nada que intentamos vestir, maquillar, reconocer a ciegas en ciegas noches de amor o de alcohol.

La escupida, para arriba, del amor. El odio a una misma en el desamor. La sucia y a veces innecesaria parafernalia de la reconciliación: ¿me perdonás? ¿todavía me querés? ¿no ves que sos la única?.

No. No caímos en eso. Escupimos ácido en las heridas, quizá no las actuales. Más viejas. Las más mías. El sarcasmo de la sabiduría en boca de una niña.

¿Habrá pañales geriátricos mentales?

miércoles, mayo 04, 2005

¿El fin?

Nos encontramos en un bar. Me dijo que como me había escuchado rara, prefería que nos encontráramos en un espacio “neutral”.

Rápidamente me contó qué había sido de su día, que había tenido que preparar como una clase especial sobre diseño web con otras compañeras, que Carlos se había olvidado de ir a pagar la luz y así.
Yo sonreía, la escuchaba detenidamente, como siempre.
- Pero a vos qué te pasa hoy, me preguntó tierna.
- Nada. Pavadas.
- Dale, ¿te puedo ayudar?
(Ya me estás ayudando, y yo no quiero, es como que mi lado oscuro no quiere).
- No. No te preocupes. Es... sólo cansancio.
- No te creo. Se te nota que no es eso.
(Suspiro mío)

- Esta mañana te vi en el bar, estabas con tus compañeras.
- ¿Sí? y ¿ por qué no entraste? o ¿pasaste en taxi?
- No, había salido a caminar, refrescar un poco las ideas, y a comprar puchos y café.
- Y ¿por qué no entraste, mala?, dijo como haciendo pucheros.
- Es que... No sé.
- ...
- No se me dio.
- ¿No se te dio?
- Es que pensé que si entraba te iba a incomodar, o que tus compañeras pensarían que soy tu madre.
- ¿Qué? me dijo fulminándome con la mirada.
- Eso.
- ¿Vos pensaste eso? En vez de pensar que me pondría contenta de ver por allí, de manera inesperada. No pensaste que podría haber sido una alegría para las dos.
- Eh...
- Qué pelotudez. Jamás pensé escuchar de vos esta pelotudez.
- Melisa..., le quise agarrar la mano y me la sacó antes.
- Melisa ¿qué? ¿Dónde cuernos quedo yo? tengo 22 años, pero ya no me hago pis en la cama, laburo y ya tengo edad de poder elegir con quien estar, a quien querer. Y en este caso sos vos, que parecés no quererlo del todo.
- Escuchame no es eso.
- ¿Qué diablos es entonces? ¿De qué tenés miedo? No lo puedo creer, yo agazapada un año, preguntando de vez en cuando por vos, y escuchar esto de ahora. ¿Sabés qué?

Moví de manera negativa la cabeza, sin abrir la boca.

- ¿Sabés cómo te hubiera presentado?... Chicas, ella es ..., mi novia.

Sonreí.
- De qué te sonreís. Así te siento yo, ¿y vos a mí?
- También claro que sí.
- No, creo que no.
- Melisa...

Se paró. Y se dirigió a una mesa cercana. Yo la miraba y no lo podía creer.
Se dijo a una pareja que estaba allí sentada:

- Hola, ¿tiene idea de quién es ella?
Cara de nada de esas personas.
- Mi novia.
- Melisa, por favor, apenas pude articular desde la mesa.

Fue hacia otra mesa:

- Sabe quién es ella?
- No, ¿quién?
- Mi novia.

Volvió como sacada de sí, era la primera vez que la veía así y que veía a otra mujer actuar así, en público.

- ¿Dónde más querés que lo diga para creerme?
- Te creo. Pero salgamos de acá ahora mismo.
- ¿Miedo, vergüenza?
- Por favor Melisa, salgamos.

Ya en la calle la cosa siguió. Y me fue dando de a palos. Me fue sacudiendo duro, muy duro.
Pero tenía razón. Toda la razón del mundo.

- ¿Por qué te negás a ser feliz?
- No... lo... sé, le dije llorando, sentada en el banco de una plaza.

Creo que nunca me sentí tan desnuda ante alguien, creo que cualquier persona me hubiera podido ver hasta los huesos.

