lunes, noviembre 21, 2005

Como las mareas

Como ellas la vida trae y aleja de nuestras orillas fragmentos de otras vidas que nos competen, fragmentos de naufragios, botellas al mar.
Las mareas son el resultado de la influencia de la luna sobre el agua, sobre lo líquido, sobre aquello que de fluido tenemos las mujeres.
Flujo y reflujo. Marea alta y baja. Conchas, caracolas, algas, corales contribuyen para la construcción de nuestros relojes de arena.
Todo llega, todo se va: Melisa se va a París el domingo próximo; mi “madre” llega en cartas, ya muerta.
Todo alrededor gira de manera vertiginosa. Todo se desploma como un alud y se vuelve a levantar como ese truco de las cámaras yendo para atrás con lo filmado.
Todo lo que sabía de mi vida se desvaneció.
Todo lo que sabía del amor se desvencijó.
Todo lo que parecía bajo control se precipitó por la cuneta.
Todo lo que empezaba a florear floreció en jardín ajeno.

viernes, noviembre 18, 2005

Looking back in anger

Doy asco. No pude dormir y no pude dejar de llorar. Tengo una ojeras terribles y lo ojos como inyectados, me duele el pezón del piercing y no paro de fumar.
Le pedí a Melisa que me dejara sola, es decir que anoche fue a su al depto que compartía en su momento con su amigo Carlos.
Esta mañana me levanté muy temprano y me fui caminando al otro lado de la ciudad, a la casa en donde nací. Allí está , intacta a pesar de los años pasados. No decido qué hacer: si la vendo, si la alquilo. Allí está. ¿Cuánto hace que no entro? ¿Diez años? Los impuestos y papeles los mandan a mi oficina.
Saco la llave y me doy cuenta de que la cerradura es un nidito de araña. Una pajita del suelo me ayuda a limpiarla. La puerta cede al rato, y revolotean algunos pájaros. No quiero saber de qué se trata.
Antes de entrar siento que alguien me saluda desde atrás: Hola ...! conoce mi nombre quien lo hace. Me doy vuelta y es doña Herminia, una vieja vecina.
- Qué grande que estás, nena! ¿A dónde te habías ido?
- A sólo 70 cuadras!
- Ja ja, siempre la misma chistosa. Qué gusto me da verte. ¿Vas a vender?
- Ni idea. Vine para ver que no se esté cayendo abajo.
- No, para nada. Yo que estoy al lado te lo puedo garantir. Hasta el Pepe, mi hijo, (te acordás de él) se pasa de vez en cuando y corta la parra cuando se va en vicio.
- Gracias, dije algo molesta sabiendo que otra gente sí entraba acá.
- Querés que te acompañe, nena?
- No, gracias doña Herminia, cualquier cosa le aviso.
- Bueno, pasate después, si querés.

Por fin silencio. Esto era el Hall, me digo, lo recuerdo bien, si bien ahora está vacío; y las dos piezas que lo flanqueaban. Trato de pasar al primer patio. Imposible. Una mata de plantas, lo que intuyo una selva, no me deja pasar.
Debo agarrar por lo que fuera el comedor grande. La araña de cien caireles aún cuelga allí, medio desvencijada.
No puedo, no puedo seguir adelante. Es una especie de tunel del tiempo. Vuelvo sobre mis pasos, y salgo corriendo. Cierro la puerta con cuidado, y cuando me doy vuelta, un grandote con olor a transpiración casi se choca conmigo.
- Hola piba, qué “ashé”. La vieja que dijo que estabas acá. Yo no me lo podía creer. La princesita de la cuadra...
- Hola Pepe. Tengo que irme. Ya nos veremos, seguro.
- ¿Vas a vender?
- Chau!

Caminé y caminé y caminé. En el morral tengo el sobre que aún no abrí. La llamé a Ofelia y le dije que me tomo unos días y que sólo me avise cosas muy urgentes. Mientras andaba disparada por la ciudad me crucé con Melisa que iba a comprar unas cosas a un super. Me abrazo fuerte y me dijo que no le gustaba mi cara, que me notaba pálida.
- Si querés después voy y te hago de comer.
- Gracias amor, pero estoy bien. Quizá esta noche. Sí, pasá esta noche.

jueves, noviembre 17, 2005

Shock familiar

Necesito escribirlo para poder comprenderlo un poco más. Para poder comprenderlo, a secas. Esta mañana se apareció una mujer en la oficina y era raro porque no tenía ninguna cita, y cuando la tengo es porque antes la pauté por teléfono. Me dijo que me recomendaba un abogado conocido que estaba conforme con mis servicios. En efecto, yo le había armado un par de eventos.
Esta mujer comenzó a hablar muy pausadamente, mirándome fijo a los ojos. Yo no podía sostenerle la mirada porque me hacía recordar la de alguien, que no lograba situar en mi memoria.
Llegó el momento de darme su nombre y su apellido, este último resultó ser el mismo que el mío, ahí sí que la miré, y antes de preguntarle nada me dijo: es el apellido de mi madre.
Juro, juro que es la primera vez que me corre tal sensación de frío, de electricidad por la columna. Esa mirada, esa mirada también la puedo reconocer un poco en mí, pero en ella ¿era posible? Me quedé muda mirándola, y ella habló: sí, es lo que estás pensando o lo que no podés pensar ni articular. Si te digo que soy tu media hermana ¿me creés?
Pude haberle dicho que no, pero esa mirada, ciertos gestos. Era muy chica cuando mi madre me dejó a cargo de mi abuela. Me había tenido sola, era madre soltera, hasta que conoció a un “buen tipo” que le dijo “me caso con vos si es que te “deshacés de esta piba”, yo llegué a escuchar eso.... ¿hace 30 años?
- No estaba muy segura de venir, continuó. Pero debía hacerlo. Hace un par de meses mamá murió y entre sus cosas había varias cartas para vos, y además te dejó una...
- Basta, le dije, demasiada información para apenas media hora y 40 años de vida. Y me desarmé y me largué a llorar. Hasta Ofelia, mi asistente, entró rápido y se fue a buscarme agua.
- Debería haberte llamado, pero sospeché que cortarías, no sé, me dijo.
- Está bien, pero te pido que te vayas, por favor.
- Okey. Aquí te dejo este paquetito. Allí está mi teléfono y mi celular. Pienso quedarme unos días acá, pero no te quiero molestar.
- Y el hijo de puta está vivo? le descargué.
- No, el murió ya hace unos años.
- Gracias por este... no pude seguir... ojos nublados (como ahora que escribo desde casa).

Se llama Luisa. Y me trajo este paquetito que aún no he abierto. No puedo... tengo removida el alma, es mucho, demasiado.

miércoles, noviembre 16, 2005

Frescura II

Vuelvo a confirmar que me gusta verla desnuda a M. Me gusta recorrer su cuerpo de la cabeza a los pies. Me gusta verla fresca, salida de la ducha, antes o después de hacer el amor, y venir a mi y abrazarme.
Me gusta la forma que tiene de sonreir, de mirarme irònicamente y luego largar la carcajada y hacerme rabiar un poco.
Me gusta su frescura, su locura cuando me busca, cuando me escabullo y ella vuelve a mí. Me gusta que estemos refrescando lo nuestro. Amor de bambula y de bicicletas al viento.

Frescura

Me he dado cuenta que hay muchas chicas jóvenes que aún usan un look medio hippy: camisolas hindúes, polleras largas, bolsos tipo yica. Me encanta verlas andar por la calle dándole fuerte a sus bicicletas, con su cabello largo (casi siempre) y húmedo (temprano a la mañana se las puede ver así). Me dan una sensación de frescura, de animalistas que se comen el mundo, que lo re-arman a su manera.
También se pueden ser, pero más a la tarde, las chicas onda más dark o gothic. O bien aquellas con vestidos medio largos, entre hindúes y no sé qué otra tela... elllas andan vaporosas... Es lo que hay en Santa Lucía.
Me gusta mirarlas, observarlas. Me devuelven cierta luz, cierta cosa de no “armadura” que me parece que empecé a calzar no hace muchos años, pero que se me colgó por alguna grieta existencial.

lunes, noviembre 14, 2005

Amores a distancia

Estábamos despertándonos esta mañana cuando sonó el timbre. Nos miramos y decidimos no atender. Pero la insistencia era mucha.
- ¿quién es?, pregunté por el portero.
- Sara!!, casi gritaron.
- Pasá.
Es la hija de Amanda. Le avisé a Meli para que si quería se levantara. Para Sara fue una sorpresa encontrarla a M. acá, se alegró mucho, y M. la puso al tanto de su venida mientras yo preparaba unos mates.
La razón por esta visita tempranera, es que la niña se ha enamorado: vía chat y de una chica chilena. Casi me caigo de espaldas. Cómo ha crecido esta chica, me dije.
Cuando le pregunté cómo se pudo enamorar de alguien vía chat, las miradas de ella y la de Melisa fueron fulminantes, me hicieron sentir una especie de animal prehistórico.
- Qué preguntás eso, me dijo M., si vos me has comentado que te enamoraste por cartas, sin conocer a la persona.
- Bueno, está bien, no me maten.
Ambas se me tiraron encima para abrazarme, y me hicieron sentir toda la edad junta.
La cuestión es que Carmen (la chilena) tiene 10 años más que Sara (15), y que en las vacaciones quiere venir a conocerla personalmente. Sara está, hablando mal y pronto, cagada en las patas.
La piba tiene un blog (no le pude sacar el dato) y cuando ella dijo esa palabra me corrió un frío por la espalda, sobre todo por el comentario de M.:
- Qué cool, un blog. Yo quiero empezar uno, pero soy demasiado vaga para eso.
- Sí, es muy cool, dijo Sara. Hay algunos muy buenos, de todos los países. Si querés podemos empezar uno juntas para ver qué onda.
- Dale, dijo muy entusiasmada Melisa.
- Vos te enganchás, tía? me preguntó Sara.
- No sé, puede ser. Cuando empiecen me avisan, y vemos.
- Dale, amor, no seas aburrida.
- Me cachindié, dije, no soy aburrida. No tengo mucho tiempo, mentí mal.
- Ufa, dijeron las dos riéndose en mi propia cara de mí.

Forcé la vuelta al tema principal. Le pregunté que haría con su chica, y nos dijo que tenía miedo, que no sabía, pero que la otra piba le gustaba: ella y por dentro. Nos mostró una foto impresa en láser. Linda piba. Escribe, pinta, le interesan cosas importantes.
- Y para qué viniste, Sara, en qué querés que te ayude.
- No sé, tía, quizá vos me podías decir cómo es, qué puedo esperar de todo esto.

Me quedé en silencio, y hasta Melisa que estaba tan cómplice de mi ahijada, de golpe se quedó en silencio también y me miró profundo.
Quedamos en ir charlando esto, en volver a encontrarnos, en ver alguna peli. Yo pensé en “Cuando cae la noche”, pero no sé. La piba no anda buscando técnicas: habla del amor a través del cuerpo.

¿Psicodélica?

No sé qué tomó Gabriela, pero me gustó mucho esta visión que tuvo. Jamás me pasó, pero me gustaría.
Quizá el sábado Melisa fue algo así: una diosa que me incendió.

domingo, noviembre 13, 2005

Melisa te da sorpresas, sorpresas te da Melisa

Me disponía a acostarme el sábado a la madrugada cuando sonó el teléfono. Atendí y nada, silencio del otro lado. Corté y al rato lo mismo. Ni un ruido, nada.
A la media hora me sobresalté en la cama (estaba leyendo) porque sentí ruidos en la puerta de entrada. Armada sólo con mi “valentía” me mandé para adelante. ¿Quién es? le grité a esa sombra que apenas se movía, y que respondió entre asustada y riéndose: Yo.
- ¿Vos? Imposible, y me choqué el pie desnudo contra una mesita, y mandé al cuerno una lámpara que llegó a encenderse e iluminar el cansado pero travieso rostro de Melisa. Sí, allí estaba ella, casi llegada de París, de Ezeiza.
- Hola!, me dijo moviendo su mano, y dejando una valija y una mochila en el piso.
Yo me senté porque casi me desmayo del susto, de la sorpresa. Ella vino hacia mí como nunca, como hacía tiempo.
- Quiero ver el piercing, me dijo.
-No, no, y la aparté bajándome la camisola. Estás loca sabés?
- Por vos, por París y por la concha de la lora. Sí, muy loca. Y me volvía a besar, nos enredábamos largo en el abrazo.

Desde ese momento no hemos dejado de hablar, de hacer el amor, de jugar con la gata, de tomar mates, y de ver cómo está el París que dejó atrás por dos semanas.
- Dentro de 16 días volvemos a clase. Casi sin pensarlo saqué el pasaje... qué me iba a quedar haciendo allá??

Me acribilló a preguntas sobre mis días, sobre mi laburo, sobre mi affair con la lectora; ella me va contando sus días, aquellos días de silencio, su relación con una compañera de allá.