- Es que... No sé. ¿Demasiado bueno para ser real?
- Ah, no vengás con esa frase hecha. A mí no. Con eso no me arreglás, no me alcanza.
La miré desolada: “Con qué te alcanza?
- Con vos,..., con vos. ¿No lo entendés? Vos hablando, en silencio, cogiendo, haciendo el amor, cocinando, leyendo, de frente y en el teléfono. Tus manos, tus tetas, tu concha. Tu cabeza, tu inteligencia (de la que ahora dudo), tu fuerza interior, tu historia.
También con tus dudas, pero para eso quiero que las compartas conmigo, aquellas que tengan que ver conmigo. No pienses por mí, ni quieras tener todo bajo control.

Y me abrazó muy fuerte. Hacía tiempo que no lloraba de esa forma. Sigo llorando. Hoy no fui a trabajar, no puedo. Y esto apenas lo puedo escribir.

martes, mayo 03, 2005

Ella en su mundo

A eso del mediodía se me acabaron los cigarrillos y salí a comprar eso, café y unos bombones para pasar la tarde. Como estaba hermoso el día me dije por qué no caminar un rato por el boulevard?
Y hacia allá partí. Iba pensando en nada cuando la ví a Melisa en un bar, estaba con cuatro o cinco chicas más, todas de su edad.
Me quedé detrás de una garita y me puse a observarla. Fue muy raro, pero quise hacerlo, ya que no me animaba a pasar por la ventana del bar y menos de entrar.
Tenía el cabello recogido en una especie de esos rodetes que son poco estables. Se le veía esa nuca que he besado ya tantas veces en tan poco tiempo. Se sonría, la vi tomar un gaseosa light (qué asco!!), y la vi gesticular mucho.
Por momentos todas parecían hablar a la vez, y no dejaban de pasarse papeles. Verla allí, entre sus pares, fue una especie de visión que no esperaba tener, al menos tan pronto. Ese otro mundo, su mundo y sus amistades, sus compañeras, alguna ex amante ( por qué no).
Y el vértigo de la edad. Quizá si entraba en el bar ellas hubieran creido que soy su madre.
No. Me quedé allí un rato y me pegué la vuelta a la oficina. Y debo haber quedado algo tildada porque cuando me llamó para ver si nos veíamos esta noche, le dije que hablábamos más tarde.

lunes, mayo 02, 2005

Breakfast in bed

El insomnio me duró bastante, estuve dando vueltas como hasta las tres de la mañana. Así que cuando una mano, muy suavemente, me sacudió el hombro a eso de las 8:30 no tenía ni media gana de despertarme.
Pero un aroma me llevó a abrir los ojos: café. Y se sentí muy cerca. Fui cayendo en mí y vi que Melisa me había traído el desayuno a la cama.
El corazón me dio un vuelco, ¿cuándo fue la última vez que pasó esto en mi vida? Años luz.
Me senté en la cama y unos labios mezcla de carne y mermelada me besaron, me fueron trayendo a la orilla de la realidad.
Wow. Café, jugo de naranjas (¿de dónde las sacó?), tostadas con mermelada y unos pirulitos de manteca.
- Buen día su señoría!, y volvió a besarme
Por mi parte mi saludo fue una especie de lava saliendo de una cueva. Se río.
- Qué voz tan sensual!
- Es la que tengo, linda.

Me acordé de un tema que cantaban UB40 con la mina de Pretender, creo. Que se llama como el nombre de este post.
Y supe que un lunes puede empezar de otra manera. Y lo más extraño fue que cuando terminamos de desayunar, la bandeja y todo fue a parar, lentamente al piso, y recordé lo que era hacer el amor por la mañana, y mi cuerpo se llenó de otra energía.

Vi que va a la Facultad con sus piercings, perfumada, fresca, con ganas de discutir todo. Me quedé en la cama y fui viendo como se ponía su jean, una remera, un buzo encima. Fui testigo de una de sus mañanas, la primera que compartimos.

Recién lo recordé y uf, me dio un tirón allí mismo. Qué vieja calentona. Ja. Me río de mí misma. ¿Me estoy enamorando? Debe ser que sí porque ya siento el ejército del autoboicot poniéndose en marcha.