Puedo escribir ahora porque se fue a encontrar con el padre. A la madre quizá la llame mañana. Yo me estoy reponiendo: cuerpo, alma, mente.

viernes, noviembre 11, 2005

Cena informal, post-cena infernal

Anoche fue a cenar con los chicos de La Mariposa. Comimos en el local, a puertas cerradas, ya que continúa clausurado.
Yo no era la única comensal, estaban dos muchachos más, y esa mujer Dora, de la otra vez, y que ya me había dejado un mensaje en el contestador.
La cuestión es que la cena, preparada por Roberto, estuvo deliciosa, el vino mejor, la charla interesante, hasta que llegó el momento de irnos pa’ las casas.
Dora insistió en llevarme en el auto, y como andaba bastante cansada y era un poco tarde, acepté. Qué mal que hice. La tipa, a las 15 cuadras más o menos detuvo el auto y se me tiró encima. HO-RRI-BLE. Yo me la sacaba de encima y la tipa volvía. No entendía razones. Por suerte pude manotear la manija para abrir el auto y salí despedida.
Me gritó de todo y me siguió como dos cuadras. Yo estaba en el medio de la nada, medio borracha y con mucha pero mucha bronca. Caminé como media hora y como vi que estaba cerca de mi oficina aquí pasé la noche.
La mina me llamó temprano para pedirme disculpas, que se había pasado con el vino y qué sé yo. Yo la mandé muy respetuosamente a la mierda.

jueves, noviembre 10, 2005

Me comí toda la noche

Me comí toda la noche, la bebí hasta el fondo; bajé estrellas y las conté. Me aburrí de tanto astro vacío, de tanto vacío sin vos(z).
Fumé toda la noche, y las volutas se fueron transformando en nubes, nubes que trajeron lluvia, lluvia que trajo tus lágrimas, lágrimas que besé y bebí hasta el hartazgo.
Me comí toda la noche hasta que llamaste. Estaba leyendo y eran las cinco de la mañana. El corazón casi se me para: un llamado a esa hora. Cuando levanté el tubo sentí un suspiro, profundo y esta pregunta: ¿Estabas dormida? No. El insomnio me come, te dije... pero y vos... te pasó algo? Quiero volverme, dijiste. No aguanto esta locura, los incendios, la intolerancia.
- Pero amor, te falta tan poco... sólo un mes más...
- No creo poder hacer nada si todo sigue así. En la escuela están planificando un paro.
- ¿En qué te puedo ayudar, Meli?
- ¿Me amás? ?Aún me amás?
- Sí mi muchacha, sí.
- ¿Lo decís por decir?
- No, vos sabés muy bien que no.
- Moría por escucharte, por sentirte del otro lado. La soledad mata.
- ¿Soledad?
- Sí, soledad. Que curta con alguien no quiere decir que esté realmente acompañada.
- Claro, sí.
- ¿Vos estás “muy” con alguien?
- No, pero tiene capacidad para moverme cosas... Ya sabés como soy... tengo mis debilidades.
- ¿La lectora?, me preguntaste con un dejo de ¿celos?
- Sí, ella.
- Es interesante, no hay dudas al respecto.
- ¿Qué vas hacer entonces?
- No lo sé. Veré qué pasa en los próximos días. Al menos hasta el lunes. Se me acaban las monedas. Te amo. Te extraño, te....tutututututu.....
- Yo también.

Más sobre el amor sin remedio

Ayer quería escribir otra cosa cuando empecé con lo de canción de Mecano, pero la realidad se me imponía.
Fui dejando mis ganas de escribir para más tarde, y bueno, aquí estoy, a la hora de las brujas, sola, con Natalie Barney en mis pies, y un cigarrillo humeando el ambiente.
Quería escribir de la fuerza que emanan dos mujeres juntas, dos mujeres que se aman. Sé, y lo sé muy bien, que no somos santas, no somos las buenas de las películas por ser lesbianas, que podemos ser violentas con nuestras parejas, y que es muy difícil llegar a reconocer la violencia doméstica entre mujeres, pero más allá de ese lado de la realidad, de las posibles realidades cotidianas, si das con una mujer en que la violencia no exista, con la que puedas entablar otro tipo de relación, lo mágico sucede. Y sólo puedo llamarlo, mágico. Quizá no es la palabra, pero es la que a mí me sale. Mágico y salvaje. Mágico, salvaje y terrenal.
Miro la voluta de humo y me hace llegar bien lejos, me lleva a la zona de los recuerdos, de mi juventud, de mis locuras. Veo los rostros de las mujeres que amé, de aquellas que verdaderamente me amaron; veo a mis primeros amores, platónicos of course; siento de nuevo el gusto del primer beso, la primera caricia. Zona peligrosa la del recuerdo: allí estamos como desnudas, vulnerables: allí están todas nuestras amantes y pueden con nosotras.
El amor sin remedio que remedió nuestras vidas, nuestras horas. La pasión que curó heridas, que abrió otras. El remedio del amor pasión en la lengua de aquella que supo hacer danza en tu sexo seco húmedo, cueva de placer, cueva de nacimiento.

miércoles, noviembre 09, 2005

Puros fachos por allí

Siempre me gustó canción “Mujer contra mujer”, tanto en la versión española como en la argentina. Siempre sentí que hay una fuerza especial cuando dos mujeres están juntas, amándose, creando mundos a partir de ellas sus sueños, sus deseos, sus pasiones, y que el resto no debe interesar para nada.
Pero lamentablemente no es así. Existe la homofobia, la externa y la internalizada; existencia la intolerancia que produce actos discriminatorios.
Cuento esto porque ayer a una amiga, maestra, la suspendieron cuando se “supo” que es lesbiana, y por otro lado, a los chicos de La Mariposa le clausuraron el negocio, y ellos sospechan que tiene que ver con denuncias hechas por un par de chupacirios.
Todo esto me entristece, me enoja, me subleva.

martes, noviembre 08, 2005

No hay remedio para el deseo

Eso es todo lo que puedo decir. No hay remedio. No hay remedio para el deseo. No hay posibilidad de retorno para la locura de besar sus labios, sus senos; de oirla leer un poema y enloquecerme.
Eso es todo lo que puedo decir en mi defensa, pero como ya se sabe, todo lo que digo será usado en mi contra. Pero como ya perdí el juicio, mucho no me preocupo.
Ella, Andrea, es una especie de grano de pimienta, creo que ya lo dije. Y me sacude y me quema. Cuando ayer la llamé me pidió por favor que nos viéramos, y así quedamos. Yo fui a su depto después de comer con Sara.
Yo hubiera preferido un lugar neutro, pero fue allí. La piba está en su búsqueda personal, y también se deja guiar por su deseo.
La cuestión es que dejó a su chico, no por mí (toda una suerte para después no sufrir más reclamos inncesarios) sino porque quiere ver cómo se siente lejos de él, y estando con mujeres... Ese plural me incluye, pero no quise preguntar si ese plural es pensando en el futuro, o si ya tuvo otra experiencia en estos días, con otra mujer.
No digo que no me interese, pero tampoco me quita el sueño. Un poco de pasión por la pasión misma viene bien. Pero hay algo alllí... No. Mejor paro aquí antes de darme manija. Antes de engancharme mal o engancharme.
¿Melisa? No sé. Creo que si algo puede quedar es una amistad. Lo siento así, y sospecho que ella también. Sigue con esa persona que conoció, no me dice cómo sigue, pero en sus comentarios, cada dos por tres la nombra. ¿Me duele? Sí, un poco, pero no tengo derechos a hacer reclamos. Ella tampoco los hace. Creo que en eso hemos crecido. Sin embargo y más allá de todo, siento que la amo.
A veces me quedo con la mirada perdida por allí y recuerdo cómo la conocí, cómo vine a descubrir que yo le gustaba desde hacía un tiempo; recuerdo nuestros primeros encuentros entre culinarios y amorosos. Recuerdo la pasión, esa pasión, su libertad de movimiento, su celo de perra en celo. Es hermosa, y peligrosa, y dulce, y mierda, cómo la extraño.
¿Debo confesarme? Está bien, acá va: la amo. La amo con cada poro de mi cuerpo, con cada célula, con cada pensamiento. ¿Por qué no estoy en París con ella? ¿Por qué no vuelo hacia ella? Porque sería arruinar el gran paisaje del amor. Porque sería romper un pacto que hicimos, darnos tiempo, ver qué pasa, qué queremos de nuestras vidas y qué quiere una de la otra o con la otra.
No, no hay remedio para el deseo, y menos para el amor, salvo tirarse de cabeza en él, desnucarse en él, hundirse.
El piercing es para ella, ese dolor es para ella; esto que queda de mí en brazos y lengua de otra es para ella. Mi diosa, mi estrella.

lunes, noviembre 07, 2005

Voces en el contestador

Cuando llegué el sábado el contestador parecía un arbolito de navidad lleno de luces. Me encontré con dos mensajes de Dolores medio desesperada; un mensaje de Dora invitándome a cenar, otro mensaje de Sara, mi ahijada, y dos mensajes de Andrea, la lectora: en uno decía que se había peleado con su novio, y el otro que quería verme; había cinco más relacionados con cuestiones laborales.
Para mí seguí siendo extraño el tener que dejar grabado el mensaje, dirigirse a una máquina. Es que casi casi no puedo pensar en la persona a la que se lo dejo. En fin, este no es un tema muy interesante, salvo para las personas interesadas en fobias ajenas.
A Dolores ni pienso llamarla. Más lejos estemos una de la otra, mejor. A Dora le mandaré un mail, y keep it cool. A Sarita la veré esta noche, y a Andrea... esa chica me sacude por todas partes. Quiero devolverle el llamado, pero nada más.

domingo, noviembre 06, 2005

Sin compu, de vacaciones

Pasé unos días en Córdoba, descansando un poco, desesperando un poco por los acontecimientos en París. Hablamos una vez por teléfono con Melisa y ella está bien, pero asustada. Seguimos en contacto por mail para reconfirmar esto.

Yo aproveché a dejar la compu en el técnico: desde que la había comprado no la habíua hecho revisar. La dejé y eso fue descansar un poco también. Ir a escribir a un cyber no me da.
Llegué anoche, renovada podría decir, pero mañana es lunes y ya sabemos... un nuevo comenzar.

domingo, octubre 23, 2005

Dulce borrachera

Ahh sí, anoche el vino tinto, el red red wine, me hizo sentir un poco mejor, más libre, en realidad, más relajada.
Cómo me gusta observar el color del vino en la copa, olerlo, dejar que entre en mí ese fuego sagrado; dejar que me limpie, que me lleve de la mano a sus viñas metafísicas.
Comí con Roberto, su nuevo novio, otro amigo de ellos, y Dora, una economista cordobesa, amiga de Roberto.
La cena (salmón rosado con tofu, hecho a la plancha, con algo de especias) estuvo excelente, la charla llegó a momentos ásperos en una noche previa a las elecciones en nuestro país. Por eso mismo, el resto-bar cerró hacia la medianoche por la “veda”, pero nosotros nos quedamos un poco más allí adentro, escondidos.
Cuando salí el aire fresco y el silencio de la ciudad invitaban a caminar un rato, pero Dora insistió en llevarme hasta mi casa. Me contó que tiene dos hijas viviendo en España, que una de ellas también es lesbiana, y que es fotógrafa. La otra, cito: “La otra debe haber salido al padre: se casó, tiene tres hijos bautizados y limpitos, y lo peor un marido neofranquista”.
Así nos dejamos, prometiéndonos una llamada de teléfono, y volver a cenar con los muchachos.
Me conecté un rato, ya que no tenía sueño, y me encontré con Melisa en el chat, raro por la hora allá. Según me dijo estaba preparando un trabajo para la escuela de Diseño.
Me preguntó cómo andaba y le dije la verdad: “Alone, alive and kicking”.

sábado, octubre 22, 2005

Testiga de mí misma

Esta molestia, este latido en mi pecho izquierdo, este piercing intenta cicatrizar sin dejarme olvidar la locura que cometí, y hace que vuelva a mí a cada rato.
No está mal esto de estar atenta a aquello que pasa tan cerca de mi, en mi propio cuerpo, y por decisión propia.
Desde aquí puedo ver cómo se largó a llover, y puedo ver que llueve adentro de mí. Estoy disfrutando de mi soledad, y de la compañía que puedo tener: la gata; ayer pasó un rato Andrea (la Lectora) para devolverme un libro; Amanda que quería saber cómo es eso del piercing. Ya bastante sociales tengo que hacer por el trabajo.
A los chicos de “La Mariposa” les prometí ir a cenar allí. Toda una semana sin andar por el barrio. Parecen que ya consiguieron a quien reemplace a Melisa hasta que ella vuelva, ergo reemplazarme a mí que me había hecho cargo por una cuestión de “spleen et ideal”.
Un viento dulce se levanta en esta siesta, y aleja al monstruoso viento norte. Ayer no podía ni andar, me sentía pesada, acalorada, cansada. Un asco. Y tenía el pecho re hinchado. Así que acá estoy con suero para limpiar, jabón neutro, y gasas, y mienstras puedo nada sobre él.
La gata me llama, tiene hambre. Yo también. Todavía no almorzamos.

jueves, octubre 20, 2005

Me hice un piercing

Así de simple, y así de complicado, y doloroso... No me quiero imaginar todo lo que sintió Melisa cuando se fue haciendo los suyos.
Este es mi primero, y creo que el último. Me lo hice en Rosario, a donde fui un poco por trabajo, y pata encontrarme con una amigas.
La idea del piercing me venía desde hace ya como unos cuatro días atrás. Una especie de autoflagelación, si se quiere.
Me lo hice en... el pezón izquierdo, y debo tener miles, pero miles de cuidados. Realmente no sentí casi nada cuando me lo fueron haciendo. Me hice colocar lo que se llama un “circular barbell”, con puntas cónicas.
Pero desde hace ya un rato sí que estoy siendo molestias y no es para nada placentero, al menos para mí.
Pensar que cuando la conocí a Meli yo me decía que ni loca me haría uno. Pues bien, aquí estoy, cambiando de idea, pero más pensando en dejarme una marca del tiempo por el que estoy pasando.
Imagínense, y depende de cómo venga la cosa, llevará entre 6 y nueve meses que cicatrice bien. Es decir que nadie debe ni lamer, ni chupar ni morder mi pezón por ese tiempo. Quizá sea menos me dijo la chica que me lo hizo.
Lo miro mientras escribo esto y no lo puedo creer, casi tengo que andar como Eva vino al mundo!!! no aguanto nada encima... uff... deberé andar sin corpiño... je. Será todo un desafío para alguien tan recatada como yo... De verdad... no estoy acostumbrada a salir sin sostén.
Es raro, es dolor, sí, una molestia que me hace picar por momentos... pero a la vez tiene algo de excitante. No sé.

miércoles, octubre 19, 2005

Recuerdo del primer post

Todavía puedo verme nerviosa, frente a la máquina, y con un termo y mate a mi lado. Buscar el nombre, intentar comprender cómo se armaba el blog, y después de todo eso postear.
Este fue mi primer post, como se ve, nadie le copia ni a una telenovela ni a una serie. Sólo intentaba decirme en mis propias palabras, más o menos.
Recuerdo que temblaba, como si estuviera haciendo una travesura. Uy! yo allí, mi vida, mis palabras; las vivencias cotidianas, los amores, la locura, los gustos, la cocina.
El 11 de octubre se cumplieron 6 meses de esta escritura que tuvo su continuidad y sus blancos; sus estertores y silenciosos.
Hoy vuelvo a temblar, como una niña, cuando escribo esto. Vuelvo a temblar porque esta travesura también me la merezco: seguir diciéndome, hacer guiños y regalar paisajes acuarelados.
Me gustan los helados de chocolate y tiramisú.
Me gusta la poesía.
Me gusta salir a caminar por la orilla del río o del mar.
Me gusta el color azul y el verde musgo.
Me gusta la música: rock, jazz, blues.
Me gusta leer.
Saborear un buen plato de comida.
Me gusta cocinar y agasajear a mis amistades.
Me gusta amar y que me amen.
Me gusta jugar a las cartas, al ajedrez.
Me gusta escribir este blog.
Me gustan los días de lluvia.
Me gustas tú, vos.

martes, octubre 18, 2005

Decidí dejar la librería

Hoy les avisé a los chicos que dejo la librería. Le avisé para que busquen a alguien, ya que desde el lunes no quiero estar aquí. Prefiero volver a ser una clienta, una simple clienta.
Quiero alejarme un poco del círculo de Melisa, quiero alejarme de la baba de ese círculo (pienso en un tema de Fito Páez).
Quiero alejarme de mí misma, de la lectora. Darme un “break”, y volver a mis cosas. Quizá repensar esto de escribir un blog, qué contar y qué no.
Deseo aquietar el deseo y que el deseo termine de consumirme, pero sola. Sé que no es fácil. Sé que me merezco ese descanso mental.
Encontrar las palabras para referirme, para decirme en total libertad ha sido un desafío constante desde el primer post de este blog.
Dejar la librería me permitirá dedicarme a mi trabajo y a tener más tiempo para mí, y mis cosas. “Me myself I” me digo. No egoísmo, sino vuelta al ser, a ese punto de contacto con lo que soy en realidad.

Mail de Melisa

“Querida ...:
Es raro comenzar un mail como una carta, pero siento, en este momento, que es el formato que más le conviene a mis sentimientos.
Te preguntarás de qué hablo. Puedo imaginarme tu mirada, fija en mí, deseando saberlo todo. No creo que no sepas del todo sobre lo que escribiré.
Mis silencios... creo que conocés muy bien mis silencios. Y bueno, no es fácil. Hubiera deseado que estuvieras aquí, así lo charlamos, así lo pensamos: cada una en su lugar viviendo cómo puede.
Decir conocí a alguien no alcanza. Pero quería hacertelo saber.
Por el mail que me mandaste ayer, sospecho que te está pasando algo similar.
(...) Lo que pido es que no nos lastimemos con detalles. Lo digo por mí, que quiero saber todo, y porqué. Hoy sé que no podría darte mis por qué.
(...)

te amo de esta forma extraña y loca. Sé que me amás.

Meli.

lunes, octubre 17, 2005

Despierta

Me duele todo el cuerpo, lo que exista del alma, la cabeza. Estoy despierta, pero de esa forma que resulta cuando estuviste despierta toda la noche... noche en blanco... tirada en la cama revuelta, pensando ¿pensando? en nada. Un vestgio de aromas mezclados en las sábanas, en la boca, en los dedos. Los poros ahogados en su/mi aroma.
Estar despierta y doliendo. Mate en la mate, jaque mate en la mente. No apareció por aquí, la librería. Y me deja más despierta. Un abismo de insonmio, un estanque de dudas, un remolino de recuerdos.
Despierta. Más que despierta, alerta. Inútil despojo de mujer en esta mañana, gris.

domingo, octubre 16, 2005

Cuerpos en pugna

Creo que nunca me había; seguro que nunca me había pasado con una mujer hétero o que venía de todo una vida de estar con hombres.
Tuvimos que encontrarnos. Tuvimos que estar juntas, tuvimos que coger, que hacer el amor, que llorar y gritarnos y susurrarnos.
Tuvimos que estar allí, juntas, porque hacia la tarde, a ambas, todo esto se nos fue haciendo insoportable.
Tuvimos que estar para poder “comprender” lo que no podemos comprender, ni poner nombre. Es raro como algunas cosas, que ya son conocidas, no pueden ser nombradas, porque los nombres tradicionales ya no las dicen del todo.
¿Amantazgo? no. ¿Trampa? no. ¿Calentura? no. ¿Encaprichamiento? no.
Explotamos, volamos; nos deshicimos juntas.
Leche de madre selva en la cueva del gozo. La literatura, no puede con esto.

Un tranvía llamado deseo

Andrea me llamó muy temprano, susurrando en el teléfono. Necesitaba hablarme de manera urgente. Me asusté un poco, así que quedamos en encontrarnos en un bar cerca del río que está abierto los domingos.
Cuando llegué ella ya estaba, y le noté los ojos colorados. Me pidió disculpas por despertarme así, pero quería hablar conmigo, ya que yo estaba “presente” en esta historia.
Resumo: anoche salió con su chico, la pasaron bien, al llegar a su departamento se fueron poniendo “románticos” (sus palabras), y cuando llegó el momento de concretar, ella no pudo.
“No podía, de ninguna manera. Fue como que no soportara su cuerpo, la forma en que se me acercaba”.
Le pregunté si esta era la primera vez que volvían a estar “juntos” desde nuestro primer “encuentro”. Me dijo que sí.
“Eso quiere decir algo?” me preguntó. ¿Qué podía decirle?
“Para serte franca, es la primera vez que una mujer hetero con la que he estado me cuenta qué le pasó cuando intentó volver a acostarse con su compañero. Así que no sé si pasa siempre o no”. Y continué: “Lo que sí noté es que vos sos muy lésbica en tu entregarte, y eso no tiene que ver con “ser mujer” y con ese remanido “qué mejor que una mujer que conoce lo que la otra quiere o necesita”. Frase tan pero tan estúpida. Hay mujeres hetero que lo siguen siendo en la cama cuando están con una mujer.
Continué: “Vos me vibraste muy lésbica, quizá lo único que te faltaba era probar ese lado de tu sexualidad para que despertara”.
- Pero a él lo quiero, dijo moqueando un poco.
- Nadie dice que no lo quieras o que lo tengas que dejar de querer.
- Pero ¿y el deseo?
- ...
- No, no me mires así, con aire inocente. Fue terrible, en cierta forma, porque cuando él se me acercaba, yo me sentía molesta, y cerraba los ojos.... y mierda, aparecías vos, sonriendo, acariciándome.
- ...
- Pedazo de cínica, no podés quedarte callada. Hablame.
- Qué querés que te diga: esto también es una revelación para mí.
- ¿Revelación? No podés dejar de ser literaria por un momento.
- No, no puedo porque no estoy siendo literaria, te estoy siendo sincera, y si debería ser más prosaica, me estarías forzando a decirte: piba, de ahora en más, vas a buscar estar más con mujeres, hasta que te la banques y dejes de salir con muchachos. O bien veas tu bisexualidad y veas cómo vivís con ella.
- Basura, me gritó.
- Si esa es tu respuesta al haberme forzado a ser prosaica... esta es la mía: “hasta nunca”.
- Nooo... no quise decir...
- Lo dijiste. Ya me tengo que ir. Me levanté y me fui.

Desde hace rato que el teléfono suena y graba sus mensajes. Odio, pero odio tener que bancarme las crisis ajenas. Odio que me culpen por haber sido “esa nueva experiencia”. Y mierda, me odio, por desearla tanto como la estoy deseando ahora.

sábado, octubre 15, 2005

La soledad

No es mala compañera... da para disfrutarla muchísimo. Da para acomodar la casa, los libros, borrar e-mails, jugar mas tiempo con la gata, masturbarse; hablar por teléfono con una amiga, chatear con tu “pareja”; despejar las dudas de una amante.
Da para sentarse a tomar mate debajo del ombú imaginario de la pampa; ayudar a una hormiga a cargar una hoja; hacer una torta de chocolate o depilarase las gambas, si es que no sos tan machona o butch o tomboy.
La soledad tiene sonidos propios, canciones propias. Música incidental de la vida.
La soledad viene acompañada de rostros y cuerpos que amamos, que deseamos. Números en agendas enmohecidas.
La soledad tiene el rebrillo de los piercings de Melisa, el color de los ojos de Andrea; el gusto de la mermelada de mi abuela.
Por la soledad, salud!

jueves, octubre 13, 2005

De estelas y mareas (post nro. 150)

No, no tengo la laptop al lado de la cama, pero sí me quedé levantada este rato, después que ella se fue.
Esta vez los cuerpos pudieron más. Y la movida salió de ella. En realidad iba a pasar por mi casa para prestarme un libro, charlar un rato y seguir su rumbo. Pero la charla se puso amena, y más amena, y casi sin que me diera cuenta, la tenía muy cerca de mí en el sofá.
Andrea tiene una fuerza muy especial, que no logró aprehender. Es ese grano de pimienta que dije el otro día, moviéndose y gesticulando mientras habla.
La cuestión es que se fue, me dejó el libro prometido, y me dejó con ganas de más: más pan, más torta, más vino. Un picnic al aire libre de su cuerpo. Pero siempre huelo tormentas. Hmmm, no sé.

miércoles, octubre 12, 2005

Las sombras de las miradas

Anoche estuve charlando largo y sereno con mi amiga del alma Amanda. Hablamos de nuestras juventudes, de la militancia, de cuando estábamos conectadas con nuestro lado más artístico (ella solía hacer danzas, y más tarde se dedicó a la fotografía).
Charlamos sobre sus dudas respecto a Sara, su hija. A ella le parece que tiene más onda lésbica que hétero. “Si llega a ser así, la madrina se hará cargo”, me dijo. Yo le contesté qué claro! después voy a tener más dolores de cabeza.
Hablamos de cómo han aparecido muchachas muy jóvenes en mi vida, cómo me marcó una en especial, y me marca (Melisa), y la nueva, Andrea.
Le dije que a veces me siento como una especie de vampira chupando sangre joven, energía. Pero es algo más fuerte que yo: llegan, me remueven el alma, y me tienen allí: en la palma de sus manos.

Parece que a Meli le está yendo muy bien en la Escuela de Diseño. Sigue recorriendo París, haciéndolo suyo. Mi idea es poder ir hacia el final de su beca, y que nos quedemos para las fiestas. Quiero ver un París nevado, de nuevo.

A Andrea no la ví, no pasó ni por la librería ni por el bar. Tampoco la llamé. Tengo el papelito en que lo anotó siempre cerca de mis dedos, saliéndose de la agenda. Pero no me da por llamarla. Creo que esto tiene que ver con el “atesorar”. No sé quizá este loca. Amanda me diría: “sin duda alguna”.

martes, octubre 11, 2005

Keep it precious

No sé por qué viene una y otra vez a mi cabeza el tema de Melissa Etheridge que da título a este post.
Creo que tiene un poco que ver con este acercamiento con la lectora. Invita a cuidar la liason.
Pienso en Melisa, allá en París, esa ciudad que recorre por su cuenta, pero también con un extenso recorrido que le escribí e imprimí en un papel rojo, a pedido suyo: “Quiero conocer tu París”, me dijo. Pienso en ella en esas calles, tan cercanas y tan lejanas.
Creo que este tiempo, este nuevo espacio le viene muy bien a ella, y me viene también muy bien a mí.
Con ella también existe esa sensación de cuidar esta relación, de tenerla como algo precioso, pero la pasión de ambas, empaña un poco ese cristal.