Sin sueño

Sé que me estoy arriesgando y apenas puedo escribir despacio para no hacer ruido. Por suerte los teclados de las portátiles son más suaves.
Desde donde estoy puedo ver a Melisa durmiendo, en mi cama. Estoy en el living y dejé entornada la puerta a propósito.
Me gusta verla dormir. En ese momento es como que podés conocer el otro lado de las personas.
Necesitaba fumar un cigarrillo y tomar distancia. Hoy sí se queda. Lo charlamos ayer. Ya se trajo sus cosas de la Facultad y unos impuestos que tiene que pagarle a la madre.
Está aquí y se quedará a dormir porque ambas lo queremos. Suena fácil, pero no lo es tanto.
La veo tan joven, tan fresca. Cargando con toda otra cultura. Sin embargo tiene mucha conciencia del pasado. Se nota que habla mucho con sus padres. La madre estuvo exiliada, cuando volvió al país, la parió.

Los datos que dan todo y no dan nada. Te sitúan, te encuadran la historia y pará de contar.
Ella es tan joven como la democracia, y si nos ponemos a pensar, en estos 22 años ya cargamos muchas muertas y muertos más. Lo que dejó incrustado el sistema del Terror es lo que sigue matando.

Pero yo quería hablar de verla allí, semidesnuda, respirando tranquila. Quería escribir sobre poder juntar estos pedazos de historia que somos, estos cuerpos nuevos y gastados (y allí las edades se mezclan). Y no sé, realmente no sé, por qué me salió lo de la dictadura. Esa marca de años queda, y siempre reaparece. Es inevitable cuando trato con gente joven, por suerte la gran mayoría gente piola.

Ella allí abriendo la puerta de otro mundo para mí. Cierta adrenalina. Juntar lo cuerpos, juntar los fragmentos que somos. Juntar esa mirada con la mía. ¿Es posible mirar juntas? ¿Será posible?

domingo, mayo 01, 2005

Comiendo en lo de Amanda

Qué lindo dormir hasta tarde, y levantarse para ir a comer a otro lugar. NO tener que hacer nada en la casa. Muy bueno para un domingo.
Acabo de llegar de lo de Amanda. Me invitó a comer locro, casero. Excelente, y muy liviano. Ella le pone de todo, pero nunca te cae mal.
Amanda estaba como loca, quería saber T-O-D-O, y que cómo se tenía que enterar por Sara y etc.
Cuando terminé de contarle todo lo que ustedes ya saben, salvo algunos detalles o datos que no he dado por aquí, Amanda se me quedó mirando.

- Mirá. ¿Cuántos años hacen que nos conocemos? ¿Más de 20?
- Y sí, por ahí andamos.
- Es la primera vez que te noto hablar como una “enamorada”.
- ....
- Sí, no te hagás la boluda. Sabés a qué me refiero. Al menos es la primera vez que te escucha hablar así desde la historia con Inés.
- No empecemos...
- No, no empiezo, pero ya sabés qué pienso.
- Sí... que la dejé ir.
- Y más cosas, que ahora no vienen al caso. Y por eso te quiero decir esto, si a esta piba la querés o ves que te estás enamorando o que puede ir en serio, por favor, no la dejés, no la espantés. Tenés esa extraña capacidad de destruir lo bueno que te pasa.
- Ah, gracias, sos una amiga.
- ¿Me equivoco? ¿Qué pasó con Inés? Tu maldito orgullo.
- Cortala que se pudre todo.
- Yo la corto, pero no quiero que te sigas haciendo mierda, y en este caso que la hagas mierda a Melisa. Por poco la vi crecer.
- Otro palo más ¿no?
- No. Lo de la edad es bien relativo. Pero espero que todo ande bien.
- Ay Amandita, para mí la edad no es poca cosa. Melisa me está dando un nuevo aire que respirar, pero es joven, y planea irse a vivir a otro lado cuando se reciba. Puede aparecer otra mujer.
- Basta. Pará. ¿Estás bien con ella?
- Sí. Muy bien, te diría.
- Entonces no pensés tanto en el futuro. Pero ayudalo un poco y que ese poco sea bueno.

Se me acercó y me abrazó muy fuerte.

- ¿Cuando se vuelven a ver?
- Creo que esta noche. Quedé en llamarla.