“This yielding is fine this promise rare
One day at a time we've agreed to dare
Holding you tight with wide open arms
I'm letting you go no stranger to harm
Go on ride your way do not break or bend
Just take care my love my friend
Keep it precious
Keep it precious”

Dejar ir, cuidar, amar, desear, desprenderse, limpiar manchas, sacar brillos, ángeles. Siempre me gustaron las letras de Melissa que hablan de esos temas.

“And the wonder let the wonder never cease
And the madness of the pleasure and ecstasy
Danger believing me
Wounding and healing me please
Keep it precious

I believe in your eyes I believe in your fate
I believe we can fly on the wings we create
A voice from behind calls up anger and fear
We can silence that scream it's simple and clear
Nothing must die only if failed to mend
So take care my love my friend
Keep it precious”

“Atesóralo”... atesorar es el desafío.

Andrea y su lugar

A ver cómo lo cuento. Empiezo por la cena: maravillosa: carne al horno con vegetales. Estaba sabrosa. El tinto que llevé casó perfecto con la comida.
Paso al lugar: un living comedor, no tan grande, con unas estanterías con libros, y un bue equipo para poner música. Desde allí distintas puertas conectando a: la cocina, al baño, al dormitorio y a otra puerta que no descubrí hasta más tarde: un escritorio saturado de libros, y una computador portátil en un rincón. No podía creer lo que veía, pero era realidad.
Un departamento sobrio y bien sencillo para una chica de su edad, y decorado con buen gusto. Y esa pieza: una pieza sólo como escritorio... no es muy común ¿no?
No sé. La cuestión es que fueron pasando las horas entre copas de cavernet-sauvignon y música. Cuando nos quisimos acordar eran las dos de la mañana.
Ahí le pusimos fin a la velada. Yo rumbién pa mi casa, y ella se quedó allí.
¿Por qué me detengo en su espacio? Porque creo que dice mucho de ella, y sobre todo de sus silencios y de la manera que tiene de observar el mundo.

Lleva un diario desde los catorce años; sus padres murieron en un accidente, y de golpe se vió con una pequeña fortuna en sus manos. Compró ese depto, puso en alquiler la casa familiar, que conozco, no queda muy lejos de mi oficina. Es licenciada en Letras, UNR, y escribe para algunos medios digitales, sobre todo de afuera.
Demasiado madura, demasiados golpes. Demasiado linda, por dentro y por fuera.
Tiene una sonrisa franca, fresca. Me da la impresión de que ella es como un grano de pimienta en la boca.

lunes, octubre 10, 2005

Paseando la encontré

Como hoy es feriado, me hice unos mates mientras leía el diario, me calcé mi jogging y me fui a caminar un rato.
Mientras iba rumiendo el final de la primera temporada de “The L word”, que fue la pasada medianoche, mientras rumiaba las notas de Marta Dillon en el Página/12 sobre el Encuentro Nacional de Mujeres que fue en Mar del Plata; mientras recordaba el chat de ayer con Melisa; mientras repasaba fragmentos de mi vida, sentada junto al río, la vi. Era Andrea, o la lectora (como me gusta llamarla). Estaba sola, ¿y su compañero? Según me dijo después se había quedado durmiendo.
Charlamos largo rato sobre su relación, sobre mi relación; charlamos, hasta que el sol nos picó demasiado.
La invité a tomar algo fresco a casa. Al principio no quería, pero al rato dijo que sí.
Se quedó hasta hace un rato. Seguimos charlando, sentadas en el patio. Charlamos de literatura, de música, un poco de cine; del irse de la ciudad, del volver.
Se puso a ver mis libros, mis discos y CD’s. Creo que observó de lejos el dormitorio, cuando entré a él para sacar unas cosas.
La notaba tensa, como poniéndose a la defensiva. Le pregunté qué le diría a su chico, habían pasado como cinco horas.
Nada, me dijo. “No tengo que darle explicaciones”. Sonó muy segura, tan segura como cuando me dijo que me invitaba a cenar esta noche.
– ¿Hoy??
– Sí. Raúl debe irse a su casa, ya que le queda más cerca del trabajo.
– No viven juntos.
– Ni loca. Cada uno por su lado. Tengo apenas 25 años.
– Sólo preguntaba.
– ¿Te espero?
– ... Bueno, sí.
– ¿Sos vegetariana? ¿Te cuidás con algo?
– No. No.
– Ok. a las 9 entonces.
– Llevo el vino.
– Que sea tinto.
– Hecho.

domingo, octubre 09, 2005

Reaparición de la amada (vía MSN)

Meli dice: Hola ¿estás?
LLA dice: Sí. ¿Cómo estás tanto tiempo???
Meli dice: Bien, hace un rato llegué del norte de Francia. De Brest en particular.
LLA dice: ¿De verdad? y qué tal todo?
Meli dice: Muy bien! tu amiga Caroline me recibió de 10. Es maravillosa y muy cálida.
LLA dice: ¿cálida? hmmm.
Meli dice: no seas así, mal pensada. Aunque podrias tener razòn. Je.
LLA dice: Siempre tengo razón, linda. Y más conociendo a Caroline.
Meli dice: Te mandaba muchos saludos y que sepas que nunca se olvida de lo ocurrido en el tren.
LLA dice: Yo tampoco. Pero decime cuando comenzás las clases?
Meli dice: Mañana. Estoy ansiosa, y a la vez te extraño, y extraño todo lo de allá. Gran contradicción la mía.
LLA dice: es lógica. una quiere estar en varias partes a la vez.
Meli dice: vos cómo estas? me extrañás? o ya te olvidates de mí.
LLA dice: No te olvidé, me distraje un poco y sí te extraño, mucho.
Meli dice: Distracción?
LLA dice: Sí, ya sabés cómo somos las arianas.
Meli dice: sé como sos vos!!! Pero ¿qué puedo decirte? Yo tampoco soy una santa. Además con lo que habíamos estado hablando, y todo eso...
LLA dice: mirá, yo sé que no es fácil para ninguna de las dos. Yo no te pienso recriminar nada. Sólo espero que te vaya más que bien en tus cosas, y que estés bien. Son tres meses para vos, y tres meses para mí.
Meli dice: Sí, amor, lo sé. Te amor, igual. No, no debería poner igual. Te amo a secas.
LLA dice: yo también. Mierda, que no es fácil.
Meli dice: shhh, no aclaremos que oscurece, querés. No digamos nada. Sino nos forzamos a mentir. Y yo prefiero la verdad.
LLA dice: yo también.
Meli dice: Bueno, te dejo, quiero cenar y acostarme más o menos temprano.
LLA dice: ok. que descanses y no dejes de contarme cómo estuvo tu primer día. Besos, linda.
Meli dice: besos.

Aburrimiento de domingo = cartografía del blog

Sola, sin quejas. Limpiando el jardín, jugando con la gata. Estoy bien.
Me puse a releer partes del blog, recordando... sigo recordando y armando y re-armando mi presente. Leí y releí comentarios dejados por quienes pasan por aquí, y me decidí a hacer una cartografía, como para que se tenga un piso común de conocimiento, no porque crea que mi historia es tan interesante como para un índice, y ni siquiera hacer una lista de mis amores y amoríos.
Es un simple mapa, una especie de recordatorio. Hacerlo fue todo un vertigo. Está en construcción como la vida misma, como los amores mismos, como los espacios mismos.
Hasta la ciudad-pueblo crece y cambia, no digo que para bien, pero algo se mueve en ella.
Esta es la dirección del mapa: http://lalesbianaargentina-cartografia.blogspot.com/

Reminiscencia

Hoy salí caminar temprano, y terminé pasando por mi oficina para buscar una agenda. Como el bar de la esquina estaba abierto, fui y decidí tomarme un capuccino. Como desde hace unas semanas desayuno en casa o en "La Mariposa", había dejado de venir por acá.
El aroma del brebaje fue como la madalena para el personaje de Proust: una invasión de recuerdos.
Me dejé llevar por ellos, y en ellos estaban las mujeres que han entrado, de alguna manera, en mi vida.
Me perdí en esas imágenes, navegué esas aguas casi amnióticas. Degusté la placenta del amor, como una gata paridora. Ellas me han dado vida, y yo a ellas. Un ida y vuelta energético, amoroso.
Cuánto es lo pasado en tan poco tiempo. Cuánto significa todo lo pasado con ellas. Entre ellas sobresale Melisa, sin duda alguna, y aquello que ella despierta y enciende en mí.
No es comparar, ella aparece allí, con su fuerza, con su inteligencia, con su osadía. Yo aparezco allí casi como una igual, primero con miedo, luego dejándome atrapar por ese torbellino, y luego creando yo otros torbellinos nuevos.
No me arrepiento. Creo que ambas estamos creando un espacio de amor y solidaridad.
Pero qué fuerte el aroma, yo quería hablar de los aromas y los recuerdos que evocan. El capuccino me hizo doler el sexo. La recordé a Melisa aquella tarde jugando al pinball. Recuerdo sus piercings. Recuerdo mis miedos, sus avances. El aroma y los gestos del amor convocado.
¿Andrea tiene su aroma? Creo que es el de los libros viejos, pero no se ha instalado en mí, dudo que lo haga. Los libros viejos me recuerdan a otra amiga, pero no viene al caso.

sábado, octubre 08, 2005

Shadows and lights

Noche de insonmio. En blanco, caliente. Angeles y demonios a mi alrededor. Voces viejas y nuevas. Un cuerpo deseante de quienes lo desean. Un alma cabalgando largo, muy largo.
Noche sin sueño pero con sueños. Pesadilla de la amante.
Noche dulce y ácida. Sombras y luces.
Ahora siesta. Tiempo de siesta imposible. Caminata, ducha, sahumerios. Poco hambre. Duele la piel, duele el cuerpo, sacude el corazón.
Siesta. Sin ella, ni ella. Tiempo de mí, de estar sola, conmigo.

viernes, octubre 07, 2005

Lectora encaradora

¿Quieren la verdad? No creí que hoy la vería. Pero volvió. Llegó a eso del mediodía a la librería. Como había gente, apenas hizo un gesto con la cabeza.
Me pasó una nota, escrita en un papel arrancado al azar de un cuaderno: “Quiero hablar con vos”.
Lo hicimos en un parque cercano, cuando cerré la librería.
– No quiero que me malinterpretes, empezó diciendo. No quiero que creas que le tenía ganas a tu novia.
– Yo no pienso nada, o si pienso algo es que ella te “tenía ganas”.
– No lo sé. Ló único que sé es que me sacudiste algo adentro...
– Sí, seguro que sí, le dije más bien de manera irónica.
– De verdad, creeme, por favor.
– Mirá Andrea, voy a ser sincera. Desde que te ví hace ya un tiempo en el bar, me gustaste. Pero la idea la hice a un lado. Eras una persona más en el bar. Después cuando ya estaba en la librería te vi, y empezamos a charlar... Pero no quiero que te hagas ideas raras respecto a lo que pasó.
– ¿Querés decir que me debo olvidar?
– No sé si olvidar, pero no imaginarte nada más de lo que paso. Quiero decir: no volar.
– Yo no quiero volar. De última si quiero algo, es volver a coger con vos.
Me dejó de una pieza. Yo con mi escudo protector y ella bien directa.
– No se me ocurre otra cosa. Yo a mi flaco no lo pienso dejar. Pero estar con vos me gustó.
– Gracias. En realidad no sé qué decirte. Fue lo que fue.
– ¿Pero vos tenés ganas de hacerlo de nuevo conmigo?
– No lo pensé, a decir verdad, no lo he pensado.
Me agarró de la mano: –Dale, decime.
– Puede ser, puede ser.

jueves, octubre 06, 2005

Desayuno sincero

Antes de entrar a la librería sigo tomando mi desayuno en “La Mariposa”. Coincidimos allí con Andrea, pero esta vez ella se sentó en mi mesa. Al principio no sabía si acercarse o no, hasta que le hice un gesto de invitación.

– No sabía si querías desayunar conmigo, me dijo.
– ¿Por qué no?
– No sé. No sé cómo son estas cosas.
– ¿Estas cosas?
– Sabés? Es raro, cuando vos estuviste con un tipo, es medio extraño que al día siguiente te encuentres en “su” lugar de desayuno, y que desayunes con él. A mí al menos nunca me pasó.
– Y cuando volviste a tu casa ¿con quién cenaste o dormiste?
– ¿Querés saberlo?
– Claro que sí.
– Con mi compañero, Raúl.
– Y ¿cómo dormiste?
– Al principio estaba incómoda. Pensé que notaría algo, no sé. Pero después pude ir relajándome.
– Suele ser así, el miedo a ser descubiertas, ¿no?
– Debe ser. Es primera vez.
– ¿Sólo de estar con una mujer o de estar con cualquiera estando en pareja?
– Ambas cosas, dijo bajando por primera vez la mirada.
– No tengas verguenza.
– Y vos ¿con quien cenaste o dormiste?
– Con nadie. La mujer con la estoy “en pareja” está con una beca en París.

miércoles, octubre 05, 2005

The first cut is the deepest

Lo supe a los pocos minutos. Lo supe enseguida. Un cuerpo se mueve de cierta manera ante una nueva experiencia. El cuerpo de una mujer que nunca estuvo antes con otra, pero sí con hombres, tiene una forma especial de recibir las caricias, los besos.
Hay un entregarse, pero a la vez un miedo hacia ese toque nuevo. Es una mezcla poderosa, que he confirmado con el paso del tiempo.
Así que lo supe: la lectora nunca había estado con una mujer antes. Y las vueltas de la vida, quieren que esta niña sea sincera.
“– ¿Recordás que no quería decirte lo que me preguntó Melisa en la librería?
– Sí, dije encendiendo un cigarillo.
– Ella me preguntó si le gustaba.
– ...
– Sí, eso me preguntó. Y nunca le dije nada, tenía verguenza de decirle que quizá sí, pero que nunca se me había ocurrido estar con una mujer.
– Como ahora, dije con la garganta seca.
– Es diferente. Vos no preguntaste, yo no dije. Me dejé llevar, digo, quería dejarme llevar. Desde que nos vimos en el cine. (se puso roja)
– Mirá vos, carraspié.

lunes, octubre 03, 2005

Andrea, la lectora curiosa

Hoy en la librería:
“– Por lo que estuvimos charlando ayer, ¿vos también sos lesbiana como Melisa?
– Sí, ¿no estaba claro?
Se rió. –Sí, está claro, pero sólo quería estar segura. Como eso del nombre, por qué la otra vez me dijiste otro?
– Era sólo una broma, nada más.
– Es un engaño.
– Si vos lo ves así.”

No quise explicarle sobre el mundo L y una de sus protagonistas. El domingo charlamos más la película. Ella la veía por primera vez. ¿Su nombre? Andrea. ¿Edad? 25 años (3 más que Melisa). ¿piercings? según ella ninguno, pero con ganas de hacerse alguno. ¿Lecturas? Muchas y confusas. pocas mujeres, muchos hombres, como nos pasa a casi todas. ¿Ojos? Verdes muy intenso, no baja la mirada. ¿Voz? algo grave, pero dulce.

– ¿Cuándo vuelve Melisa?
– Uy! parece que la estás esperando mucho, y que yo no soy un buen reemplazo.
– No, no es eso. Es que...
– ¿Qué?
– Nunca le pude dar una respuesta a algo que ella me preguntó.
– Se puede saber qué cosa?
Me miró muy fijo: no. Por ahora no.

domingo, octubre 02, 2005

La lectora en el cine

Fui al cine. En un centro cultural proyectaban “Cuando cae la noche” de Patricia Rozema. Fui porque amo esa película. La escena de amor en contrapartida con la de las acróbatas en una de las más bellas que he visto.
Me senté por la mitad del cine, no muy grande. Y la ví. Vi a la Lectora, esa chica que frecuenta la librería.
Mi primer impulso fue acercarme y saludarla, pero no lo hice. Preferí observarla desde lejos (cuatro o cinco filas). Lloró un par de veces y muy disimuladamente se secó las lágrimas.
Cuando salíamos traté de no hacerlo tan rápido. La gente se acumuló, y casi sin quererlo nos chocamos. En realidad yo retrocedí y la pisé. Cuando me di vuelta nos reconocimos y no paré de pedirle disculpas.
Fuimos a un bar de la esquina, el encuentro lo merecía.

viernes, septiembre 30, 2005

Desconectadas

Trabajo, trabajo y más trabajo. Muchas horas en micros yendo y viniendo por un evento interprovincial.
Por esta razón tuve que dejar la librería, esas horas que tenía Melisa allí.
Con ella casi no nos hemos conectado. No la encuentro en el MSN, y en mail nada.
Sé que estaba por ir hacia el norte, a Normandía antes de empezar su beca.

No sé, la recuerdo con su cara brillante, su risa de fresca, y sus manos volando contándome la alegría por haber sacado esa beca. Cómo no!!! Hacer lo que nos gusta y en Paris. No es poco.

Ya terminó el evento y me estoy tomando este fin de semana para no hacer nada. Encontrarme con algunas amigas, ver unas pelis. Es la vida que me alcanza.

viernes, septiembre 23, 2005

No tanta luz

De un mail de Melissa: “París no es tan luz. Es un verso que nos vendieron (...) Anduve por zonas relocas y por zonas recaretas. Caminás una cuadra y todo cambia. Como el cielo. Ahora parece que un cascote gris está por caer sobre la ciudad.
Te extraño. Me gustaría que estés acá, pero a la vez siento que puedo andar por mi lado. Sé que entenderás esta sensación, y que me conocés, y con nuestros niuevo arreglo, creo que ambas podemos movernos con libertad.
No creas que con esto te quiero «ablandar» para decirte más tarde que se me cruzó alguien en el camino. No es éso. Sólo quería recordarte que ambas tenemos ese espacio para movernos.
(...) Ya ví el tapiz “La dame y el unicornio” y pude intuir por qué Pizarnik iba a ese museo y se quedaba horas observándolo.
Te mando besos rojos en este mail, espero que los puedas ver.
Te quiero, Meli”

jueves, septiembre 22, 2005

Azul profundo

No sé por qué amanecí triste. Así como digo: amanecí. No es que me fuera entristeciendo, algo vino conmigo desde el sueño.
Gusto amargo, resabio de ¿vidas pasadas? Alerta, muy alerta debo estar. Presiento cuando estoy por caer en un hastío peligroso: me dejo estar, envuelta en pensamientos trágicos. Es una picada metafísica: ¿qué pasará cuando no esté? ¿qué puedo hacer por lo míos? Me puedo contestar: pasará lo que deba pasar, nada más.
Como dijo por allí la cantante Laurie Anderson:
“Remember me is all I ask./ And if remembered be a task forget me”. (Todo lo que pido es que me recuerden, y si recordarme es ardua tarea, olvídenme). Muy buena frase.

Debo relajar los músculos de la cabeza y del alma y dejarme llevar. Recuerdo un mail que recibí de una chica, que en su momento tuvo la edad de Melisa, y su compañera se hacía las mismas ideas que yo: la edad, ect. Esta mujer falleció a causa de una enfermedad, y según mi corresponsal, se le fue mucho tiempo en ese divagar inútil.
Que quiero decirme: vida hay una sola, y deberíamos zambullirnos en ella, y beberla toda y disfrutarla, ya que cuando llegan esos momentos en que debemos ponernos serias o preocuparnos de verdad, lo debemos hacer, sí o sí.

miércoles, septiembre 21, 2005

Alergia al día de la primavera

Desde muy chica no me gustó del todo este día, el ¿día del estudiante? Muuucha gente por todas partes, pero muucha. Nunca pude disfrutarlo. Habrá sido problema mío, seguro. Pero bueno, eso me sigue.
Pensándolo bien este día está relacionada con mi primer beso, o algo parecido. Qué raro, lo había tenido borrado hasta ahora.
Eramos muy chicas, y justo nos pescó la maestra que nos había acompañado al famoso pic-nic. Recuerdo que de bronca yo rompí el termo que me había dado mi madre, lleno de Toddy, y como era de esos termos con vidrio adentro, no pude tomar ni una gota de chocolatada. Lo que se diría: me quedé sin el pan y sin la torta.
Y hoy, por más que compré unas lindas flores, como suelo hacerlo, no me siento más unida a esa “algarabía” que hay en la calle y en las plazas.

Pero vino la lectora, como todos los días. Mis intercambios con ella han sido mínimos, sobre los títulos que lleva. Y un par de veces me preguntó si sabía algo de Melisa: “No llegué a darle mi mail” me dijo.

martes, septiembre 20, 2005

Marina

Desde que empecé a mirar “The L word” el personaje de Marina me atrapó: era una mezcla de mí y de mujeres de las que me he enamorado y amado.
Hasta ahora que está de nuevo con Francesca, y cómo debe soportar los “jueguitos” y maltratos de la otra, hasta en eso me siento identificada.
Hay cosas que no me gustan, en las cuales no me veo reflejada, y otras que sí. Por eso creo que me fue fácil decir ese nombre. Salió naturalmente.

lunes, septiembre 19, 2005

La lectora

Se fue a desayunar a La Mariposa, pero dijo que ya vuelve. Suelo verla desayunando y leyendo allí. Me había llamado la atención su forma de comer, de devorar los libros. Ya lo comenté en post anteriores.
Cuando entró a la librería se quedó sorprendida al verme, me saludó, y fue directo a una mesa de ofertas. Parecía buscar a Melisa, que es quien suele atender aquí. Noté que estaba incómoda, como perdida. A mí me suele pasar cuando cambian algo o deja de estar alguien en un lugar que frecuento.
Cuando se acercó con la pilita de libros, le respondí antes de que preguntara: “Estoy reemplazando a Melisa. Ella está de viaje”.
“Cierto. Sabía lo de su viaje, pero no la fecha en que se iría”, fue su respuesta, que por cierto me sonó algo dolida.
“Cuando está ella suelo dejarle lo que selecciono, voy al bar y luego vuelvo”.
“Sí, te he visto en el bar. Recordá que yo estoy hasta eso de las 13 hs., quizá un poco más, pero no más allá de las 14 hs.”
“Okey, entendido”. Antes de salir dio media vuelta y me preguntó: ¿Cuál es tu nombre?
- Marina, mentí.

domingo, septiembre 18, 2005

Relajada

Anoche fui a cenar a “La Mariposa”. A los chicos les está yendo relativamente bien con el resto bar lgtb. La gente se está animando, muy de a poco, a ir.
Algunas y algunos pasan primero por la librería, hacen como quien no quiere la cosa, y luego rumbean para allí.
Anoche fui, y la pasé bien. Cené en un rinconcito, sola, hasta que los chicos se iban turnando y venían a “hacerme compañía” y cargarme porque extraño a Melisa.
Hoy domingo salí a caminar un rato, tomé algo de solcito, me tomé unos mates. Me gusta estar sola, dejarme perder en mis propios pensamientos.
Volví a escribir, y eso me hace sentir bien. Volví a conectarme con una parte mía de la que estaba renegando, podría decir: huyendo.
Así que también escribí al volver del parque, me bañé, jugué con la gata, me tiré a leer un rato y luego decidí hacer este post para decir que estoy relajada, que me siento bien, para ser un domingo que va muriendo.

viernes, septiembre 16, 2005

Irreal

Escuchar la voz amada que “sale” de la computadora es bien irreal. Un alma acuartelada detrás de un monitor.
Es sólo voz, no tengo cámara, no me interesa. La recuerdo, la dibujo en mi cabeza, la beso en la lejanía. París está nublado, pero no para ella. Camina, camina mucho. Está parando, por ahora, en un hostel de la “rive gauche”, muy cerca del Sena.
“Es como vos me contesta” me dice excitada, “ya hice algo de «tu» recorrido”. Me halaga. Me halaga que tenga en cuenta lugares por donde anduve, por donde amé, por donde me perdí.

jueves, septiembre 15, 2005

Poema

Lengua de piel
de serpiente, lengua
de agua, marca cuando muerde
pura de deseo, pura
la saliva que clava.

Lengua de agua, curva,
índice que toca, roza
la lava. Puro volcán
volcado a la vuelta
del temblor. Toma de mí
y haz de mí, este pozo
donde nada puro
crea este amor.

LLA

PD: parece que volví a escribir poemas. Hmmmm.

miércoles, septiembre 14, 2005

Entre libros

Reemplazo a M. en la librería “El Albatros” hasta su regreso. Los chicos me preguntaron si lo quería hacer, y les dije que sí. Desde allí también puedo ocuparme de mi trabajo principal... aunque esto de estar entre los libros es muy lo mío también.
La madera de los estantes parecen tener su aroma, el de M., ¿o es que ella llevaba a casa este perfume?
Decir que ya la extraño suena cursi, demodé. Pero es así. No other way.
Say no more, diría Charly García.

Un verso de Adrienne Rich

Releyéndola, busco alivio. Ella viene a mí. Me sacude, me ilumina, se desliza en mi alma:
“Si lográramos aprender a aprender del dolor/ incluso cuando nos atrapa”.

martes, septiembre 13, 2005

Su voz

Dulce, más dulce, del otro lado, ya con acento francés. Sus palabras se amontonan, me cuenta las primeras horas.
Un poco de lluvia, un poco de sol. “Así es París” le digo.
Y sus palabras vuelan, saltan; su voz, ahhh su voz, me hace cosquillas, me nombra, me besa, me lame.
No puedo dejar de recordarle y más tarde hacerle el amor, hacerme el amor.

lunes, septiembre 12, 2005

No poder... nada

No podía, no quería volver a las palabras, a este mundo... quería perderme en otro, crear otro, empezar de cero... pero tampoco podía, ni quería.
Soy la que soy, la que ha estado aquí, sola o acompañada. La caida es dulce, dulce el amor del ocaso. Sola y no tanto. Dolida y azul.
Me lanzo, me sumejo. Crezco y despliego las alas.
Sola y no tanto, al menos sin Melisa aquí, ya partió. Fue a la ciudad luz. Celebremos el vuelo de la paloma. Fly, fly my darling.

jueves, agosto 25, 2005

De cambios y silencios

Realmente no he tenido tiempo de estar frente a mi computadora, por más portatil que sea. Ocupada con trabajo y con preparaciones.
Pocas ganas de escribir, o muchas, pero que dejé que se transformaran en energía para prepararme para esta "separación temporal".
Sí, Melisa, por suerte y sobre todo por su capacidad, ganó una beca para realizar un curso de perfeccionamiento en Paris... oui, oui. Tres meses en la ciudad luz.
Ella ya me habia comentado que se había presentado en esto... y hace ya poco más de un mes, le mandaron el aviso de que había sido seleccionada.
Así estamos, juntas, preparando este deseado viaje, y a la vez viendo cómo seguiremos nosotras, qué sentimos, etc.

sábado, agosto 06, 2005

Amor de fin de semana

El hogar ya está acabado. Ya cumplimos la vieja y tan lugar común de hacer el amor frente a la chimenea.
Pensamos pasar todo el fin de semana en casa, mirando algo por tele, comiendo rico, amándonos y charlando.
Parece que se vienen algunos cambios. Por ahora no digo más.

jueves, agosto 04, 2005

Entré en duda... con música puede estar mejor

Yo aún no me lo creo. Pero sería interesante probarlo. Me imagino un tema de Zeppelin... ahhh.... o de Melissa Etheridge... o María Bethania... allí, haciéndome acabar... oh oh...

  audi-oh

audi-oh



¡Sube el sonido y enciende el placer!

Nos encanta este innovador juguete erótico llegado directo de Estados Unidos. El Audi-Oh consigue hacerte sentir tu música y sonidos favoritos dentro de tí, transformándolos en deliciosas vibraciones. Ya estés en tu pub favorito o montándotelo a lo chill-out en casa, el Audi-Oh cambiará tu modo de sentir la música.
Reacciona al sonido ambiente, aunque también se puede conectar directamente al equipo de música, para los reproductores MP3 o iPod. (para lo que necesita un cable adicional: Kit Audi-Oh)

El carnaval, no será nunca más lo mismo...

tamaño (cm): 4x5
hecho de: goma gelatina (Jelly)

Mini vibes

No, no tiene forma de huevo. Tiene justo el formato que andaba buscando. Parece que su nombre técnico es "pocket rocket", y que pertenece al grupo de los mini vibes.
Esto lo encontré en el sitio recomendado por Winter. Gracias a todas! Veremos qué se consigue por estos lados.

miércoles, agosto 03, 2005

Juguetes lésbicos

Desde hace un tiempo ando buscando un adminículo... digamos un... Bueno, sí, un vibrador, pero un vibrador para tortas.
Lo ando buscando es un decir, ya que no sé para dónde ir. Algunas amigas me recomendaron sitios de sexshops on line, pero a decir verdad me ES-PAN-TA-RON, son tan pero tan heteros!
Lo que ando buscando lo vi en una película. Es in vibrador con forma de esos tubitos de goma de pegar en barra, así de chiquito. Es lo que podríamos llamar un estimulador clitoriano.
¿Alguna lectora de Buenos Aires o Rosario, o Córdoba sabe dónde podría encontrarlo? Tampoco me interesa esa especie de vibrador mariposa... No, y no. Gracias por la info.

martes, agosto 02, 2005

Un extraño invierno

Mucha humedad, mucho calor, no muchos días con frío. Esto por fuera, el paisaje que me rodea. Por dentro otros fuegos han vibrado, me han cocinado a fuego lento.
Debe ser por esto que decidí construir un hogar en casa. Sí. Esa fantasía, nunca cumplida, de hacer el amor adelante de la crepitante madera. Tarde me decidí, pero quizá vengas fríos que permitan el estreno.
Así que desde ayer albañiles en casa.

domingo, julio 24, 2005

3 meses de amor a nuestra manera

Aprovecho ahora que M. se fue a comprar unas facturas para el mate dominical. Sí, a esta hora. Es que desde la medianoche estamos de festejo, recordando cómo comenzó todo lo nuestro.
Hoy hace tres meses que nos conocimos, en realidad que nos encontramos y cambiamos unas pocas palabras y yo quedé hechizada con ella.
Además de hacer el amor, hemos hablado mucho sobre nuestros encuentros con otras personas en este tiempo. Yo por samaritana y ella por despecho.
Nos amamos, y este lazo crece. Y queremos ir viendo cómo vamos construyendo esta vida juntas. Hoy nos quedaremos aquí, muy juntas, ya que el día gris llama al encierro amoroso.
A la noche, los chicos de “La Mariposa” insistieron en hacernos una fiesta tortillera. El menú estará compuesto por diferentes tipos de tortillas, además de las presentes.

viernes, julio 22, 2005

La sal de la vida

Algo de eso siempre fue la literatura para mí. Un poco de gusto para algo tan amargo, al menos así lo sentía cuando era adolescente. Recién ahora lo racionalizo, lo paso por el tamiz de esta cabeza que, de todas maneras, piensa mucho.
Me sonrío, y pienso en la chica de ayer, que hoy volví a cruzar en el bar. Desayunamos con Melisa, cuando entramos ellas se saludaron. Sospecho que la chica es clienta de la librería donde trabaja M., allí nomás, pegada al bar.
No le pregunté nada. Por ahora quiero armar mi propia historia sobre esta piba, que me recuerda tanto a mí.
Hoy no pude ver qué leía, sí observé que seguía escribiendo de manera afiebrada. Yo también escribo afiebrada este blog, largando mis demonios y mis ángeles, para los otros demonios y ángeles que lo leen.
Tomo notas, digo: esto es para el blog. Fiebre de palabras. Fiebre de nombrar aquello por lo que paso, lo que vivo, lo que amo.

jueves, julio 21, 2005

La chica que leía en “La Mariposa”

Algunas personas se van animando, se acercan a hasta la puerta de “La Mariposa”, miran para los costados y entran.
Hay más concurrencia a la noche; ya sabemos que la oscuridad cobija o da la impresión de cobijar a quienes se mueven clandestinamente. Y por lo que vemos hay varias personas en esa situación.
Por una cuestión de militancia desayuno allí todos los días, en la mesa pegada a la ventana. Pasan muchas vecinas curiosas yendo hacia el mercado, la feria o la verdulería. Se quedan duras al verme y esbozan un saludo.
Por mi trabajo soy bastante conocida, además, ya hace un tiempo atrás, hice radio y bueno, se me conoce. A muchas de ellas les preparé el cumpleaños de 15 a sus hijas, o un evento para la empresa del esposo, y hasta les he recomendado qué enviar cómo desayuno para avivar la pasión en su relación.
Hay dos posibilidades: que merme mi trabajo o bien que aumenten y que me vengan a “estudiar” en vivo y en directo.
La que debe estar como loca es la madre de Melisa, ya que su hija y su ex esposo son habitués también.
Esta mañana, para mi sorpresa, fuimos como diez personas las que desayunamos allí. Este horario es una apuesta de los chicos, más que todo de activismo: un bar a toda hora. Es sano, va en contra de lo esperado. Queda en vos tu decisión: voy o no voy. Me la banco o no.
Esta mañana me llamó la atención una piba muy jovencita, yo creo que tiene menos de veinte años. Cabello muy largo, unas gafitas negras que se sacaba y se ponía, un morral verde ya desgastado, jeans y camisa con chaleco. Fumaba nerviosa mientras leía y tomaba notas. Traté de ver con quiénes estaba acompañada: Susana Thénon, Diana Bellessi y Juana de Ibarburú. Esta última me llamó la atención, de todas formas ese terceto es maravilloso para ser devorado en un bar LGTB, a las 9:30 de la mañana, con un solcito que pegaba despacio en un rincón de la mesa.
La chica anotaba y anotaba, diría casi con fiebre, en un cuaderno. Vaya a saber una qué escribía.

miércoles, julio 20, 2005

¿Amor? ¿Deseo?

Recuerdo lo que dice la canción: ¿qué ves cuando me ves? A unas cuantas horas de una tarde de sexo, de hacer el amor, de coger, de entrega salvaje, me pregunto (yo siempre con mis preguntas) qué es lo que se desea y qué es lo que se ama.
Se ama el cuerpo de la otra, se la desea a ella o a su cuerpo, ellacuerpodeseo puro. Se desea el amorenella, el desvanecerse del Yo en el ella. yoenella=fusión de amor/deseo.
Cuerpos calcinados al roce, al toque. ¿Qué deseo de vos? ¿Qué amo de vos? o ¿es simplemente que a vos te amo?
Cuerpo del deseo encarna a Ella sobre este otro cuerpo que soy, dejándome ir. Fusión, fluir. Jadeo. Entrega.
Yo en vos. Yovosellanosotras. Pluralidad en el orgasmo. Te amo no dice todo lo que debería decir, por eso ¿la fuga? Te amo no alcanza para la pelvis que choca y vuelca mi vulva enardecida.
Hora del chocolate para el amor. Cacao en la boca, fuego en las entrañas. Beso contra beso. El deseo se da, es dado. Replica en la caja de resonancia de los cuerpos. Amor. Deseo. Ambos en ambas. Caida desde el cielo de la tarde. Me amás: no alcanza para nombrarme en vos cuando entro, cuando penetro, cuando muerdo, cuando te arranco de vos. Puro éxtasis. Puro irse, en voz, en jugos, en tibia cueva que lamo y relamo.
Gusto a mar en las costas más lejanas. Olvidada de mí: voy. Leche de madre, de amante, de hermana. Recojo los caracoles que hablan de vos, de mi. yoenella. Penetrada por la pasión. Pero la pasión es otro post.

Esbozo de cuerpo desnudo

Su lengua jugando con mi lengua. Su lengua en mis pezones. El roce, la mordida, el chupón. La saliva humedeciendo las torres. El beso detenido, más que lento. El torbellino de la lengua sexo que juega en mi boca. Teta contra teta. El círculo del deseo se abre, abre mi concha. El sexo juega en nosotras. El beso, mutuo. El dedo, las manos, las caricias. La mordida, el jugo.
La voz que no llega a nombrar, sólo sonido. Sólo gutural. Nuestros nombres perdidos para siempre en el jadeo animal, en la comba de las piernas, en la búsqueda, en la sed. En el ansia de comerse. Caníbales.
Vos, yo. Almas con cuerpos deshechos, vueltos a armar. Deseo a la luz de la luna. Sonido lejano de mar. Muy lejos, en mi sueño.
Me bebes, te bebo. Lujuria, dibujo de la noche en tus ojos, en tus pezones rozando los míos. La concha chocando con el espejo. El dedo dibujando tu rosa, la mía. Mezcladas, acabamos.

lunes, julio 18, 2005

De cama

Así quedamos todas/os después de la inauguración del resto bar.
Entre el sábado y el domingo vinieron más de 200 personas. No todas de la comunidad LGTB, muchas son gente amiga que quería dar su apoyo, la verdadera movida se verá desde mañana, ya que decidieron que los lunes estará cerrado.
Yo por lo pronto iré a desayunar. Quiero apoyarlos realmente. Ya les dije que tienen que aprender a hacer un muy buen capuccino.

¿Hubo personas conocidas que una no sospechaba que fueran “como una”? Sí. Dos maestras, una abogada, y una proveedora de mi negocio. Esta última se quedó de una pieza al verme y yo a ella. Nos cagamos de risa un rato: nervios de ella, sorpresa mía.

viernes, julio 15, 2005

“La Mariposa” abre mañana

Ya está aquí, a sólo unas 36 horas, más o menos, el día de la inauguración de “La Mariposa”, el bar de Roberto, amigo de Melisa. Yo colaboré con ellos, pero no es mi bar. Lo siento como si lo fuera, pero no soy su propietaria.
Están y estamos muy ansiosos y ansiosas. Esperamos que venga gente. Las amistades están más que comprometidas, pero el resto de la pacata sociedad de por aquí, no sabemos muy bien qué hará.

Por el lado relacional, estamos hablando mucho con M. Intentamos reacomodar la relación. El deseo sigue allí, pero no creo que eso solo ayude para sostenernos. Salvo que nos planteemos eso: sólo el deseo carnal nos une. A mí me da la impresión, y lo siento adentro de que es otra cosa la que nos mantiene juntas. Veremos. No quiero hablar ni pensar por ella.
La otra posibilidad es una relación abierta. No sé. Todas estas cosas me cansan un poco. O yo ya venía cansada. Mucho vértigo y movilizaciones en el último tiempo.

miércoles, julio 13, 2005

No será la última vez

Ya conozco esta historia. Ya me contaron y conté este cuento. No será la última vez que me metan los cuernos, y mirando para atrás, que yo pueda tener otra historia.
La cuestión es cómo podemos ir construyendo otra forma de relacionarnos sin hacernos doler, si es que nos corremos de lo esperado, del guión autoimpuesto.
Yo amo a Melisa, ella me ama. ¿Qué pasa con nuestros deseos? ¿Por qué van tras otros cuerpos? ¿Qué falta en nosotras que no sacia a la otra? O ¿es fuego por demás?

martes, julio 12, 2005

De esta agua no he de beber

Un dicho interesante pero que conviene no decirlo muy a menudo, ni siquiera una sola vez. Yo sé que soy enamoradiza, con rollos de la edad y eso, pero enamoradiza, no lo voy a negar; miro a las mujeres, las observo, y todo esto lo reconozco abiertamente. Take me or live me.
Pero, que quien rasga todos los velos del templo porque una se tiró una cana al aire casi sin pensarlo, que esa persona que me hizo TODA una historia, TENGA su historia y que yo la pesque, es otra cosa.
Sí, sí, la tierna dulce gótica y fiel Melisa, ella mismita. No le recrimino nada, sólo le dije que hubiera sido mejor que se cuidara de andar por allí con su yiro.
Lo que yo me sospechaba alguna vez: casi la misma edad, piercings, y pura anorexia.
Por ahora la gata me la quedo yo. Y la bronca.
A esa piba, tan pero tan madura, se les acabaron la palabras. Y lloró, lloró mucho, porque no me podía explicar nada. Porque no había nada que explicar.

lunes, julio 04, 2005

Fin de semana

Volvimos a ir a Rosario, gracias a Amanda: ella tenía que ir a comprar unas cosas y nos llevó en auto. Fuimos a la marcha. No se podía creer lo pobre que era. Creo que no llegamos ni a 30 personas. Realmente me entristeció. Fuimos hasta al final y al llegar al lugar donde se haría el acto nos fuimos a la media hora, el acto se estaba atrasando y queríamos YA estar en casa.
El domingo almorzamos con el padre de Melisa y el resto de la tarde estuvimos ayudando en los casi casi últimos retoques a “La Mariposa”, el bar-resto LGT que se está por abrir en Santa Lucía.
Los chicos ya empezaron a promocionarlo y ya salieron los conservas y los caretas de la ciudad.
Más noticias por aquí muy pronto.

viernes, julio 01, 2005

De la memoria

Una vez, hace mucho, tuve un romance con una gitana, pero de Europa. No se vestía igual a las que vemos por acá, tampoco, como me dijo ella, leía las manos o adivinaba el futuro.
La encontré en Madrid, en un curso de verano. A mí me parecía que ella “me miraba” y a los dos o tres días de compartir cuestiones relacionadas con el Siglo de Oro español, me decidí a preguntarle si había onda.
Su respuesta fue una mirada muy profunda y tomarme de las manos. Y me dijo: “Hagamos como que no”. Yo me quedé de una pieza. No lo podía creer. Esa tarde seguimos en el curso, fuimos de tapas con algunas chicas españolas, y a la noche,. ya pasada la medianoche, alguien golpeó a mi puerta. Era ella, vestida sólo con una camisola tipo de bambula, pero de varios colores, que resaltaban con su cabello castaño tirando a colorado.
Su cuerpo era una mezcla de almizcle y patchuli. Vaya a saber una qué decía en su lengua en el momento del éxtasis. Para mí fue una semana vibrante, llena de colores nuevos, de nuevos saberes.
Recuerdo esto hoy al haber visto ayer, durante casi todo el día, las escenas de ese Madrid en festejo por la ley que permite casarse a las persones LGT allí. Yo no me casaría, ya lo he dicho, pero estos cambios, de alguna manera, emocionan, y ponen de las chapas a los conservetas recalcitrantes.

Resumen

1) El sábado pasado fuimos a Rosario. No se hizo la marcha LGT porque llovió. Nos quedamos igual.
2) Melisa se volvió el lunes a la mañana a Santa Lucía, yo me quedé en Rosario hasta el miércoles.
3) Estoy mejor de ánimo.

viernes, junio 24, 2005

Marcha

Ya estoy preparando mis zapatillas de marchar. Parece que habrá marcha lésbica en Rosario, según informa Gabriela en su “bloga”.
Acabo de llamarla a Melisa y comentarle esto, y le pareció bien, viajar a Rosario, marchar y después comer por allí, y hasta pernoctar.
Yo estoy mejor, más relajada e intentanto no hacer todo lo que solía hacer a la vez.

martes, junio 21, 2005

Desde el alma

Llega un momento en que si una no para, no se detiene y hace como una especie de “resume” del historial de los últimos tiempos, simplemente se va a la mierda.
Tantas emociones, tantos niveles relacionales. Tanto sexo, cocina y rockanrroll. Tanto piercing, ex compañera del colegio y ex amante del tomate.
Tanto coming out familiar, familias ampliadas y felinas adoptadas.
Tanto amor desaforado y sin forma.
Tanto amor desenfadado y ultramundano.
Tanto flujo y reflujo. Tanto deseo dibujado con la lengua, con los dedos, con la concha, con las piernas.
Tanta vida acumulada, tanto trabajo, tanto cambio. Hice: plaf, me caí y surmenage. Sí, así como lo oye vecina. Sur-me-na-ge, y no era justamente el menage del sur, no, no.
Me caí desplomada: plof sobre la compu, menos mal que en casa. Sales, unas pastas, y arriba. Que si no descansa, y que patatín y patatán.
Resultado: avión: sierras de Córdoba: la casa de la tía del padre de mi chica.
Allí: no hacer nada, pero me hicieron de todo: desde mimos a comidas, hasta una torta de chocolate. Me dejé hacer. Me dejé mimar, y si bien ya volvimos, seguiré laburando a reglamento, no en dos o tres cosas por semana sumado a la vida en general.
Ahhh... qué lindo el verde, las sierras, la nada, el respirar hondo y sólo el amor.

jueves, junio 16, 2005

Mudanzas

Melisa ya llevó todas sus cosas al departamento que comparte con Carlos desde hace un tiempo. A casa trajo un poco más de ropa y un poco más de libros. Ya había cosas de ella en casa, ya que desde casi un comienzo, o pasadas las primeras semanas, ella se quedaba un par de noches, otras iba a su casa o se quedaba en el depto.
Lo feo fue verle su cara al “deber” irse de su casa. La madre decidió no estar presente: ¿miedo? ¿dolor? ¿vergüenza? ¿indiferencia?
La mudanza también incluyó a Natalie Barney, la gata de Melisa. Y como caía bien de maduro está en casa. Por suerte está el patiecito del depto, ya que vivo en una planta baja. Lo más curioso fue que yo no sabía de su existencia, hasta ayer. Es de esas tricolor, y tiene algo de matriarca felina torta. Veremos cómo se va dando nuestra relación.

martes, junio 14, 2005

Cambios

Las relaciones humanas no son fáciles. Vaya novedad! Pero bueno, cuando a una le toca estar en el medio de un tire y afloje entre madre e hija, y en esta caso la hija es la compañera de una, bueno! la cuestión es otra.
La vieja se puso dura, ultimátum de por medio: Melisa debe mudarse en la próxima semana. Lo charlamos mucho, ya que ambas sentimos que todavía no estamos listas para pasar a convivir 24 hours a day.
Así que la idea es que ella se mude al depto. que “comparte” con Carlos, y ver cómo podemos ir acomodándonos los tres a nuestro tiempo y al tiempo del flaco.
Mientras estoy en todo esto no puedo dejar de pensar en aquellas chicas, algunas amigas, a las que echaron de su casa después de blanquear su orientación sexual. El gran castigo: desclasarte, tratar de transformarte en una paria.
Muchas de ellas han llegado al intento de suicidio, o al abuso de pastillas. Otras, las que no fueron echadas, fueron sometidas a tratamientos psiquiátricos de mierda.
Cuánto dolor, cuánta injusticia sólo por amar a otra persona de tu mismo sexo; sólo por amar.

domingo, junio 12, 2005

De Cama

Así fue como quedamos después de la cena. La madre de Melisa no sólo se quedó la cena completo, también a los postres. Y faltó como en aquellas viejas películas o novelas, que se pasa al living a tomar el café o fumar un habano.
Al comienzo hubo mucha tensión, casi ninguna de las tres hablaba y a mí se me había cerrado el estómago.
Por suerte, la madre detectó una de las especias que le puso al saltado de vegetales, y empezó toda una disquisición sobre el uso de las especias.
Según me confesó más tarde M., no sabía que su madre fuera casi una especialista en la materia. Hasta me prometió mandarme un libro con su hija.
Saltaron las preguntas clásicas y esperables: trabajo, vida anterior. Fue muy clara y tajante: “no quiero saber dónde se conocieron”.
Otro nudo en la garganta para mi, y una patada que le di por debajo de la mesa a Melisa, ya que vi que le iba a saltar mal a la vieja.
En otro momento dijo algo así: “Ya me lastimaron y mucho con este tema. Ser homosexual”. Y me preguntó a mí si pensaba que esta relación puede durar.
Le dije que al paso que vamos sí, y quizá mucho tiempo. Yo amo a su hija, le dije. Se puso pálida, tomó un sorbo de vino, para decir que entonces esperaba que Melisa pasara a vivir aquí lo más pronto posible.
No quiero poner aquí y no podría hacerlo lo que pasó en ese momento. Gritos, llantos entre ellas dos. Yo supe en ese momento que no debía intervenir. Era un rollo de ambas, y obviamente el que tiene con su ex-marido. No debe ser fácil para esta mujer haberse enterado en su momento que su esposo era gay y luego su hija.
Ya para la altura de esta discusión estábamos en ese momento del “living” al que me referí más arriba. La madre no duró mucho más, y se fue.

Nosotras además de quedar de cama hemos hablado mucho sobre la movida de convivir, de ella dejar su casa, etc. En eso estamos. Recién hace un rato M. fue a lo de su madre.

viernes, junio 10, 2005

Esperando

Fumo, voy de un lado a otro. Ya está todo cocinado, al menos hervidos los vegetales. El pechito lo pondré 15 minutos antes de la hora convenida, o 20 minutos.
Ya estoy bañadita, perfumadita, nerviosita.
Melisa pasó cual ráfaga, me dijo que la vieja está con un humor pasable, y se fue para su casa. Vendrán las dos juntas.
Lástima que no tengo uñas largas, me vendrían bien para comerlas!

Humedad, nervios y suegra a la vista

El día “S” ha llegado. Esta noche conoceré a lo que muchas personas llaman suegra. Yo prefiero decirle la mamá de Melisa.
Por cuestiones estratégicas, le planteé a M. de reunirnos en casa. Si alguna de las dos (la madre o yo) tiene que salir huyendo, prefiero que sea ella la que se vaya de mi casa. Además jugar de local me da un poquito de ventaja, pero conozco algunas historias que refutan de manera terminante mi última idea.

La cuestión es que hoy me tomé el día libre, limpié la casa, la ordené un poco (desde que Melisa pasa más tiempo aquí, hay un nuevo orden mundial: el suyo).
Hice las compras: buen vino, pechito de cerdo, vegetales; y pienso, si llegamos a los postres, unos crepes con nutella.

Tengo nervios, no tanto por mi, sobre todo por Melisa. Parece que su madre es de humor muy cambiante, y como M. todavía vive allí, es decir, convive con ella, me preocupa un poco. Pero bueno, aquí estamos. De sólo respirar hondo me mareo. Ja.

jueves, junio 09, 2005

Todo vuelve

Puede ser que cuando estábamos teniendo calma, goce, estar bien... alguien se tenga que descolgar, locamente y joder la vida?
La chica esa que le intentó llenar la cabeza a M. respecto a mí, no se conformó con que M. la mandara la miercole. No. Desde anoche me está llamando por teléfono, dejando mensajes en cuanto contestador encuentra.
Que qué hace una vieja como yo con una chica, que si no me da vergüenza haberla engañado a M. y volver con ella. “Te tendrías que quemar en el infierno” (sic) fue la frase más brillante.
Melisa me dice que haga una denuncia, yo le digo que dejemos que se le pase.

miércoles, junio 08, 2005

All by myself


Lilith 99
Originally uploaded by Lilith ©.
En mi casa tengo bañera. Apenas me mudé aquí refaccioné el baño y le hice colocar esa gran amiga. Allí pongo sales, aromatizo el ambiente con un sahumerio, de los buenos, los de la India.
Allí me dejo estar, me reencuentro conmigo. Me halago, me hago y dejo hacer por el agua, tibia.
Voy recorriendo mi cuerpo, lentamente. Empiezo por mi cuello, lo masajeo, lo mimo. Dejo que se distienda. Voy hacia mi pecho. Allí me detengo un rato, juego con mis senos, con los ojos cerrados y con los ojos abiertos. voy descubriendo, nuevamente, el placer de la caricia, de la presión precisa.
Voy hacia mi abdomen, también lo masajeo (ignoro las estrías). Voy hacia el pubis. Mi Monte de Venus invita a perderme y jugar con los vellos. Allí naufrago, mis dedos quieren irse rápidos, seguir por mi cartografía.
Voy hacia el centro. Vulva más que húmeda, doblemente húmeda. Gota de miel en el agua. Abro los labios, despacio, sabiamente. Busco la rosa de los vientos, la flor de las altas montañas, de los despeñaderos. Hurgo allí, busco a la que se escapa, como una amante de Safo.
Juego allí, deseo los labios de la amada, tan amada. La explosión se expande a todo el cuerpo. Me sacudo, vuelo. Caigo casi desmayada. Vuelvo en mi. Me ducho, y salgo a la vida.

martes, junio 07, 2005

Entera

Tengo la piel sobre los huesos, los huesos en su lugar, el deseo a flor de piel, la piel como el deseo de la flor que un colibrí quiere libar.
Estoy a mitad de mi vida, plena, subiendo y bajando, sí, sí, pero plena. Hay una luz en mi corazón que brilla cada vez con más fuerza.
Esto aliviana, un poco, los días pesados, la repetición del encierro en la oficina, tratar con gente careta, deshacerme en ideas que otros llevan adelante.
El amor es como un pequeño remanso en estos días en que no sería nada de nada sin Melisa.

domingo, junio 05, 2005

Cansancio

Es increíble, es domingo y estoy recansada. Como si hoy terminara la semana. Es que estuvimos en el local de “La Mariposa”, va quedando muy lindo y acogedor. Que pintar, que lijar muebles. Pudimos cortar al mediodía y nos comimos un asado con los chicos.
Finalmente ayer Melisa mandó a la miércole a esa compañera de la facultad; resulta que la tipa se le quería tirar, y como no se animaba se subió a la historia de mi engaño para llenarle la cabeza a M. y así poder conquistarla. Vaya vaya.
Melisa me comentó que le dijo de todo ella a la otra y la otra a ella. M. no sabía que su compañera fuera torta, así que fue todo un descubrimiento.
Yo por mi parte siento que necesito ese viaje, cortar un poco con el laburo, con la ciudad. Necesito relajarme, poder leer un poco. También quiero empezar a ir conciertos. Lo más o menos cercano sería ir a Rosario, pero no me da. Acá en Santa Lucía tenemos, aunque no se crea, una orquesta de cámara, pero andan medio vagos este año.
Tengo ganas de andar descalza en una playa, jeans sweater, y hacer el amor por allí con mi chica. Aunque nos muramos de frío. No importa. Y luego un vinito.
Siento de necesidad de retraerme, de volver a estar conmigo misma, volver a mis hobbies.
Hasta se me cruzó la idea de dejar de escribir el blog. Pero no lo sé.

sábado, junio 04, 2005

Resaca

No exactamente mía, sino de Melisa. Llegó a eso de las 6 de la mañana, cayéndose de borracha, apestando a cerveza. Bueno, voy a ahorrar detalles. Apenas podía hablar, pero no paraba de decirme que no la dejara, que no era mala, que me amaba.
Una semana de nervios y decisiones para ella terminó en esta explosión. La pude llevar al baño, ayudarla de darse una especie de ducha. Le hice un té con jengibre, y la llevé a la cama.
Se despertó hará como un par de horas, y pudimos hablar. Me pidió disculpas. Que nunca se pone, que lo que había hablado con las amigas le había hecho recordar lo que habíamos pasado, y que una de ellas intentaba ponerla en mi contra, de todas maneras.
- Entonces tomé, tomé, tomé. Daba asco esta mañana, ¿no?
- No importa ya, quiero que estés bien.

Se volvió a bañar y se fue a la casa para buscar ropa, algunos apuntes, verla a la madre, y como me dijo, hablarle a la compañera de la facultad y mandarla a la mierda.

De noche

Ayer me di un gusto caro, me compré un perfume que se llama “Poeme”, y para quienes lo conocen ya saben lo delicioso que es. Quería regalarme algo que permaneciera en mi cuerpo, que me dejara marca y que quizá M. se llevara con ella en sí misma.
Uf. Hoy ando así, al menos esta noche en que estoy sola. M. no viene hasta tarde, ya que salía con unas amigas de la facultad.
Yo me puse a leer un libro, a leer algunos blogs. Me acosté y me volví a levantar. Viernes ya sábado y no me siento como para estar sola, pero me hace bien. Sólo que hoy estoy así.
Tengo ganas de irme de viaje, de proponerle a M. unos días en cualquier parte. Sería lindo. Pienso en Colonia, Uruguay, o bien por el sur del país.
Mierda, todo esto para no terminar de decir que la amo y que la extraño. Qué vida!

viernes, junio 03, 2005

Pensares

Melisa está contenta y se siente aliviada. Yo me siento contenta por ella, y algo cagada en las patas. De golpe la familia de la otra aquí mismito. Lo del padre, vaya y pase, pero lo de su madre. Esta acelerada quería que hoy nos reuniéramos, por suerte le hice entender que sería bueno darle un poco más de tiempo a su vieja para que metabolice la noticia.
Muchas veces he escuchado decir que la salida del closet es una salida constante, siempre lo estás haciendo. Pero existen aquellos que se pueden llamar lo más fuertes o emocionales: a los padres, a la familia, a las gente más pero más cercana.
Yo recuerdo que una amiga me dijo que “me seguía queriendo por más que estaba enferma”. Ay mi dios! De sólo recordarlo se me sube el capuccino de la tarde. Ah y ya antes se me había subido. Es que me llamó Gloria. Cuando sentí su voz me dije: “sonamos”.
Llamó para saber cómo estaba yo, que había desaparecido. Le dije que antes llevaba para ella desaparecida al menos 1o años, que no se extrañara.
Me recriminó mi tono de voz y lo que le decía. Yo le dije que intente olvidar lo de ese sábado, y que por favor no me vuelva a llamar.
Me habló de la “orfandad del amor y del deseo inconcluso”, teoría que realmente no llegué a entender. Se hizo la enojada y largó la famosa frase: “yo me imaginaba que las lesbianas eran así”. A lo que no contesté nada (me dejaba servido varios bocadillos, pero realmente no quería escucharla más).
Le dije que muy pronto abriría un bar y resto gaylésbico y que allí seguro podría concluir su deseo y dejar de ser huérfana del amor.
Me puteó y colgó. Yo colgué y la putié también. Qué amargor en la boca, y eso que la canela aún aromatizaba mi boca en ese momento.

jueves, junio 02, 2005

La llamada

- Hola?
- ¿Hablo con la Sra. “... ...”.
- Sí, ella habla.
- Hola, soy “... ...”. No sé si me recuerda.
- Sí, cómo no!
- Creo que además le deben haber contado una charla que tuve con una personita muy especial(sic)anoche.
- Sí, sí. Esta madrugada.
- Me alegra que sea usted quien está con Melisa.
- ¿Se alegra?
- Me alegro y tranquilizo. Usted es de confianza!
- Mire que en las relaciones humanas se muestran otras facetas.
- Sí, puede ser. Pero hágame un favor...
- Si puedo.
- Cuídela a Melisa. Ya sabe cómo es este “mundo”. Hay mucha gente de mierda.
- Ehh, sí. Creo que nos cuidamos las dos.
- Pero ella es muy pichona, o al menos me parece. No sé. Quizá no conozco bien a mi hija.
- Es una persona muy madura, y amorosa.
- Sí, claro.... Bueno, espero no haberla molestado...
- Para nada.
- Ya la llamaré por alguna otra actividad.
- Cuando guste.
- Gracias y hasta pronto.
- Chau, de nada.

Fuegos cruzados. Eso es lo que surge de las salidas de closet. Pero no esperaba recibir una ráfaga tan pero tan rápido!

Salida del closet inesperada

Melisa llegó a eso de la una de la mañana. No la podía parar. Me sacó de la cama, preparó café, y me dijo: “Sentate. No lo vas a poder creer!”.
Me senté, nos sentamos. Y me largó: “Mi viejo es puto”.
- ¿Qué? casi me atraganto con el café, que además quemaba y mucho!
- Sí. Yo estoy medio como loca, porque estuve como dos horas dándole vueltas al asunto para que no le cayera muy mal, hasta que me dijo: “Vos me querés decir que te gustan las mujeres?”. Me lo quedé mirando y le dije: Sí.
En este punto de su relato M. empezó a llorar, y se me acercó para abrazarme, más bien para que la abrazara. Parecía un flancito entre mis brazos, no esa mujer salvaje que suele ser.
- Sabés qué me dijo? Que por eso se terminó de separar de mi vieja. Que la quería un montón, pero que a él le gustaban los hombres. Parece que mi vieja lo tomó para el orto a todo esto, pero bueno, con la historia del exilio a cuestas y toda la cuestión militante anterior o el amor que ambos se tuvieron, ella nunca dijo nada, ni hechó mierda sobre él. Pero sí puedo entender que lo hubiera hecho conmigo.
La cuestión es que mi viejo hace cinco años que mantiene una relación con un tipo de Buenos Aires, algo más joven que él, creo que me dijo 5 o 6 años, también con hijos, pero blanqueado hace mucho tiempo.

Yo la abrazaba y la miraba sostenidamente mientras me contaba todo esto. Se sonaba los mocos, me acariciaba la cara. Se reía lloraba.

- Mi viejo, puto. ¿Lo podés creer?
- Mirá es toda una sorpresa, pero entra dentro de las posibilidades.
- Pero por qué se calló tanto tiempo. Yo no soy una mujer de la prehistoria.
- Vos bien sabés que cada uno tiene su tiempo, amor.
- Sí. Ya lo sé. Mirame, yo cuidándome tanto.
- ¿Cómo te sentís?
- Bien, dentro de todo. Además fue muy loco, ya que él te conoce.
- ¿A mí?
- Sí. Me preguntó quién era la persona con la que estaba, y le dije. Tu apellido le sonaba, y es que te contrató un par de veces para organizarles unos eventos.
- ¿No me digas que tu viejo es “... ...”.?
- Sí!!!!!!! Ese mismo.
- Joder! Qué chico que es Santa Lucía!
- Sí, muy chico!

Lo que no le dije en ese momento es que yo sí ya sabía que ese hombre era gay, pero lo que no sabía era que es su padre. Buen tipo.

miércoles, junio 01, 2005

Salida del closet total de Melisa

Melisa pasó esta tarde muy excitada. Acaba de hablar con su madre de nuevo sobre su orientación sexual. Hace ya unos años atrás lo había y su madre se enojó un poco y luego pareció olvidarlo. Fue allí que hizo su aparición en escena Carlos, sobre todo para tener una excusas para sus salidas y sus trasnochadas fuera de su casa.
Parece que hoy la sentó, mate de por medio y se lo volvió a decir. Lo decidió porque siente que puede contar conmigo y porque dentro de poco se inaugura el bar de los chicos y no piensa esconderse. Nunca lo hizo, pero nunca había podido compartir sus historias. Así que le dijo a su madre que se fuera preparando porque le quiere presentar a su compañera.
Su madre lloró, pero la abrazo muy fuerte. Y le dijo que sólo espera que no la lastimen, y que pueda ser feliz sintiendo.
Pasó por acá para decirme que esta noche cena con el padre, para hacer lo mismo. El no sabe nada de nada, pero piensa decírselo igual.
Le pregunté cuándo había decidido hacer toda esta movida.
- Anoche mientras hacíamos el amor.
- ¿Anoche? y no me dijiste nada.
- No. Fue extraño, fue la primera vez que te sentí acabar libremente, como entregándote, y eso me hizo decidirlo. Esas cosas no se pueden simular.
-¿De veras sentiste eso?
- Sí, pero lo charlamos más tarde.

Me dio un beso, agarró su campera y se fue. Otra vez me dejó sin palabras, pero coincido: anoche yo sentí justamente eso. Poder dejarme ir en el amor.

De a tres (II)

Ayer no venía al caso contarle a Melisa mi experiencia, tan pero tan antigua. Era joven y en esa época aún estaba con Inés, ya saben, mi primer y gran amor.
Una noche volvimos de una fiesta con una amiga de la facultad, que como vivía medio lejos se quedaría a dormir en casa.
Allí pusimos un poco de música, abrimos otras cervezas y yo empecé a notar, mejor dicho terminé de confirmar toda la onda que le tiraba esa chica Inés. Me sentí un poco molesta, pero el cansancio o el alcohol no me dejaron reaccionar.
Ambas empezaron a bailar, e Inés me llevaba hacia ellas. Yo no quería. Me atraía hacia ellas, de la mano. Estábamos así hasta que la otra la besó. Lo que sería un pico, luego un poco más sentido, hasta que la que entregó su boca fue Inés. Ella quería que participara en ese beso. No. Me despegué de ellas. Y con una botella de cerveza desaparecí en el dormitorio. No vi nada de lo que pasó, pero sí oí. Cuando me levanté ya a la mañana esa chica no estaba, e Inés estaba desnuda en el sofá.
No hablamos de ello. Creo que no podíamos. Fue horrible y allí empezó a resquebrajarse algo entre nosotras.
Quizá si lo hubiéramos hablado antes, si hubiéramos compartido esa fantasía, o qué sé yo. Mi recuerdo de estar de a tres, no es de lo mejor. Es más, sólo hubo un de a dos y fue de ellas.